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Bienvenido Mr. Marshall
Contrariedadez
Raúl Paredes y Hernández
Simpática y aguda película española que, inclusive, causó cierto furor en su exhibición en Cannes allá por el año 1953.
Como Usted sabe, y si no ahí le va, al terminar la segunda guerra mundial los americanos se dieron cuenta del cochinero que había quedado por donde pasaron y quisieron ayudar a la recuperación económica de algunos de aquellos países por medio del llamado “Plan Marshall”.
Su concepción se debió a George C. Marshall, Secretario de Estado, por lo que lleva su nombre y tenía, junto con la fachada de una ayuda humanitaria y económica a los países destrozados, la intención tradicional en el pueblo americano de beneficiarse ellos mismos en el sentido de que con ese dinero debieran comprar productos americanos que serían transportados igualmente en barcos americanos. De pilón, decía George, se evitaría la expansión del comunismo…
Dentro del primer grupo de países beneficiados no se contemplaba a España dado que se encontraba bajo el régimen franquista que resultó proclive al nazismo de Hitler.
Los EEUU daban trato desigual a los países europeos: unos, franceses, alemanes, italianos pero sobre todo, ingleses de carácter prioritario; los otros, entre ellos los españoles, ignorados. Mientras el comunismo se tornaba más amenazante y fue entonces cuando resolvieron –los americanos– acercarse a Franco para incluirlo en los beneficios del “plan” buscando evitar que pasara a formar parte del grupo excluido y engrosar al del régimen comunista.
Dentro de este contexto, a Luis Berlanga y a un tal Barden, tío del laureado actor español Javier del mismo apellido, se les ocurrió realizar una película sobre las posibilidades que ofrecería a un diminuto pueblo español la derrama proveniente de aquellos dolaritos…
Se logró una obra sobresaliente –cosa rara por que aquellas películas españolas eran malísimas, además de que no se entendía lo que decían– que llegó al festival de Cannes a pelear por un premio.
No ganó “la Palma” por el voto negativo del jurado americano, Edward G. Robinson, quien juzgó ignominiosa para la bandera de los Estados Unidos alguna de las escenas finales de la película.
La estrella principal era una preciosa Lolita Sevilla en los inicios de su carrera y, únicamente como “el narrador” que nos iba describiendo a cada uno de los personajes del pueblo, estaba el magnífico actor Fernando Rey.
Por su picardía con relación al tema fue vista con cierto recelo en su presentación de aquel festival ya que se refería en forma burlona no sólo a lo tardío del ofrecimiento del apoyo económico, sino a las actitudes de todos los habitantes de “Villar del Río”’, la ficticia población, empezando, como siempre con la de sus ridículas autoridades quienes trataban de ofrecer a toda costa “la mejor cara” a los visitantes.
En este ambiente imagínese Usted todas las actitudes serviles y ridículos que quiera –de habitantes y autoridades– y ya se ahorrará que yo le platique más.
El final es melodramático y cómico cuando la comitiva pasa de largo sin detenerse en Villar del Río y les quieren hacer pagar a la población todos los gastos efectuados en los preparativos y mejoras al pueblo, que incluía pinturas y escenografía falsa para dar apariencia de un pueblo que no era.
Lo que no recuerdo haber visto, en medio de tantas ridiculeces, es algo sobre que les hubieran quitado las armas a los policías; tampoco les hicieron vestir traje y corbata contra su indumentaria local –una como guayabera– adecuada al calor regional.
Todo lo demás me recuerda a algo, no sé qué…
En realidad no se por qué, pero me acordé de “Bienvenido Mr. Marshall” y se los quise platicar; si me acuerdo o lo relaciono con algo que haya acontecido recientemente se los comento después…
Por lo pronto, y para curarme en salud, les diré como ponen al final de todas las películas: “Cualquier parecido con personas vivas o hechos reales, son mera coincidencia…”
¿La semana pasada…le recordé del 24? Ya viene.
Raúl Paredes y Hernández es ingeniero civil y reside en Tijuana, B. C.
Correo electrónico: raul3824@prodigy.net.mx
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