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Vino, vio y se fue…
(El miedo no anda en burro)
De Trez en Trez
Óscar Hernández Espinoza
1.- Bush.- Así podría resumirse la gira realizada por el Presidente George W. Bush por cinco países de América Latina de la cual México fue su última escala.
De pronto el presidente de uno de los países más poderosos del mundo olvidó su obsesión por Irak y por los “terroristas” y aunque sea por unos cuantos días se acordó de Latinoamérica, y cual si fuera una “spring breaker” viajó a Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México.
Tal vez lo hizo para sacudirse la tensión que le provocan los malos resultados que está obteniendo en su guerra particular, en la cual le están dando una paliza, son muchas las bajas norteamericanas y para colmo, su ex amigo y ex socio en los negocios petroleros Osama Bin Laden hace su reaparición. De su baja popularidad entre sus compatriotas mejor ni hablar.
Según los especialistas en asuntos internacionales, pocos resultados positivos y concretos se pueden derivar de estas visitas relámpago de Bush a los países ya mencionados, aseguran que más que efectiva, la gira fue mediática; si acaso una que otra promesa, proyectos y las declaraciones diplomáticas de costumbre en este tipo de encuentros.
Repudiado como pocos presidentes estadounidenses, a donde fue Bush se dieron pequeñas, medianas y grandes protestas, llevó también todo el personal, equipo aéreo y terrestre tanto militar como civil para su seguridad y protección. Así pues queda confirmado: “… el miedo no anda en burro.”
Lo malo de estos temores es que los habitantes de las ciudades visitadas por el Presidente Bush pagaron las consecuencias, vieron su tranquilidad y su vida cotidiana alterada y para colmo, vivieron de hecho un estado de sitio implementado por el Estado Mayor Presidencial, el ejército mexicano, la PFP, los militares norteamericanos, el servicio secreto de aquel país, entre otras corporaciones encargadas de la seguridad presidencial del visitante y del visitado.
Restricciones a las libertades de tránsito, de asociación, de expresión y actos de molestias en sus domicilios, bienes y persona tuvieron que soportar, así pues de ese baño de pueblo con aroma latinoamericano que se dio George W. Bush poco, muy poco se puede rescatar.
2.- Dos caras.- La jerarquía eclesiástica, católica, apostólica y romana tiene a no dudarlo, dos caras.
Con una sale a las calles a defender el derecho a la vida y a manifestarse en contra del aborto en cualquiera de sus formas y circunstancias.
El Arzobispo primado de México Norberto Rivera hace uso del púlpito para ello y anima a sus fieles para que se manifiesten en contra de los asuntos ya citados.
Pero cuando se trata de las múltiples acusaciones de abuso sexual en contra de menores de edad cometidos por sacerdotes, saca a relucir la otra cara, se hace como que “la virgen le habla”, finge demencia y olvido; lo que le ha traído acusaciones de encubrimiento en su contra.
Lo mismo hacen otros jerarcas de otros países, algunos callan con jugosas indemnizaciones las conductas desviadas de sus ministros, o bien en el colmo de la desvergüenza, declaran en bancarrota a la diócesis para evitar el pago a las víctimas de tan incalificables conductas. El caso más reciente es el de la diócesis de San Diego.
Una nota periodística distribuida por diversas agencias noticiosa el pasado
28 de febrero da cuenta de ello: “La diócesis católica de San Diego, en California, anunció ayer la bancarrota tras fracasar las negociaciones para resolver más de un centenar de demandas por abusos sexuales presentadas contra sus clérigos.
“Fuentes judiciales indicaron que será la diócesis más grande de Estados Unidos que se declara en quiebra.
“De acuerdo con documentos judiciales, las demandas implican alrededor de 150 denuncias de abuso sexual que datan del decenio de 1950 y afectan a 60 sacerdotes.
“Otras diócesis que han usado el método de declararse en bancarrota fueron Portland, Oregon; Spokane, Washington; Tucson, Arizona, y la de Davenport, Iowa.”
Al respecto la periodista Sanjuana Martínez en su libro “La otra cara del Vaticano” (Plaza Janés, 2005) cita al investigador Pepe Rodríguez, autor de “Pederastia en la Iglesia católica. Delitos sexuales del clero contra menores, un drama silenciado y encubierto por los obispos” (Ediciones B, Barcelona, 2002), quien afirma: “…casi treinta por ciento de los catorce mil sacerdotes católicos que existen en ese país (México) comete algún tipo de abuso sexual con su feligresía.”
Preocupante sin duda las dos caras.
P.D.- Vaya lío para quienes trabajan, estudian o realizan cualquier actividad en Estados Unidos siendo residentes de la frontera mexicana, el cambio de hora los va a fastidiar por unas cuantas semanas. Paciencia.
Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por UABC, y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.
Correo: profeohe@hotmail.com
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