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Sin percances

A pesar del pésimo o nulo mantenimiento de las calles, avenidas y zonas residenciales de Tijuana, las precipitaciones de inicio de semana no causaron grandes trastornos. La suerte de las autoridades, es que en los meses siguientes lloverá poco.

Juan Carlos Domínguez

Hablar de lluvias en Tijuana es poner en estado de alerta a todos.

Mas esta temporada, que según los pronósticos será de muy pocas precipitaciones fluviales, a los que más contentos pondrá es a la autoridades gubernamentales. Favorecidos por la suerte, no se enfrentarán a grandes tragedias que evidencien el trabajo que no hicieron.

Con las lluvias de esta semana se vivieron los mismos problemas de siempre:

Encharcamientos y alguno que otro deslizamiento, en zonas ya plenamente identificadas y en las que no se han hecho grandes obras de previsión, dejándolas al azar, es decir, a la magnitud de la tormenta que les pueda tocar.

La precipitación de los tres primeros días de lloviznas ascendió a 39 milímetros, en contraste con la del martes por la noche y madrugada del miércoles, que alcanzó 26.5, es decir casi en un solo día el equivalente de lo que cayó en tres y que arrojó algunos percances que “yo no llamaría daños”, como mencionó Marco Antonio Sánchez Navarro, director de Bomberos y Protección Civil del Ayuntamiento de Tijuana.

Los encharcamientos se suscitaron en la Avenida Internacional, a la altura de la colonia Castillo; en la Vía Rápida Poniente y Oriente; en las calles traseras de la Preparatoria Federal Lázaro Cárdenas; en el bulevar Insurgentes, por allá donde confluyen las colonias populosas como El Florido, El Refugio, Azteca, y otras.

Los deslizamientos, que se dan básicamente por caída de piedras y lodo, se registraron en la carretera a Playas de Tijuana, en el libramiento Salvador Rosas Margallón, las rampas de la Colonia Altamira, en las colonias Primer Ayuntamiento (junto a la Roma), Loma Dorada (junto al Mariano Matamoros), División del Norte, Cañón Rosario Castellanos, la Ignacio Ramírez, Defensores de Baja California y especialmente la Tejamen, donde algunas viviendas ya tienen el engomado rojo de alerta y en donde a sus moradores el Municipio les ha ofrecido la reubicación desde hace dos años, sin que éstos acepten.

Como se ve, debido a la orografía de nuestra ciudad, no se puede determinar una delegación en específico que sea mas susceptible a los eventos climáticos; éstas están diseminadas por toda la ciudad.

“Afortunadamente no hay pronóstico de lluvia para las próximos cinco días”, expresaron las autoridades. Más suerte aún, el fenómeno “El Niño” viene muy debilitado este invierno, por lo que la sequía será predominante durante febrero, marzo y abril. Es una suerte.

Cuando mucho, poco más de 1 pulgada se ha acumulado de precipitación, pero un rango de 3.4 pulgadas “ya afectaría demasiado, nos causaría demasiados problemas”; reveló Sánchez Navarro.

La escasez de lluvias este invierno no es normal; pero ahora sí que la anormalidad climática es lo mejor que podemos esperar los tijuanenses. Pocos accidentes originaron estas primeras lluvias “fuertes”. Fuera de los embotellamientos, autos averiados, y los corajes; se registraron una veintena de accidentes automovilísticos, pero básicamente provocados por la imprudencia de los automovilistas: “Que aún cuando ven peligro no aminoran la velocidad”. Se dice que en asfalto mojado la velocidad se debe reducir; por ejemplo, si en condiciones normales la velocidad utilizada es 60 km. por hora, se debe bajar a 40. A la gente se le olvida el peligro que representan las primeras lluvias sobre las carreteras, que es cuando se combina el agua, aceite y piedras; volviendo especialmente resbalosa la superficie.

En cuanto los deslizamientos de tierra, igual; son más bien causados por la misma negligencia de la población, las causantes de siempre: La tierra floja, las construcciones pesadas, la “autoconstrucción”, el asentamiento en laderas, fugas de agua, letrinas.

Con estas primeras lluvias, a lo más que llegó el trabajo de las distintas instituciones que tienen injerencia en el asunto, es a inspeccionar las áreas ya detectadas como peligrosas. Ni Desarrollo Social del Municipio ni del Estado; ni Protección Civil; reportan daños, pero tampoco parecen preocupados. Tampoco el DIF (Desarrollo Integral de la Familia) se ha visto en la necesidad de operar los albergues que tiene distribuidos por las diferentes delegaciones de la ciudad.

Entonces estas lluvias no han arrojado consecuencias lamentables. Pese a que las malas condiciones urbanísticas que no se han remediado (por ejemplo Obras Públicas al inicio de la actual gestión hablaba de una infraestructura de 60 kilómetros de pluviales que no hicieron); y a los vicios recurrentes de los habitantes. Mas el peligro siempre será latente. La del martes pasado fue una lluvia intensa por pequeños momentos, pero no hay que olvidar la advertencia que hacen las mismas autoridades: “También depende de cómo nos llueva… 15 minutos que nos lleva fuerte, puede ser desastroso”.

Todo parece indicar que por esta temporada, las lluvias no serán el tormento de los tijuanenses; ni el cargo de conciencia para las instancias de gobierno. Lo dicho, por ahora la “anormalidad” climática es la mejor aliada.


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