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Prácticamente no hay decomisos de la adictiva droga.
Éxtasis: tráfico libre en Tijuana
De fácil producción y transportación, la “pastilla del amor” es una constante en los bares y discotecas de Tijuana. La utilizan los jóvenes para permanecer toda la noche de fiesta. Especialista señaló que los efectos son terribles en la conducta de los consumidores. Aún así, las autoridades no combaten el tráfico de estas pastillas, un negocio tan lucrativo como los 205.6 millones de dólares que se confiscaron en la ciudad de México.
Marco Tulio Castro
La producción, tráfico, venta y consumo de éxtasis en Tijuana no ha sido enteramente combatida por autoridades de investigación, seguridad o salud, pese a ser la droga con el más rápido nivel de adicción; tampoco ha sido analizado su impacto ni consumo por colegios de investigación, de prevención de adicciones o universidades locales, según una indagatoria de ZETA.
La “pastilla del amor”, “tacha”, “ecstasy”, “dulce” o “rebote” es una droga sintética o de diseño que se forma a base de seudoefedrina; precursor químico proveniente de la planta llamada ephedrine vulgaris. Se vende en forma de tabletas o pastillas.
Es más dañina que el crystal y más adictiva que la propia heroína (considerada una de las drogas más potentes y peligrosas que existen).
El Secretario Técnico del Consejo Estatal contra las Adicciones, Doctor Enrique Dorantes Martínez, reveló que la adicción por el éxtasis, puede surgir a raíz del primer consumo, mientras que por la heroína, llega a tardar entre 2 y 3 semanas después de un uso constante.
Además, su daño es increíble: el cerebro de un adicto al éxtasis, almacena 30 veces más la droga que en toda su sangre corporal, explicó el doctor Raymundo Reyes Rodríguez, profesor de la Facultad de Ciencias Químicas e Ingeniería de la Universidad Autónoma de Baja California.
Aunque realmente se desconoce si ha sido una droga cuyo consumo vaya en aumento en Tijuana o en Baja California (esto porque autoridades de prevención, investigación y seguridad no han analizado la materia), médicos y químicos coinciden en que los principales consumidores de “la pastilla del amor”, son jóvenes universitarios de clase media alta, que buscan “aguantar la fiesta toda la noche”.
El éxtasis, bloquea las señales somáticas que producen sueño, hambre o fatiga. Es considerada como “la cocaína de los pobres”. Fuentes extraoficiales, mencionan que una pastilla cuesta entre 15 y 30 dólares.
Según la directora de la Dirección Municipal Contra las Adicciones (DIMCA), Irma Navarro, sus efectos son excitación, relajamiento del cuerpo y alucinaciones que pueden llegar a durar más de un día.
El Consejo Estatal contra las Adicciones, calcula que en Tijuana existen 6 mil adictos a la seudoefedrina que se encuentran bajo tratamiento en centros de rehabilitación.
De la seudoefedrina se produce el éxtasis, pero también otras drogas como el crystal, el crack y el Ice. El Consejo desconoce qué porcentaje de los 6 mil, específicamente es adicto al éxtasis.
Por su parte, el Doctor José María Ramos García, Director del Departamento de Estudios de Administración Pública de El Colegio de la Frontera Norte (El Colef), detalló que las principales áreas donde se difunde la pastilla son en bares o antros, y consideró como lamentable que sea una droga atractiva para los jóvenes.
Así también, se conoce que la droga tiene circulación y aceptación en conciertos de música electrónica donde los participantes bailan durante la noche, hasta llegar a la mañana del día siguiente.
La directora del DIMCA, Irma Navarro, explicó que los síntomas del consumidor y del adicto al éxtasis son pupilas dilatadas, cambios bruscos de ánimo, celeridad o demasiada pasividad y pérdida de la memoria.
El Doctor Enrique Dorantes, por su parte, añadió que los efectos secundarios producidos por “la pastillas del amor” son esquizofrenia, ansiedad, paranoia y euforia momentánea. Durante el efecto de la droga, el consumidor tiene alucinaciones y alteraciones en el pensamiento que lo orillan a tomar decisiones erróneas como llegar a asesinar, agrega el Doctor Dorantes.
Fabricación barata
Para entrar de lleno al mercado del éxtasis, se requiere de un pequeño laboratorio para la sustracción de seudoefedrina en medicamentos que la contengan y de una máquina de blisters, que se utiliza para sellar o empacar las pastillas en plástico y papel aluminio.
La máquina se puede adquirir legalmente en unos 60 mil dólares y puede llegar a producir hasta 2 mil 304 pastillas por minuto. Una máquina tabletadora gira 36 vueltas por minuto y es capaz de arrojar 64 pastillas en cada giro.
Así lo explicó el Doctor Raymundo Reyes Rodríguez, profesor de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Autónoma de Baja California.
En cuanto los trabajos de laboratorio, explica el profesor, algunos compañeros de la facultad han recibido ofertas por 5 mil y 10 mil dólares a cambio de enseñar a “cocineros” a separar la seudoefedrina de medicamentos antigripales y aprovecharla en el éxtasis.
Por ejemplo, 20 tabletas de Sedalmerc (con seudoefedrina), cuestan 38 pesos en farmacias locales.
Para extraer la seudoefedrina, se muele el medicamento, se reposa en agua y se lava en solventes como tíner, aguarrás o gasolina. Después se le agregan otros químicos.
Una vez extraída la seudoefedrina, se realiza una serie de ventilaciones para la producción de éxtasis. Estos métodos de ventilación, se pueden leer en libros de química orgánica de preparatoria, señala el químico fármaco biólogo.
Cada pastilla de éxtasis cuesta entre 15 y 30 dólares. Cada una contiene entre 10 y 15 gramos de seudoefedrina. De un kilo del precursor químico, se pueden sacar entre 70 y 100 pastillas.
20 kilos de seudoefedrina molida se pueden comprar en aproximadamente 800 dólares, estima el Químico Reyes, quien también realiza peritajes para la PGR.
A sospecha de Reyes Rodríguez, algunas empresas farmacéuticas de Tijuana “podrían estar trabajando horas extras fabricando éxtasis”, debido a que las máquinas para hacer blister, son rápidamente rasteables y controladas para su venta.
Sospecha también, que la mayoría de las “tachas” que circulan en Tijuana, provienen de Guadalajara y Colima, debido al tipo de blister o empaque que ha analizado en peritajes.
Pocos decomisos
Aun cuando hace unos días, se aseguraron 205.6 millones de dólares en la capital del país, producto –según la Procuraduría General de la República (PGR)– de la importación de seudoefedrina a México desde China, en la ciudad de Tijuana, tanto el precursor químico como la misma pastilla procesada, podrían considerarse un negocio poco combatido por autoridades de los tres niveles.
Las ganancias por la venta del éxtasis son comparables con cualquier otra droga. Recientemente, la policía local, detuvo a dos sujetos en posesión de 20 mil 240 dólares, 25 pastillas psicotrópicas y heroína. Se trata de Jesús Alejandro “N”, de 17 años y Rosario Figueroa Escageda o Juan Armando Ruiz Patiño, de 38, mientras circulaban en un vehículo sobre la avenida Revolución en la zona Centro de la ciudad, el 24 de marzo del presente.
Además, los decomisos que ha hecho la PGR en Baja California han sido minoritarios en cateos o en el aeropuerto en los últimos años y se delimitan a “pastillas psicotrópicas”, es decir medicamentos controlados. En lo que va de 2007, no ha habido decomisos o aseguramientos de éxtasis.
Esta situación podría tener dos vertientes:
1.- Crecimiento del narcotráfico de éxtasis en Tijuana. Si bien no es un mercado “libre”, aparentemente es una droga considerada como inofensiva por las autoridades.
2.- Existencia de una red de corrupción entre los traficantes y las corporaciones de investigación y prevención.
El ex Secretario de Seguridad Pública municipal, Ernesto Santillana Santillana, durante su corta y tambaleante administración, realizó un operativo donde se introdujo en bares de la ciudad y logró escuetos decomisos de éxtasis. Sin embargo, los bares, actualmente siguen operando. Y no hay autoridad que los revise.
La droga que más se decomisa en Tijuana es el crystal, según el archivo de ZETA, basado en los partes policíacos de la SSPM. Y aunque el éxtasis utiliza el mismo precursor químico que el crystal, los decomisos de la pastilla son mínimos.
Pero un hecho reciente en la ciudad de Tijuana, despierta la sospecha de que las ventas del éxtasis han ido en aumento en la frontera.
Se trata del extraño robo de solventes que ocurrió en febrero de 2007 al negocio de pinturas Doal, en la delegación Mesa de Otay, en donde un comando armado con al menos 10 sujetos extrajo unos 570 litros de tíner después de amagar al personal de la empresa de origen regiomontana.
El tíner se utiliza para disolver la seudoefedrina y transportarla en líquido o para “romper” el compuesto químico de medicamentos no controlados y obtener la seudoefedrina.
Un negocio sinaloense
Precisamente en el estado de Colima, se ubica a quienes se les conoce como “Los Reyes del Éxtasis”, cártel del narcotráfico comandado por los hermanos Amezcua Contreras quienes, según la PGR, desde 1990 se convirtieron en los principales importadores y traficantes de seudoefedrina y éxtasis en el país.
Por otro lado, en Guadalajara opera Ignacio Coronel, lugarteniente clave del cártel de Sinaloa o de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. En Jalisco, existe un equipo para hacer tabletas muy peculiares y distintas a las de Tijuana, señala el profesor universitario.
No hay pruebas recientes que apunten a que el cártel de los hermanos Arellano Félix se dedique al tráfico de éxtasis de manera sobresaliente.
En cambio, el cártel de Sinaloa, sí tiene antecedentes en la venta del éxtasis. De hecho, en septiembre de 2001, se detuvo a Arturo Guzmán Loera “El Pollo Guzmán”, hermano del prófugo “Chapo” Guzmán, y a integrantes de su banda en posesión de 116 pastillas de éxtasis en el estado de Jalisco. Meses antes, la PGR habría desarticulado un laboratorio clandestino de éxtasis en el municipio de Zapopan, Jalisco.
Además, detalla el boletín 600/01 de la PGR: “Cabe señalar que las autoridades de los Estados Unidos de América tienen libradas órdenes de aprehensión en contra de Arturo Guzmán Loera ‘El Pollo Guzmán’ (…) además de encontrarse relacionado con el narco-túnel encontrado en Tijuana, Baja California, que se estaba construyendo para cruzar la frontera de México y Estados Unidos”.
En cuanto a la relación entre el prófugo chino Zhenli Ye Gon, propietario de los 205.6 millones de dólares decomisados en la ciudad de México, y Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, resulta casi certero debido a que el Programa Nacional para el Control de Drogas 2001-2006 de la PGR, señala que el Distrito Federal y el Estado de México son plazas del cártel de Sinaloa.
En datos recientes y locales, los dos sujetos que detuvo la corporación municipal el pasado 24 de marzo sobre la principal avenida turística de Tijuana en posesión de pastillas, heroína y más de 20 mil dólares, intentaron sobornar a los agentes preventivos con la cantidad de 15 mil dólares para que pudieran quedar libres y refugiarse en Sinaloa, tierra de “El Chapo” Guzmán, precisamente.
Problemas graves a futuro
De no atender específicamente el problema del tráfico de éxtasis en Tijuana, el sector salud se vería afectado en todo el estado, consideró el investigador de El Colef, Doctor José María Ramos García.
“Los problemas de drogadicción en Baja California son graves. Esto tendría un serio costo en el sistema de salud, en un contexto donde cada vez más nuestros jóvenes se van a convertir en dependientes de los servicios de salud del estado. Aquí lo que está sucediendo es que lamentablemente en Baja California, no se ha definido cuál es la política en la materia”, detalla el investigador.
Explica que pese a los programas de trabajo de la Secretaría de Salud Pública en la prevención de adicciones, no se ha logrado aclarar el impacto que los trabajos han tenido para disminuir el uso del éxtasis en jóvenes y adolescentes.
Cierto, porque según el propio Secretario Técnico del Consejo Estatal contra las Adicciones, explica que el trabajo del consejo es prevenir el primer contacto con cualquier droga.
Pero el investigador compara: “Aquí lo importante es que si la prevención en otro tipo de drogas ha tenido una serie de problemas, sería adecuado fortalecer la posibilidad de atender las nuevas adicciones en otro tipo de drogas, sean lo suficientemente eficaces para disminuir la problemática”.
Para el Consejo Estatal, la solución depende en la medida que se combatan los factores de riesgo que inducen a un joven o adolescente, convertirse en consumidor o adicto: déficit de atención y depresión, son algunos de los principales factores.
En Tijuana, existen 15 mil niños con factores de riesgo, estima el Secretario Técnico del Consejo.
Y la situación está por agravarse; según un órgano de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), el uso de medicamentos controlados sobrepasará al de las drogas de ilícitas como el propio éxtasis, la cocaína y el crystal. Así lo reveló la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), al explicar que se debe a la facilidad de compra de las medicinas y a la similitud en sus efectos.
“Además, los consumidores de drogas no se percatan que el abuso de medicamentos de venta con receta puede ser más peligroso que el de las drogas fabricadas ilícitamente”, puntualiza el informe emitido el primero de marzo de 2007.
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