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Narcoliteratura en México

El escritor Élmer Mendoza habla del narcotráfico visto a través de la narrativa. Ve con desconfianza los operativos contra el crimen organizado. Además, anuncia su próxima novela que tentativamente se titulará “¿Quién Quiere Vivir para Siempre?”.

Enrique Mendoza Hernández

En su reciente visita por Tijuana, del 12 al 17 de marzo, Élmer Mendoza anduvo “como macho rentado”. Así lo refirió precisamente porque durante su estancia por estos lares, encabezó varias actividades respecto al quehacer literario: Compartió una charla titulada Literatura y Narcotráfico con universitarios, y durante una semana impartió el Taller de Narrativa. Agréguese una conferencia: La Novela como Fin. En el bar Dandy del Sur dio lectura a algunos de sus textos. Pero además, el reconocido escritor platicó con ZETA.
En el lobby del hotel Pueblo Amigo, Élmer recibió al reportero un sábado por la tarde. Hacía mucho frío y la neblina parecía decembrina: Era 17 de marzo. De pantalón café, saco y camisa a cuadros, barba grisácea y detrás de sus anteojos una mirada muy atenta, el sinaloense más conocido en el ámbito literario contemporáneo, compartió amablemente sus reflexiones con los lectores de este Semanario.

En el principio de la “narcoliteratura”

La literatura prolifera desde las crisis sociales. Fue en la Revolución que nuestro país encontró su identidad literaria, movimiento exclusivo de México. Con la urbanización del país a partir de las primeras décadas, la principal fuente fue la zona metropolitana. Pero en tanto la urbanización y después de la Segunda Guerra Mundial, el narcotráfico empezó a tomar fuerza. El desgaste de la literatura urbana (o “chilanga”, diría Daniel Sada) contribuyó a que las editoriales buscaran nuevas rutas literarias: La frontera, el norte y el narcotráfico, las fuentes principales.
Los temas frontera, norte y narcotráfico han sido sólo los contextos de las historias de Daniel Sada, Antonio Parra, David Toscana y Élmer Mendoza, principalmente. Aunque erróneamente se les ha clasificado como escritores especialistas del norte y narcotráfico, especialmente a Mendoza. Los críticos y sabedores hasta han acuñado el término “narcoliteratura”, incluso hasta clasificándola como “subgénero” y hasta “género”. De acuerdo con Mendoza, “no hay tanta ni es tan fuerte” como para aventurarse a tal aberración.
“Si va a haber una ‘narcoliteratura’ tan fuerte, podríamos estar al principio”, agrega.
Pero tampoco se trata de demeritar la corriente, atrás quedaron los escritores anteriores a la década de los noventa cuando las editoriales se mantenían ocupadas con los escritores del sur y la zona metropolitana.
“El que lográramos un movimiento sólido como el actual, pues llevó muchísimos años, hay muchísimos nombres, escritores detrás de nosotros que lo intentaron, que desafortunadamente no les alcanzó la vida para lograrlo”.
– Más allá del interés editorial hacia el norte, ¿por qué considera que la literatura del norte de México llama la atención?
“Es una literatura que se está ganando la atención en nuestro país, en América Latina, en el mundo, por varias cosas: En primer lugar, creo que es una literatura de mucha calidad literaria, es una literatura donde la institución literatura se respeta, pero a la vez fortalece porque las reglas que tiene la literatura como institución, como arte, se respetan, se practican, y dentro de lo que el espectro digamos en que se mueve, pues se puede desarrollar ahí. Creo que básicamente es eso: Una literatura de mucha calidad. Y eso es lo que hace que se sostengan las editoriales, que llama la atención en el mundo y a los críticos.
– ¿Será cierto eso de que la literatura del norte con contexto de narcotráfico parece una  postal de México?
“No creo que eso sea verdad, en primera instancia, cuando se habla de los escritores del norte, se les llama narcoescritores, y eso no es completamente verdad, porque ‘El Ejército Iluminado’, de David Toscana, ahí no hay narcos; tampoco Patricia Kullick; Cristina Rivera, tampoco hay narcos. En Antonio Parra todo es drama de cruzarse la frontera. El norte es muchas cosas, buenas y malas también”.
– ¿Llegaría ya a su apogeo la literatura de contexto de narcotráfico?
“Yo creo que falta, todavía hay muchos escritores que están interesados en el tema y que tienen historias que platicar. No sé si ya se agotaría. Walter Scott dijo que él inventó la novela histórica en el Siglo XIX y ahora es una corriente muy fuerte, y además que tiene mucho mercado en el mundo. No se puede prever qué pase, yo lo que veo es que a veces, sobre todo en regiones muy subdesarrolladas, como que critican mucho la literatura de violencia porque temen que esté mostrando demasiado las cloacas sociales que hay en la ciudad, que eso puede impedir la inversión extranjera y cosas así.  Pero no es solamente desde el narco o de violencia que se escribe.
“Una de las características de los escritores del norte es que escriben de todo, el compromiso es que tienen que escribirlo bien, tienen que hacerlo bien. Hasta ahorita, por lo llamativo del tema pues claro, la literatura del narco es la literatura del narco; algunos espacios donde ven con  desconfianza cómo han subido los bonos de autores que antes no pintaban, o de una región culturalmente que siempre se le ha tenido marginada pues dicen ‘narcoescritores’”.
– ¿Cómo considera que México abordó los temas de narcotráfico en su literatura, a diferencia de Colombia?
“Es probable que nosotros vamos más al fenómeno general; ellos han logrado crear personajes, tal vez porque nosotros no hemos tenido una figura como Pablo Escobar, un líder que pretendió controlar el narco en Estados Unidos, el país más poderoso del mundo, pero también el que tiene el narco más poderoso del mundo, ellos no hablan de eso. Colombia ha tratado de recrear esos personajes muy violentos, que nosotros no lo hemos logrado hacer, como ‘La Virgen de los Sicarios’, ‘Satanás’ de Mario Mendoza; son personajes más hechos. Nosotros no, nosotros hemos ido más a lo general, hemos trabado más lo que tiene que ver con el lenguaje, el asunto de nivel cultural. Le hemos entrado de manera diferente al tema”.
–  ¿Y cuál es su comentario respecto a los narcocorridos?
“Los narcocorridos han sustituido al mariachi como representación de la música mexicana. Te los encuentras en todas partes ya, y han despertado el interés porque es un registro de otros hombres y otro tipo de hazañas, digamos. Llama mucho la atención, hasta hay en otros países donde hay imitadores de Los Tigres del Norte. En Colombia, hay corridos de los paramalitares, es una música que tiene mucha fuerza, tiene una fuerza representativa que se dedican a una actividad tan complicada como la de abastecer a los primos del norte para que estén tranquilos”.

Hay narco para rato

Definitivamente, el narcotráfico es un tema de interés, entre otras razones, porque es un tema revelador de la estructura social. Que a propósito, ni a la sociedad ni al Gobierno les interesa romper con la estructura, porque una consecuencia sería el desequilibrio precisamente en las estructuras de los países que intervienen como productores o consumidores.
Élmer plantea una realidad que nadie quiere alterar. Para ello, pone de ejemplo a su natal Sinaloa:
“En Sinaloa el Ejército ha destruido como 700 hectáreas de cannabis ya muy desarrollada, entonces ahí la pregunta es: ¿Cómo es que no la habían visto si son tantas hectáreas? Eso da lugar a especulaciones, a la invención de leyendas, historias, mitos, y ahí estamos escuchando. Contar eso, pues claro que llama la atención, 700 hectáreas es muchísimo como para no verlas. Y también que el Ejército no se lo está tomando en serio, porque hay una parte donde se deja caer en paracaídas, un país tan pobre haciendo inversión en aviones y de todo eso. Es cuando ahí uno duda de que realmente estén haciendo una campaña seria para resolver el problema”.
– ¿Cómo ve los operativos que está implementando el Gobierno Federal contra el narcotráfico?
“Con desconfianza, porque hay un aspecto moralizador en las declaraciones que yo veo. Combatir a la delincuencia con principios moralizadores, no creo que lo lleve a ningún sitio. Si quieren combatir la delincuencia, que empiecen por lo económico: Que no les reciban sus dólares a los narcos, que no les permitan invertir, que no les permitan crear fuentes de trabajo, que no los dejen comprar en las cadenas de automóviles que hay en todo el país, que no les permitan comprar casas, para que no sepan qué hacer con su dinero. Cuando hagan eso, voy a creer que se lo están tomando en serio”.
–  ¿Y qué nos dice sobre la fortuna incautada recientemente?
“Hace como dos sexenios decían en la Ciudad de México que el narco pagaba 300 mil dólares diarios a la PGR para operar libremente. ¿Cuánto vale una campaña para poner a un individuo en la Presidencia de la República? Dos mil millones de dólares, cómo es posible, ¿quién los pone? Si incautaron 205 millones de dólares, es un juego. Escapa a nuestra imaginación el asunto del dinero”.
– Si el estado hipotéticamente llegara a terminar con el narcotráfico, ¿dónde ubicarían sus narraciones los escritores?
“Si alguna vez el estado logra controlar eso, pues no me va a tocar verlo. Eso no tiene para cuando”.

Y después de “Cóbraselo Caro”…

Ciertamente, el norte fascina. Los escritores de la zona tienen más lectores en otros polos que en el propio terruño. Y es que un escritor del norte con literatura de trasfondo de narcotráfico, difícilmente podría conmover a un lector de Sinaloa, cuando precisamente las peripecias delictivas son más conocidas por los lugareños que por los escritores.
Élmer afirma que es muy difícil para un escritor del norte conquistar a los lectores del norte:
“Eso es muy difícil, básicamente hay que trabar el tono y el ritmo del discurso. Es decir, hay un discurso que hacia el lector no puede sustraerse, al poder de la narrativa, hay que crearlo. En la literatura, el tema no es tan importante, sino el estilo, el lenguaje, la estructura, cómo está contada la historia. Si esos elementos están muy bien trabajados, el lector termina por sucumbir a la lectura, aunque sea un tema que el lector maneje, termina por interesarse, porque el discurso tiene los elementos necesarios para seducir al lector”.
–  ¿De dónde obtiene Élmer las fuentes de su literatura?
“Muchos de los movimientos de mis personajes tienen su origen en los periódicos, en la nota roja, en la de sociales, deportes. Por ejemplo, en deportes a veces hay unas fotografías muy reveladoras, de lo que es la victoria o la derrota. El glamour de las páginas de sociales, eso de estar frente a la cámara, la serie de sentimientos que provoca la cámara, todo mundo se pone como si lo fueran a desnudar. Claro, yo a veces encuentro ideas muy reveladores en la prensa, la nota roja la consulto para ver nombres de personajes, igual que la página de sociales, nombres de situaciones, es muy útil. Yo por eso respeto mucho a los periodistas. Dicen que es un trabajo fácil, ¡cuál fácil! Y los de nota roja, menos”.
– ¿Qué quiere lograr cuando va a escribir una novela?
“Hay un momento clave: Tú escoges el tema o el tema te escoge, eso es lo primero que pasa. Después de eso, cuando se escoge el tema, tienes que convencerte a ti mismo de por qué vas a escribir eso. Siempre son razones menos importantes y menos espectaculares, incluyendo razones de competencia literaria. A mí me ha ocurrido, cuando escribí la novela de espionaje (“Efecto Tequila”) nada más para demostrar que yo podía escribir una novela de espionaje. ‘Yo lo puedo hacer, lo voy a hacer’: Me costó muchísimo pero lo hice. Cuando se admite un tema en la cabeza, lo primero es pensar ‘qué va a pasar conmigo al escribir esa novela’. Casi siempre lo que uno busca es pasárselo bien, vivir una etapa interesante mientras estás haciendo la escritura. Eso tiene que ver con lo que yo le llamo una voluntad estética, la capacidad de trabajar con todos los elementos posibles para producir una historia y llegar a los lectores y experimentar sentimientos. Como segunda etapa puede venir lo que son las pertinencias, es decir, qué vas a fijar ahí; es decir, yo quiero fijar el lenguaje de la ciudad, del campo, la vestimenta, las relaciones comerciales, como se establecen los compromisos matrimoniales.
“Hay ciertos elementos muy finos que el autor dice: ‘Quiero dejar esto aquí’. Pero lo básico, el principio, es algo que tiene que ver con el autor; es decir, qué tan capacitado, interesado estás para hacer esto; qué tan capaz de vencer los obstáculos naturales que me va a poner la historia que me eligió o que estoy eligiendo”.
– ¿Usted elige o lo eligen los temas?
“Ha estado mezclado hasta ahorita. La novela de ‘Un Asesino en Solitario’ sobre el asesinato de Colosio, creo que el tema me eligió. La de ‘El Amante de Janis Joplin’ yo la elegí. ‘Efecto Tequila’ yo la elegí, porque yo quería escribir una novela de espionaje. Y la cuarta (“Cóbraselo Caro”, Tusquets Editores 2005), creo que el tema me eligió porque me llegó como ¡plop!; y que conforme fui trabajando en ella, hay un momento en que ‘¡ajajá!’, esa novela me va a servir para hacerle un homenaje al Maestro Rulfo. Pero eso fue en una etapa posterior, yo quería escribir una novela de un personaje que estaba buscando las piedras de Pedro Páramo. El tema me elige y yo tenía que compensarlo”.
– ¿Por qué cambió del cuento a la novela?
“Yo quería ser novelista. Quería ser un hombre apacible, observador, que son aspectos, instrumentos que ayudan a escribir literatura de largo aliento. Antes de publicar ‘Un Asesino Solitario’, escribí una docena de intentos que los destruí, hasta lograr eso. Ahora me siento como pez en el agua. No he pensado más en volver a escribir cuento. Quiero solidificar mi carrera de novelista”.
– ¿Qué está escribiendo actualmente?
“Estoy escribiendo una novela policíaca que se llama ‘¿Quién Quiere vivir para Siempre?’. No es un título definitivo, sólo es definitivo hasta que ya se termina la novela. Es una historia que tiene todos los elementos que están presentes en la sociedad. Una sociedad también se define por sus crímenes; entonces yo como novelista, lo que hago es tomar ese factor negro y trabajar con él. Se publicará por Tusquets en noviembre de este año. Espero que mis lectores se pasen un buen rato con ella”.


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