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Carta de un amigo…
Mi Punto de Vista
Martín Aguilar
De plano los panistas parecen no entender la realidad que se vive ahora en Baja California. A como se ve hasta hoy 13 de marzo de 2007, todo indica que el panismo se puede tropezar de nuevo con la misma piedra que los hundió en el 2004 en Tijuana y en Mexicali, con la diferencia de que hoy no solamente están en juego las alcaldías y el Congreso, sino la gubernatura, y con ella, el futuro de toda una clase política cuya generación se formó principalmente a partir de la llegada de Ernesto Ruffo Appel en 1989.
No cabe duda que el ejercicio del poder a veces se desgasta y en no pocas ocasiones termina en quien lo ejerce, por obnubilarle la razón y la clara y objetiva visión de la realidad. Desgraciadamente esto sucede cuando los principios, los valores y la ética partidista se sustituyen por meros ejercicios retóricos, ya que en la práctica, lo que todos vemos ahora es una lucha por el poder, una verdadera batalla campal, en la que se vale de todo, desde las descalificaciones personales, hasta los infundios y ventaneadas que inundan hoy el ciberespacio a través de mails escudados en el anonimato que brinda la red.
Lo que pasa es lo que sabiamente ha denunciado en no pocas ocasiones Ernesto Ruffo, con ese lenguaje tan suyo que a muchos panistas les incomoda: “el PAN le ha entrado a la onda grupera”. En efecto, los grupos al interior del PAN se disputan hoy el derecho de imponer a sus candidatos a las alcaldías y a la gubernatura, sin importar si necesariamente son los más capacitados, si son los que tienen mayor experiencia, los más honestos, los mejor aceptados por los ciudadanos y los que son vistos con la mayor certidumbre de triunfo en una elección abierta a toda la sociedad, no sólo a los panistas.
Desgraciadamente así es; en Tijuana se están dando hasta con la cubeta y el espectáculo es deprimente ya que las patadas bajo y en la superficie de la mesa, los bloqueos y los daños que se hacen entre los tres aspirantes, a quien lesiona severamente ante la óptica ciudadana es al PAN, lo que de rebote beneficia directamente a su principal opositor el PRI, y a su ahora dueño, Jorge Hank.
Quien resulte ganador de esta desaseada contienda interna va a tener que realizar un titánico esfuerzo para restablecer los canales de comunicación que lleven a la conciliación y a los acuerdos entre los panistas: una verdadera operación cicatriz, que ya desde ahorita se antoja una empresa difícil, porque al menos hasta hoy, no parece que en ninguno de ellos prevalezca el interés superior de su partido, ni mucho menos el llamado Bien Común, ni el respeto a la dignidad de la persona humana.
En Mexicali no es muy diferente, y a pesar de que la magnitud de los golpes bajos es de menor intensidad, los tres aspirantes pelean su derecho a ser el representante de los panistas, sin importar que a uno de ellos que ni siquiera es panista, se le añada el estigma de traer en contra la animadversión de muchos maestros del sistema educativo estatal de donde hasta hace poco fue su titular.
De los dos aspirantes a la gubernatura, los golpes se han enfocado más hacia el que hasta hoy parece ir mejor posicionado y con mejores tablas, llevando su precampaña de menos a más, lo que le ha motivado denuncias y señalamientos por parte de un diputado panista, en el sentido de estar presuntamente recibiendo apoyos oficiales para su causa. Por supuesto cree que con estas acusaciones a quien golpea es a su propio contrincante, cuando en realidad quien ha acusado los efectos de esos golpes bajos es y ha sido el propio PAN, ya que a juicio de los panistas, esos asuntos no deberían ser tratados ante los medios de comunicación ni ante la opinión pública en general, sobre todo, cuando queda en claro que este tipo de temas no son más que estrategias para desacreditar y frenar a los adversarios en la contienda interna.
No por nada algunas voces panistas ya se han manifestado diciendo que el señor diputado referido, le está haciendo el caldo gordo al PRI o en el menor de los casos, que ya le está preparando la cama a su precandidato, para que ante una eventual derrota en la contienda interna, llevarlo con todo y chivas a esa máquina recicladora de candidatos y de políticos en que se ha convertido el PRD.
¿A qué le tiran los panistas con esos pleitos y descalificaciones, pudiendo sacar lecciones de las experiencias pasadas? ¿Todavía no pueden aprender que la unidad y la disciplina partidista son fundamentales para el triunfo? ¿No se podrán poner de acuerdo en quién de ellos es el mejor posicionado afuera para ganar y asegurar así la continuidad de su partido en el poder? ¿Aún no alcanzan a observar la magnitud de todo lo que se ve venir con ese señor de los dineros, una vez que la ley electoral permita de lleno entrar en campaña? ¿No serán capaces de comprender que parte del éxito de los priístas, que contribuyó a mantenerlos por tanto tiempo en el poder, fue precisamente debido a la disciplina y a la unidad partidista?
Martín Aguilar fue juez en Mexicali, B. C.
Correo: jmao13@hotmail.com
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