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Adela Navarro Bello

Casi, casi

Luis Echeverría Álvarez, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León y Vicente Fox Quesada, no terminan de costarle a México.

Unos porque hablan de más, otros porque son investigados por la justicia, unos más porque les encanta la tenebra, pero los cinco, de manera constante están en el ojo público. Acaso el Presidente Zedillo es el más despegado del país y su vida política. Pero el resto, es inacabable.

Los cinco ex presidentes vivos de México, le cuestan además a los mexicanos, algo así como 782 mil 335 pesos al mes. 9 millones 388 mil 030 pesos por año. Así de carísimo sale a los mexicanos mantener a los ex mandatarios.

Y dejando de lado la inútil discusión de quién se lo merece menos o más que otros (la verdad es una competencia improductiva), se suma el hecho de que ya no están en el poder. Que ya sirvieron a la patria y se les pagó por ello el tiempo que lo hicieron, pretendieron hacerlo u omitieron hacerlo, ¿me entiende? O sea, ya estuvo bueno.

Siempre se había discutido mucho también que el pago vitalicio a los ex presidentes era un exceso de un sistema priísta que hace mucho salió de Los Pinos y perdió las cámaras legislativas, pero los vivillos panistas, al menos los del sexenio anterior, hicieron oídos sordos a la eliminación de la pensión cuando vieron que de acusadores, pasarían a beneficiarios directos.

Vicente Fox hasta tuvo el descaro de decir que él sí necesitaba de su pensión porque de eso iba a vivir. Como si no fueran un hecho conocido sus empresas, sus ranchos y ahora sus malogradas pero bien pagadas conferencias internacionales.

Total, la eliminación de las pensiones se quedó en el olvido hasta que, durante la campaña, Andrés Manuel López Obrador (el nuevo innombrable de México) prometió que de llegar a la Presidencia de la República, eliminaría el oneroso sueldo a los ex’s.

“El Peje” no llegó y la propuesta se olvidó. Hasta ahora que, cumpliendo lo que prometió de “rebasar al PRD por la izquierda”, el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos (ufff), Don Felipe Calderón Hinojosa, está promoviendo la eliminación del dispendio ex presidencial.

Francamente, ya era hora. Y es aplaudible. Realmente Calderón ha estado tomando las iniciativas que en el pasado fueron de otros, para convertirlas en sus hechos. Lo cual no es malo, sino todo lo contrario. Alguien lo tiene qué hacer, dictar o determinar, y él es quien ocupa la silla presidencial en estos momentos.

Bien por Don Felipe. Sumó a sus recortes en comidas, sueldos, celulares y demás lujillos que se daban los funcionarios, la iniciativa que propone instaurar límites de sueldos para funcionarios, que nadie gane más que el Presidente de la República, y eliminar la pensión a los ex presidentes.

El miércoles 27 de febrero, el Presidente y los mexicanos tuvieron una buena noticia: La Comisión de Puntos Constitucionales en el Senado de la República votó de manera unánime, aprobar una serie de reformas a la Constitución que tendrán, entre otros resultados, el fin del sueldo vitalicio a los ex presidentes (o sea, un ahorro de más de nueve millones de pesos al año) y determinar un sueldo máximo para funcionarios de alto rango como gobernadores, alcaldes, senadores, diputados, ministros, consejeros del IFE, ex ministros de la Corte (también tienen pensión vitalicia), jueces de Distrito y, consejeros de la Judicatura, entre otros.

O sea, que la gallina de los huevos de oro que suele ser el presupuesto federal, está a punto de acabarse. Luego de la aprobación de la reforma en la Comisión, ésta será enviada al pleno del Senado para su votación. De aprobarse, se va a la Cámara de Diputados, y si ahí, definitivamente y en concordancia, con el espíritu austero de las autoridades y la justicia social, la autorizan, entonces ya no habría vuelta atrás. Bueno, los congresos de los estados deberían votarla también, por ser una reforma constitucional, pero en este caso, ningún partido tendría la mayoría absoluta. Así que estamos en el casi casi de la eliminación de la pensión a los ex presidentes y de controlar, de una buena vez, los sueldos de funcionarios y gobernantes.

Ojalá. Que todo salga bien. Que finalmente, México sea para los mexicanos y no para sus funcionarios y ex funcionarios, o peor, ex presidentes de la República.
¿No?


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