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Hermanos de diferentes padres
Conzultoría Matrimonial
Lic. Roberto Bautista López
Es práctica común que seguido mencione que los únicos perdedores en todo divorcio son los hijos, pero algunos aspectos de lo que sucede con los hijos, es el hecho de los problemas que pueden generarse cuando una pareja de casados, vienen de un matrimonio fallido, que es muy normal, y que llegan al matrimonio con hijos previos, y que en algunos casos se medio complica cuando nacen hijos de esa unión.
No estoy tratando de hacer saber que al volverse a casar y con hijos previos van a vivir con problemas por tan sólo ese motivo, no, lo que aquí haré es comentar en dónde sí se dan problemas y que éstos podrían evitarse si se preocupan por ponerles atención. El ponerles atención es estar pendientes de que con el tiempo no se lleguen a generar problemas por diversas causas, como pueden ser principalmente las envidias y celos debido al trato preferencial que se da a uno u otro hijo.
El panorama es incierto cuando existen hijos por ambas partes, y más aún cuando son del mismo sexo y al igual, cuando son de sexo diferentes, y que podrían agravarse cuando ambos tienen nuevos hijos que obtienen toda la atención y dejan de atender a los primeros. En este último caso la pareja comparte la emoción de tener hijos en común, es decir, los dos los hacen, y éstos ocupan todos los cuidados tan sólo por ser recién nacidos, mismos que no puede ser de otra, ya que la atención que requieren es mayor que los anteriores hijos, por ser mayores. Un hijo del padre no va a recibir la misma atención de la esposa, que la que le dé a su propio hijo, y si el hijo de la esposa es mujer, la atención muchas veces es mayor por ser ambas mujeres, y no le pone la misma atención al hijo de su esposo por no ser de ella, principalmente si es hombre, y si ambos son adolescentes, al no ser hermanos de padre/madre, esta última cuidará con mayor ahínco a la mujercita ante la posibilidad, quizás remota o nula, de que ambos puedan intimidar, lo cual podría llevarlos a atraerse mutuamente.
En el caso de que ambos sean hombres, el padre pondrá mayor atención a su propio hijo que al de su esposa, para esto hay que considerar la diversidad de edades, pero aún así, y aunque dijera que no tiene preferencia por el suyo, es la sangre y misma naturaleza lo que inclinará hacia su propio hijo darle las atenciones primordiales. Por supuesto que está el espectro de que ambas sean mujercitas, lo cual merecen toda la atención de la madre, pero por supuesto que ésta dirigirá su atención a su propia hija, es natural y normal, repudiable tal situación, pero inevitable, es lógico, sangre llama a la sangre. En el caso de los nuevos hijos de la pareja, tal y como lo comento anteriormente, la atención dejará de prestarse con la misma vehemencia a los primeros, y lo normal es que ellos lo resientan, aunado al sexo de cada uno y que se refleja tal y como se señala y comenta, en la atención que le presten y en el deseo de que cumplan con todas las tareas propias de todo hijo, como en el cuidado de la ropa, de su desempeño en la escuela, en la ayuda o no en sus tareas escolares, en darles los permisos de salir, en exagerar o no las recomendaciones al salir de paseos, fiestas, con los novios, en fin, no es algo nuevo, pasa hasta en las mejores familias, y la verdad eso no debería ser; y eso que no estoy considerando si se vuelven a divorciar, con hijos del primer matrimonio, del segundo y del tercero, y traerlos como calzón de mala mujer.
Qué hacer en estos casos, pues desde antes de que se casen o junten deben de tratar este punto como prioritario, porque indiscutiblemente hay hijos que no pueden disimular su enojo o celo por la pareja de su padre o madre, ya que como quiera que sea y dependiendo de la edad, consideran que están sustituyendo al padre o la madre, aparte de que si ambos traen hijos al matrimonio, esos hijos crecieron en un ambiente muy diferente al que se irá generando en el nuevo hogar. Pero bien, decía que ese punto es el principal a tratar al desear casarse entre sí, por lo cual debe ser muy necesario que antes de hacerlo, salgan seguido con los hijos de ambos o de los que sean, para que se vayan familiarizando e identificando entre sí, independientemente de la edad y el sexo que sean, que los hagan cuestionarse y cuestionarlos acerca de la nueva vida que habrán de llevar juntos, de la relación que seguirán manteniendo con su madre o padre que no está con ellos, ya que en ocasiones se pueden volver cómplices para hacer imposible una vida feliz en su nuevo hogar, de que el padre o la madre que no está con ellos, los cuestionen acerca de esa nueva relación del padre o la madre, de buscar que les estén proporcionando información tan sólo para hacer ver al hijo o la hija lo desgraciado que fue y/o desafortunada que queda.
A los nuevos hijos en común, en cuanto empiecen a tener conciencia de la situación de sus hermanos mayores, les hagan saber de que no son hermanos de sangre, que están campechaneados por decirlo en alguna forma, ya que ha habido hijos que al saberlo ya de grandes (porque se les ocultaba esa situación), se sienten defraudados, se vuelven intolerantes al saber que ellos tienen la misma atención que él o ella siendo hijo(a) de los dos. Existen casos desafortunados o desgraciados, en que el medio hermano, el padrastro (que no debe ser tal sino padre) abusan de la mujercita que no es hija o hermana de sangre, claro, esto sólo se da en gente enferma de la cabeza que no sabe distinguir, respetar ni apreciar el amor que le merece la hija o hermana aunque no sea de su propia sangre, que no supieron analizar al casarse y traer hijos al nuevo matrimonio.
Como digo o quiero decir, todo esto se evitaría si antes de querer casarse logran identificarse con los hijos de la pareja, que los hijos de ambos pronto lo sepan y respeten como si fueran realmente hermanos de sangre, y eso ellos no lo van a hacer, sino que los padres tienen la obligación y compromiso de hacerlo y prepararlos para la vida futura que habrán de llevar y compartir, que debe ser de felicidad y bienestar, porque la felicidad que buscan los padres, es la misma que deben buscar para sus hijos, he dicho!
Sigo vendiendo y/o permutando un departamento que tengo en Ensenada por uno en Mexicali o Tijuana, si tiene algo o poquito interés, comuníquese conmigo, al igual como lo hacen mis dos que tres lectores al comentarme o pedirme una consulta al teléfono 684-9647, fax 684-1889, celular 204-6180 o al e-mail: bautista46@hotmail.com
El Licenciado Roberto Bautista ejerce su profesión en Tijuana, B. C.
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