|
|
 |
 |
Día de la mujer
Concepción Vizcarra de Arámburo
En el año de 1975 fue instituido por la Organización de las Naciones Unidas, el “Día Internacional de la Mujer” como reconocimiento a la lucha de las mujeres por la reivindicación de sus derechos humanos y laborales.
Fueron dos hechos importantes los que motivaron a establecer un día del año para celebrar internacionalmente a la mujer, ambos acaecidos en la ciudad de Nueva York, en fechas cercanas al 8 de marzo. Movimientos de mujeres en protesta contra la industria textil por los bajos salarios e ínfimas condiciones laborales; en 1857 una marcha convocada por el Sindicato de Costureras fue reprimida brutalmente, en 1908 en represalia a las trabajadoras que protestaban dentro de una fábrica textil, fue provocado un incendio que ocasionó murieran quemadas 148 obreras.
No es el hecho de haber otorgado a la mujer un día para celebrarlo internacionalmente, el que la ha llevado a abrirse paso en un mundo patriarcal y machista, en el que su voz, acallada por el estruendo de las voces masculinas, fue convirtiéndose en un grito al unirse las voces de mujeres de todos los continentes, separadas por fronteras nacionales, diferencias étnicas, lingüísticas, culturales y políticas. Mujeres comunes, forjadoras de una historia colmada de dolor, de sacrificios, mancillada de sangre, en una lucha por la igualdad de derechos dentro y fuera del hogar.
En aquel lejano año de 1975, en el que México fue la sede para la celebración del “Año Internacional de la Mujer”, hice unos versos, transcribo parte de ellos: ¿De qué te liberan mujer?/ le han obsequiado un año / a tu vida desde antaño/ a un trabajo prisionera/ al quehacer que ignoran leyes / no regido por horarios / ni descanso, ni salarios / ¿De qué el hombre te libera? / En las fábricas, escuelas / campo, oficinas, talleres / tienes los mismos deberes que los del sexo más fuerte / es destino a tu descanso / el doméstico quehacer / que por ser débil, mujer / le endilgaron a tu suerte / Eres en tu hogar la reina / un día del mes florido / y la esclava de tu nido / del año todos los días / en objeto transformada / por feroz publicidad / exhiben tu dignidad / en venta de mercancías.
Al parecer lejos de cambiar para bien, ha sido para mal, en la actualidad la mujer trabajadora, en especial las que laboran en la maquila, la jornada laboral de ocho horas, pisoteando el mandato constitucional, se alargó a diez horas, a las que hay que agregar las del trabajo del hogar, doble jornada, pues.
La dignidad de la mujer es cada vez degradada más vilmente; no sólo es la violencia en el hogar o en el trabajo, han surgido además cada día con más fuerza, la pederastia y la trata de jóvenes, de niños y niñas, la pornografía infantil, perversidad convertida en grandes negocios cobijados por la impunidad.
A pesar de la degradación de la dignidad humana, la mujer continúa en esa lucha venciendo obstáculos con la fuerza de su voluntad, ha de lograr el cambio que trascienda en el control de su propia vida, en la toma de conciencia de sus fortalezas, de su inteligencia, de saber decidir por sí misma; en la destrucción de estructuras patriarcales que han caído en la degeneración de la humanidad; en las relaciones de poder, no de superioridad sino de igualdad jurídica, política y social entre hombre y mujeres. No más marginalización, discriminación, degradación y violencia. Con la frente alta, de pie, ha de seguir presente en la historia de la mujer, en la historia de la humanidad.
Felicidades por este día, por haber permitido que no lo comercialicen y hagan de él un día festivo como cualquier otro sino todo lo contrario, día de reflexión, de conferencias, talleres, de superación.
Concepción Vizcarra de Arámburo es luchadora social y reside en Tecate, B. C.
Correo: concepcion_vizcarra@hotmail.com
|
 |
|
 |