El ataque al General Fernández Solís en Tabasco, una afrenta al Ejército
Militares en la mira
El narcotráfico en México está rompiendo barreras. Una de ellas, el ataque a las fuerzas militares, al atentar contra la vida del Secretario de Seguridad de Tabasco y General de División en el retiro. La situación, expone a otros miembros del Ejército que a diferencia de autoridades civiles, sí combaten al crimen organizado. Sobre el atentado, tres hipótesis. La situación de Tabasco, muy similar a la de Baja California
Adela Navarro Bello
Con información del periódico Novedades de Tabasco
En el atentado al General de División y Secretario de Seguridad Pública del estado de Tabasco, hay tres hipótesis:
1.- Crimen organizado
Los narcotraficantes asentados en el estado de Tabasco se han caracterizado por ser sanguinarios y violentos. En el pasado inmediato, el grupo de los “Zetas”, el brazo armado del cártel del Golfo, hizo de ese estado su sede para entrenamiento y escondite. También se documentó que fue en esa zona donde se descubrió un grupo de kaibiles, ex militares guatemaltecos, con un cuartel clandestino de entrenamiento a miembros del crimen organizado.
Alguno de estos grupos delincuenciales habría respondido al compromiso del Secretario de Seguridad y General del Ejército Mexicano, Fernández Solís, para terminar con el crimen organizado en Tabasco.
2.- La hermandad
Es un grupo de Policías Estatales de Tabasco que estarían al servicio del crimen organizado, que se han unido para tener un mayor control y organización del interior de la corporación hacia la protección y participación activa con algunos sectores del narcotráfico.
A estos malos elementos, les habrían parecido una amenaza directa, las palabras del General Fernández cuando se comprometió a limpiar la institución en aras de un combate al crimen organizado que se ha infiltrado en las filas de la Policía Estatal.
Bajo esta premisa y en defensa de su doble labor, los policías de “La hermandad”, habrían atacado al general.
3.- Narcotráfico frontera sur
El trasiego de droga por la frontera sur de México es cada vez más frecuente y más fructífero para grupos del crimen organizado. En este sentido, un grupo de mafiosos guatemaltecos con sede en la ciudad de Petén, estarían controlando el acceso de estupefacientes hacia Tabasco, México desde Petén, Guatemala.
Es sabido que el Ejército Mexicano se ha caracterizado por un trabajo impresionante en la incautación de droga que arriba a México para ser trasladada a los Estados Unidos.
Los narcotraficantes guatemaltecos y sus pares mexicanos en Tabasco, habrían decidido deshacerse del problema que les significaba el General de División, Francisco Fernández Solís.
Aparte, la Procuraduría del Estado de Tabasco, mantiene una amplia investigación sobre este atentado que llamó la atención de los mexicanos, debido a que es uno de los principales ataques al Ejército Mexicano, considerando que el General Fernández contó con la aprobación y consentimiento del Secretario de la Defensa, Galván Ochoa, de quien es compadre, por cierto, para ocupar un cargo civil en el estado de Tabasco.
El atentado al militar, abre la puerta para más ataques a uniformados de la milicia que se dedican al combate al crimen organizado, y muestra que la impunidad en que se desenvuelve el crimen organizado ha llegado al punto de no tener barreras para el enfrentamiento.
Baja California, igual que Tabasco
En Baja California, las condiciones un tanto similares a las de Tabasco:
1.- En abril de 2005, el atentado a Manuel Díaz Lerma, Secretario de Seguridad del Estado, a manos del crimen organizado. Una célula del cártel de los hermanos Arellano Félix, comandada por Eduardo Teodoro García Simental “El Teo” y Jorge Briceño López, “El Cholo”.
Al igual que el General Fernández, Díaz Lerma salvó la vida. Pero a diferencia del militar, quien ha declarado continuará en la Secretaría, Díaz Lerma se retiró a los meses del atentado del Gobierno del Estado. No recibió el apoyo necesario.
2.- De carácter estricto y actitud directa, el General de División, Sergio Aponte Polito, se ha destacado por los golpes que ha dado al narcotráfico con el aseguramiento de toneladas de droga, desde la titularidad de la Segunda Región Militar con sede en Mexicali, Baja California.
El General, que nada más en febrero y en una sola ocasión incautó 1.07 toneladas de cocaína con valor de más de 20 millones de dólares, extrema su seguridad y vigilancia. Más ante la impunidad que autoridades estatales y municipales proporcionan al crimen organizado. Todavía retumban las palabras del general Aponte con motivo del día del Ejército:
“…el narcotráfico que se ha desarrollado en Baja California, desafortunadamente con la participación y complicidad de algunas autoridades”.
3.- Un grupo de policías ministeriales crearon “La Fraternidad” en Baja California. Aunque a diferencia de “La hermandad”, los agrupados bajacalifornianos eran policías honestos, denunciando a policías corruptos y protectores de narcotraficantes.
El 28 de octubre de 1998 salió a la luz pública este grupo que acusó al entonces Procurador General de Justicia del Estado, Marco Antonio de la Fuente y a su jefe de escoltas Héctor Meza Buelna, (a) “El Medusa” con otros 28 ministeriales de dar protección a narcotraficantes y polleros.
Lo hicieron entregado una denuncia de 12 hojas tamaño carta acompañadas de fotocopias de documentos oficiales para corroborar sus acusaciones, la querella se recibió en la Secretaría Particular del ex gobernador sustituto Alejandro González Alcocer la noche de aquel 28 de octubre.
El grupo de policías estatales decía que hacía esto para defender a los ministeriales “inocentes” que estaban siendo despedidos como parte de una venganza personal del entonces jefe de escoltas del procurador.
A Marco Antonio de la Fuente y a Meza los ligaron con el traslado del agente Carlos González Félix a Ensenada, detenido en mayo del 98 acompañando al hijo del narcotraficante Ismael “Mayel” Higuera en esa ciudad.
A los otros 28 agentes los relacionaron con bandas de roba carros, extorsionadores, homicidas, escoltas de narcos, vendedores de droga, compradores de objetos robados y polleros.
Al historial del jefe de escoltas le agregaron una serie de delitos entre lo que destacó que en agosto de ese mismo año había liberado a uno de los lugartenientes y hermano de “El Chapo Guzmán, Arturo “El Pollo” Guzmán.
Ningún agente volvió hablar del tema públicamente, informaron oficialmente que la Contraloría del Estado había iniciado una investigación pero no hubo más datos, ni conferencias para anunciar despidos o defensa de agentes.
Casi ocho meses después, la noche del 22 de junio de 1999, siendo todavía el jefe de escoltas del procurador, Héctor Meza Buelna fue acribillado en el parque de la colonia Jardines del Valle con 25 tiros de arma larga y a la fecha la Procuraduría no ha informado nada de sus dos asesinos, ni siquiera del sicario y el chofer que fueron vistos en la escena del crimen.
Al procurador De la Fuente le tocaron las golondrinas 23 días después, el 14 de julio de 1999 el Gobernador Sustituto con apoyo del Congreso local nombraron procurador al concuño del titular del poder ejecutivo Juan Manuel Salazar Pimentel. Y el asunto de La Fraternidad quedó en el archivo muerto.
Con estos antecedentes, la situación de Tabasco no es ajena a la de Baja California.
Militares, los únicos que actúan
Debido a la corrupción en las filas de las policías federales, estatales y municipales en México, el Ejército Mexicano entró al combate al narcotráfico en el sexenio del Presidente Ernesto Zedillo Ponce de León.
Hasta la fecha, ha continuado con esa labor y es la corporación que más y mejores resultados ha tenido. Son los autores de las capturas de los principales líderes de cárteles del narcotráfico como Benjamín Arellano Félix, Osiel Cárdenas Guillén, y otros lugartenientes de diferentes cárteles.
Lo mismo en las regiones militares a lo largo de la frontera entre México y los Estados Unidos, son la autoridad que más aseguramiento de droga realiza. En Baja California y Sonora, desde la llegada del General Sergio Aponte Polito, se han incremento de manera considerable los decomisos.
Por estos hechos y labores, los militares son objetivo del narcotráfico. En seis años, han asesinado a 136 integrantes del Ejército Mexicano.
El ataque al General Fernández en Tabasco, abre una puerta de impunidad de los narcotraficantes contra miembros del Ejército, todo, ante la complicidad y participación de las policías civiles con el crimen organizado. Ahora los tienen en la mira.
El atentado en Tabasco
La mañana de este martes 6 de marzo en la exclusiva zona hotelera de la capital tabasqueña, atentaron contra el secretario de Seguridad Pública, General Francisco Fernández Solís, quien recibió dos impactos y un “rozón” de bala, mientras que su chofer y custodio, José de la Luz Pérez Mayo, perdió la vida al intentar repeler la agresión.
Elementos del Ejercito Mexicano, personal de la Agencia Federal de investigaciones y de la propia Secretaría de Seguridad Pública, tras la agresión acordonaron la zona e instalaron retenes en los principales accesos a la ciudad de Villahermosa para tratar de detener a los responsables de la balacera.
Alrededor de las 08:50 horas, el general Fernández Solís salía del hotel Calinda Viva para abordar su camioneta Suburban, color vino, con matrícula WLT-80-88, y trasladarse al municipio de Teapa, donde tenía programada una reunión denominada “Diálogos Ciudadanos”.
Cuando ya se encontraba a bordo de la unidad, cinco sujetos con armas largas de uso exclusivo del Ejército, Armada y Fuerza Aérea, comenzaron a disparar sobre el automotor el vehículo del general. Según informes del perito, la camioneta recibió más de setenta impactos donde resultó lesionado el titular de la SSP.
Al ver dicha acción de los desconocidos, el chofer José de la Luz Pérez Mayo sacó su arma de cargo en intentó repeler la agresión. Los sicarios lograron darle en cinco ocasiones cayendo boca bajo ya sin vida en la cinta de asfalto.
Al ver logrado su objetivo, los matones, abordaron dos camionetas—una Blazer y una Silverado- y emprendieron la huída con destino al municipio de Escárcega, Campeche.
Curiosamente utilizaron una ruta de escape hacia un estado donde en menos de tres semanas han sido encontrados nueve cadáveres ejecutados.
De manera extraoficial se sabe que otro custodio de nombre Leobardo Acosta, resultó lesionado en la pierna derecha.
Este sujeto iba a bordo, junto con otras tres personas, en un automóvil Nissan Tsuru color blanco, ya que eran los encargados de la seguridad del General retirado.
Tras la agresión, Fernández Solís fue subido a la unidad Tsuru por sus custodios, y fue trasladado al hospital ubicado en la 30 zona militar.
Los médicos militares detectaron que el secretario de Seguridad Pública recibió tres impactos de bala: Una le rozó el ojo, otra más lo alcanzó en el hombro y una tercera se le incrustó en la pierna.
Después de su ingreso al nosocomio, personal militar llevaron a cabo un dispositivo de seguridad coordinados con el grupo táctico de seguridad pública y el 17 Batallón de Infantería, sobre el acceso de paseo Usumacinta.
Mientras eso ocurría la policía ministerial y estatal comenzaban a realizar recorridos por las diversas colonias de la ciudad capital para tratar de ubicar a los sicarios, quienes no fueron localizados.
El lugar del atentado fue acordonado por personal del Ejercito Mexicano para evitar que alguien borrara alguna pista que lleve a la identificación del grupo delictivo que atentó contra la vida del general retirado.
Debido al deceso de una persona, el agente del Ministerio Público adscrito a la séptima delegación, Rosendo Villalobos, acudió a dar fe del cadáver y girar las instrucciones correspondientes a los peritos criminalísticos para que iniciaran con las pesquisas correspondientes, dando inicio a la averiguación previa G-I-14/2007.
Los peritos lograron recoger en la escena del crimen un total de 103 casquillos percutidos de diversos calibres, tanto de armas largas como cortas.
El cadáver del chofer y custodio, José de la Luz Pérez Mayo, fue trasladado al anfiteatro de la casa de la justicia, donde le practicaron la necropsia de ley.
Tras hacerse el rastro criminalístico en el lugar de los hechos, las corporaciones policíacas apoyadas con el ejercito mexicano llevaron a cabo el operativo “cierre de carreteras” para verificar cada uno de los automotores que circulaban por los principales acceso a esta ciudad capital.
Curiosamente, en el operativo llevado a cabo a la altura del kilómetro 46 de la carretera federal Villahermosa-Escárcega, el personal de la seguridad pública de Macuspana detectó una camioneta americana placas de circulación AMW8226 del estado de Georgia, Estados Unidos, encontraron cuatro uniformes de los usados por el Ejército.
Los hermanos Noé y Jesús de apellidos Salvador Cavazos fueron interrogados sobre la posesión de estos uniformes a lo cual aludieron que los habían obtenido en una tienda de Villahermosa. Estas personas continuaron su camino, bajo las reservas de la ley.
También de manera extraoficial se logró conocer que en el operativo, personal del Ejercito Mexicano detuvo a una persona de nombre Mario Guadalupe Gómez García, a quien le encontraron en su poder credenciales de identificación de la Procuraduría General de la República (PGR), con destacamento en Chetumal.
Este individuo fue remitido a la base militar de Villahermosa donde fue interrogado y posteriormente se logró saber que efectivamente era trabajador de la institución federal y que al parecer está de vacaciones.
El Procurador del Estado, Gustavo Rosario Torres, señaló que los actos violentos que se suscitaron son respuesta a la lucha contra el crimen organizado.
Confirmó el despliegue de un operativo por todo Tabasco para dar con los asesinos, asegurando que por lo pronto no descartan ninguna línea de investigación, pero aún continúan con los trabajos de recepción de información para la integración de la averiguación previa correspondiente.
El caso, sigue siendo investigado por las autoridades estatales y con la ayuda de personal del Ejército, sorprendentemente, la Procuraduría General de la República, al menos hasta el jueves 8 de marzo, no había ejercido su facultad de atracción sobre la investigación del atentado contra el General de División retirado, Francisco Fernández Solís. (Colaboró con información: Rosario Mosso Castro)
Las víctimas
Nombre: José de la Luz Pérez Mayo
Edad: 44 años
Domicilio: Ranchería Buena Vista, tercera sección.
Rango militar: Sargento Primero, retirado.
Antigüedad: 22 años de servicio
Rango en la SSP: chofer
Inicio de labores: tres de enero 2007.
Esposa: Florentina Castillo de la Rosa
Nombre de los hijos: Matilde, Sergio y Flor Yaneth
Fallece: 06 de marzo del 2007
Nombre: Francisco Fernández Solís
Edad:
Domicilio: Calinda Viva
Rango militar: General de división diplomado de Estado Mayor.
Antigüedad: 48 años de servicio
Rango en la SSP: Secretario de Seguridad Pública.
Inicio de Labores: 01 de enero de 2007
Comisiones más relevantes: director de la escuela militar de clase en Puebla, agregado militar adjunto a la embajada de México en Washington, D. C; agregado militar Adjunto a la embajada de México en Panamá, C. A; comandante de la 30 zona militar, Villahermosa; comandante de la fuerza de tarea Marte, encargada del combate al narcotráfico en los estados de Sinaloa, Chihuahua y Durango, director de seguridad pública y tránsito en el estado de México de 1998 a 1999.
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