Grillas
Las críticas, señalamientos y opiniones vertidas en torno al recién conformado Consejo Estatal Electoral (CCE) se fueron convirtiendo poco a poco en ataques directos, sobre todo de destacados miembros del Partido Acción Nacional.
Ciudadanizado desde 1994 para darle certeza a las elecciones que pasaban en ese entonces por una crisis generalizada de credibilidad, el CCE ha sido responsable de vigilar el cumplimiento de las disposiciones constitucionales y legales en materia electoral en los comicios locales de 1995, 1998, 2001 y 2004.
Durante estos cuatro procesos electorales, los panistas habían mantenido cierta distancia ante este órgano ciudadano, tal y como debe ser, y sólo se limitaron a tener a su representante como el resto de los partidos.
La elección del presidente consejero para los próximos tres años y el resto de sus integrantes, provocó el desencanto entre los panistas, y llegaron a cuestionar la personalidad de la autoridad electoral.
Al quite entró el Partido Revolucionario Institucional, y la duda sobre la “ciudadanización” del Consejo se sembró en todos los rincones del Estado, provocando que entraran en escena el gobernador, alcaldes y hasta los diputados.
Todos por igual opinaron contra y a favor, por lo que el presidente consejero tuvo que armar toda una estrategia mediática para deslindarse de la grilla política y mantenerse al margen de los partidos.
Sin embargo, el CCE no salió bien librado de esa dinámica, pues ahora el Instituto Estatal Electoral (IEE) programó spots en los medios electrónicos con un mensaje en el que se presume que éstas serán unas elecciones limpias. Esto trajo la respuesta del gobernador del Estado, Eugenio Elorduy Walter, y dijo que no se debería poner en entredicho a los anteriores consejos.
Su opinión no gustó a muchos, sobre todo al PRI, quien en voz de su Secretario General y diputado local Guillermo Aldrete Haas, lo conminó a predicar con el ejemplo y dejar de inmiscuirse en las actividades del CCE.
Aprovechó para denunciar que el Gobierno estatal mantiene una campaña de promoción institucional con fines electoreros en beneficio del PAN, acusándolo de estar preparando una elección de Estado con recursos públicos.
La ley es muy clara y los servidores públicos deben mantenerse al margen de cualquier asunto electoral; ni el gobernador debe andar pregonando que las próximas elecciones las va a ganar su partido, ni el diputado priísta defender al CCE, pues en nada ayuda a que el proceso electoral que culmina el 5 de agosto salga bien librado.
Ya hasta el alcalde de Mexicali, Samuel Ramos Flores, cayó en la misma dinámica al reclamar al ejecutivo estatal expresarse con respeto a todos los partidos políticos.
La distancia entre gobierno y partidos debe estar por encima de los intereses particulares. Los funcionarios por elección o designación tienen que ser imparciales porque ésa es una demanda ciudadana.
Menos grilla y más trabajo.
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