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El PRI a la derecha del PAN, en Baja California
Jaime Martínez Veloz
En Baja California el PRI concluyó la discusión sobre la nueva ubicación ideológica que se produjo durante la pasada asamblea nacional de ese partido. El lugar que escogieron quienes toman las decisiones en el PRI, no fue en la izquierda, ni en el centro, ni centro derecha, sino a la derecha el PAN y quién mejor para representarlos que el señor Jorge Hank Rhón.
Con su famoso y millonario candidato al frente, el PRI dinamitó la posibilidad de una alianza entre ese partido y el PRD en un frente común contra la derecha bajacaliforniana. Hoy el PRI, cuando menos el nacionalista y el de las causas sociales no existe más. Hoy hay una franquicia en manos de un concesionario que la usa para lucrar y tratar de comprar la gubernatura de Baja California.
Con Hank a la cabeza, el PRI emite una declaración de guerra a todas las normas y formas de la convivencia democrática. Si los revolucionarios que le dieron vida a ese partido volvieran a nacer y vieran quién los dirige en Baja California, se volverían a levantar en armas. La sola candidatura de Hank es un insulto a quienes dieron su vida por una sociedad mas justa. Colosio jamás tragó a Jorge Hank, me consta.
Durante sus dos años como presidente municipal, el señor Hank, se distinguió por su encanto a la frivolidad, la chabacanería y el gusto al tequila añejado según sus palabras con una combinación “viril” de “penes de toro y león”. En gustos se rompen géneros y cada quien el suyo. Mientras tanto su ayuntamiento se caracterizaba como el más inestable, al hacer de la renuncia y reacomodo de funcionarios, su distintivo más significante.
Como parte de la propaganda que realizó durante su campaña a la presidencia de Tijuana, sus correligionarios difundían la consigna de que “como Hank era rico, no iba a robar”, pero su administración se caracterizó por ser igual o más corrupta que las del PAN. La principal “comisión” que aspiran los funcionarios hankistas, no es la una especialidad técnica, sino “la del 10%” (cuando menos), que le cobran a quienes obtienen contratos de servicios o de obras en el ayuntamiento de Tijuana. Adjudicó las obras sin licitación alguna a quien mejor la parecía, se desaparecía de Tijuana cuando se le pegaba la gana, contando con el respaldo de un cabildo incondicional, anodino, monocorde y genuflexo. La película de “la ley de Herodes” es una caricatura.
En la campaña electoral del 2006, Tijuana, fue el único municipio que no acordó con el IFE el reparto equitativo de los espacios públicos publicitarios con los partidos políticos, porque los lugares de propaganda los concesionó a una compañía privada, que según semanario ZETA pertenece a trasmano al suplente de Hank y actual presidente municipal. Hasta hoy el semanario no ha sido desmentido. A los partidos opositores al PRI en Tijuana nos fue retirada de las calles, por personal del ayuntamiento en camiones oficiales y protegidos por la policía municipal. Su actuación como alcalde, se asemeja a la de los viejos caciques pueblerinos.
Durante su campaña a la presidencia municipal, prometió tal cantidad de cosas, como convertir a Tijuana en una ciudad como San Diego y terminar con la inseguridad pública. Cosa que nunca sucedió, hoy Tijuana parece una ciudad bombardeada, más insegura que nunca y totalmente abandonada. El abominable delito del secuestro a ciudadanos inermes se multiplicó durante su mandato y los policías que importó de México, regresaron a su estado forrados de billetes verdes. ¿De dónde mulas, Pedro? En ese contexto el excéntrico millonario, renunció al cargo de Presidente Municipal para buscar la gubernatura, despidiéndose con los “baches abiertos” y una campaña publicitaria tan ostentosa como insultante y mentirosa, presumiendo de cifras y acciones inexistentes. La gente se burla de sus vaciladas.
Es evidente que el PRI en Baja California en términos electorales no tiene ninguna posibilidad de triunfo, pero la maquinaria del fraude está echada a andar. Los consejeros electorales del Estado, han actuado por consigna a favor del PRI, por ejemplo varios de los funcionarios electorales distritales nombrados, aparecen como empleados de Hank en la nómina municipal. No existe norma alguna en materia electoral, ni del código penal, que no haya sido violada por el millonario de marras, ante el silencio y la complicidad del que debería ser el árbitro imparcial de la contienda. Los topes de campaña son otra vacilada, el PRI y el PAN se aprestan a rebasarlos con singular y cínica alegría. Treinta millones de dólares presumen los priístas que gastarán en la campaña.
Frente a este desparpajo, los priístas de base y los que han asumido históricamente los principios del PRI se sienten avergonzados y avasallados por la actitud de aquel que denigra los principios que le dieron origen a esa organización partidaria y que actúa en el terreno de la política como una versión chafa de un “dictadorcillo bananero”. Muchos de ellos se han incorporado con la opción de la izquierda bajacaliforniana, dispuesta a dar la mejor de sus batallas para impedir llegada al poder, de alguien de quien se tiene la certeza de que sumirá a la entidad en un mayor atraso e inseguridad de los que ya existen.
Durante casi 18 años el PAN en el gobierno ha demostrado su incapacidad e incompetencia sólo superada por el inestable y caótico ayuntamiento de Jorge Hank. Es la hora del reencuentro de los sectores sociales democráticos y progresistas, tanto locales como nacionales articulando una política coherente, eficaz y convincente.
Baja California es un asunto de seguridad nacional. La izquierda sabrá jugar su papel y ojalá que quienes tienen bajo su responsabilidad los asuntos del Estado, hagan su parte.
Jaime Martínez Veloz, ex diputado y ciudadano tijuanense.
Correo electrónico: radioveloz@gmail.com
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