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Visita inesperada

Contrariedadez

Raúl Paredes y Hernández

Todos sabemos lo que es una visita inesperada. En muchas ocasiones somos nosotros mismos los que las realizamos.
Hay de varios tipos y otras que más bien son inoportunas; sobre todo en nuestro medio de impuntualidad. Por ejemplo: es muy probable que alguna vez haya llegado con su esposa a una cena a la que lo invitaron para llegar a las ocho, y ustedes llegan, puntualmente… ¡a las ocho!
En estos casos habrán escuchado, dentro de la casa de los anfitriones, carreritas, el ruido de la secadora de pelo, platos que se colocan en la mesa, etc., hasta que deja de oír, porque recibe una regañada más de su cónyuge, por ser tan puntual
¿A quién se le ocurre llegar a las ocho, cuando la invitación fue claramente: Lleguen a las ocho, sin falta, eh?
Las hay en sentido contrario: cuando le llegan a Usted a las ocho, habiendo dicho claramente: por ahí de las ocho…
Estas son visitas de tipo inoportuno.
Existe otro tipo de visita inesperada –no se las recomiendo– y es cuando regresa Usted a casa antes del horario acostumbrado o rutinario.
Una de ellas me pasó la semana pasada. Regresé a mi casa fuera de horario y se hallaba en ella, en amena conversación, una amiga con mi esposa. Pensando que no la reconocí, me dijo: ¡Ay! ¡En estas fachas…! Soy la esposa de… (aquí entra el nombre de mi amigo, su esposo)
Yo me quedé pensando que posiblemente, si no anduviera en fachas, a lo mejor no fuera la esposa de mi amigo…
Hay otras que aunque las esperamos, no estamos preparados para atenderlas. Esto es muy común cuando pedimos un servicio y cuando llega el que lo proporcionará, no estamos listos para recibirlo.
En mi trabajo de valuador ha sido común al llegar a una casa a efectuar un peritaje que fue previamente solicitado y que me salgan con un: “Pero no se fije en el tiradero…”
A un colega le fue mejor cuando lo confundieron con un doctor a quien también habían llamado y lo subieron hasta la recámara donde, en vaporoso camisón, fue recibido por la dueña de la casa.
Claro que lo invitaron a abandonar el aposento tan pronto la dama postrada se percató del error…y le suplicaron lo mismo: “No se fije en el tiradero, pero es que la señora ha estado enfermita…”
Pero en general a los mexicanos y en particular en Tijuana, nos han llegado visitas inesperadas. Primero el “bushito” quien, sin tener nada mejor que hacer, nos dijo que por aquí nos caería…
Previendo que no fuera a ser muy bienvenido, se adelantó y sugirió un lugar medio escondido, lejos de las molestas turbas de inconformes con las guerras y el trato a los compatriotas. Se le recibió en un pequeño ranchito propiedad de uno de los  ex dueños del Banamex.  De todas formas hubo algo de movimientos en la tranquila Mérida…
Bueno pues en el “ranchito” hicieron su inesperada reunión. Claro que no tuvieron de qué platicar y eso se notó en la conferencia de prensa en la que lo más relevante fue el descontón que propinó nuestro Presidente a una impertinente reportera gringa que le preguntó sobre sus parientes.
Posteriormente, y como para desquitarse, el Presidente Calderón, decidió venir a visitarnos; noticia que fue recibida por aquí con júbilo generalizado (¿?)
Los del gobierno se han de haber preguntado: -Y, ¿ahora qué hacemos? No tenemos nada que inaugurar en Tijuana; ni modo que lo llevemos al Bulevar 2000 (2006), pues todavía no lo terminamos y no sabemos cómo reaccione…
-“Bueno –han de haber dicho– vamos a llamar a URBI para que nos saque del apuro con su caserío”. Ya saben que a Cuauhtémoc (el de por acá) le salen las cosas bien; hasta hizo cantar a lo que quedaba de Pavarotti, en La Salada y ¡en pleno verano!
Pues ahí tienen a los de URBI que salvaron la sesión y de paso presentaron su ambicioso proyecto para el Valle de las Palmas. Con eso se ganó, Cuauhtémoc, un lugar en el “presidium” entre Elorduy y el Presidente. Ni más ni menos.
Ya de refilón y como no queriendo la cosa, pidieron el apoyo ($$$) federal…
No sé si le gustó el magno proyecto a Calderón, pues de salida, dijo la prensa, comentó: “de todo lo que dijeron, más les vale que sea cierto…” y debe de haber sido porque ya sabe que en Tijuana, antes que éste, ha habido por lo menos otros cuatro intentos de “sub-metrópolis” que terminan siendo un “batidillo” por los cambios económicos y la falta de control de las autoridades…
Para colmo, al hablar del inevitable tema de la in-seguridad, alguien le pasó al Presidente un papelito en el cual nos anunciaba que la delincuencia había bajado notablemente, gracias a los operativos federales; sin embargo, en ese preciso momento estaban medio matando a balazos a un restaurantero. No, si le digo…
Bueno, pues se llegó el 24; es mañana sábado. Sí, adivinó Usted, es mi cumpleaños (malíciela con el correo electrónico). No se vaya a hacer el muerto.
Ya recibí dos regalos: un libro por parte de mi amigo Carlitos Thomas, para que aprenda a usar el idioma; y otro de Romo.
Espero sus correos deseándome lo mejor, que, de veras, lo merezco; nada más no me vaya a hacer una visita inesperada…

Raúl Paredes y Hernández es ingeniero civil y reside en Tijuana, B. C.
Correo electrónico: raul3824@prodigy.net.mx


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