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Pocos como él
Raúl Rodrigo Lara Tovar es uno de esos casos, ya que durante más de diez años defendió la camiseta americanista. Surgido de fuerzas las básicas de Coapa, quien llegara a probar suerte en el Club, se quedó por doce años como futbolista dentro del primer equipo.
Arturo Durán Hernández
Escasos son los jugadores que se mantienen durante más de cinco torneos con un equipo en particular. Muchos pueden presumir que han vestido, al menos, tres casacas dentro del futbol mexicano en un lapso de cuatro años, pero son muy pocos los que realmente sienten y viven con la misma piel durante largo tiempo.
Raúl Rodrigo Lara Tovar es uno de esos casos, ya que durante más de diez años defendió la camiseta americanista. Surgido de las fuerzas básicas de Coapa, quien llegara a probar suerte en el Club, se quedó por doce años como futbolista dentro del primer equipo.
Decenas de jugadores pasaban y Lara seguía firme en el cuadro, un futbolista cumplidor y de sacrificio puro que no participaba de los reflectores, sino que se quedaba contento con cumplir su trabajo y demostrar su calidad sobre el empastado.
Rodrigo Lara debutó el 19 de Septiembre de 1990 en un partido que el América perdió por cuatro a tres, en contra del Veracruz, allá en el Luis “Pirata” Fuente. Tiempo después, precisamente cuando las Aguilas consiguieron cortar el ayuno de trece años sin campeonar, le dijeron hasta luego al ahora auxiliar técnico.
Fue en el Verano de 2002 cuando el símbolo americanista recayó en las huestes de San Luis, conjunto de la misma empresa, que acababa de ascender a Primera División. Al torneo siguiente formó parte del Puebla, equipo que todavía se encontraba en el máximo circuito.
Pero tras una notable baja de juego, el mundialista aterrizó en los Lobos de la BUAP, en donde su longeva trayectoria como mediocampista se vio terminada.
El aguerrido jugador, nacido el 28 de febrero de 1973, vistió en innumerables ocasiones la camiseta de la selección nacional. Participó en varias Copas USA y de Oro, así como en la Copa Corea en 1999.
Además de ser el cuarto jugador mexicano en la historia con más partido jugados dentro de la Copa Libertadores de América, certamen en el cual siempre defendió los colores azulcremas en las ediciones de 1998, 2000 y 2002, para un total de 28 partidos jugados, superado únicamente por Francisco Palencia, Duilio Davino y Germán Villa.
También formó parte del combinado azteca que buscaba su calificación hacia el Mundial de Corea-Japón, eliminatoria en la que se lesionó la rodilla frente a la selección de Panamá, el 16 de junio de 2000.
Desde ahí su rendimiento no fue el mismo, su confianza y calidad futbolística tuvieron una notable caída. Pero su mejor logro, fue el haber sido convocado a formar parte de la selección mexicana que participó en el Mundial de Francia en 1998.
Inolvidable resulta aquel partido frente a Alemania en los octavos de final, donde el entonces técnico Manuel Lapuente mandó al mediocampista a cuidar la central debido a los embates y peligrosidad que significaban los atacantes alemanes. Movimiento táctico que tuvo resultados poco favorables para la causa azteca.
Tras ese tropiezo, el americanista regresó a su mejor nivel, se mantuvo como titular durante la mayor parte de las campañas restantes en que estuvo con las Aguilas y logró, al fin, el tan ansiado título con el equipo de sus amores.
Una vez retirado, se enfocó al trabajo como entrenador, profesión que le atrajo y por ende, decidió estudiar el curso de Director Técnico, del cual le faltan seis meses por terminar. Comenzó trabajando en las fuerzas básicas del América y después, por invitación de Víctor Manuel Aguado y Manuel Lapuente, se integró al entonces cuerpo técnico que suplió al de Mario Carrillo.
Actualmente y bajo el mando de Jaime Ordiales cumple la función de auxiliar en el nuevo equipo Socio Aguila, club que participa en el torneo de ascenso del balompié nacional.
El otrora futbolista habló en exclusiva con ZETA acerca de su presente labor como auxiliar técnico de Ordiales y de su ilusión de volver algún día al primer equipo del cuadro de Coapa.
“Ahorita me estoy preparando para la faceta de Director Técnico, estoy en el tercer módulo y me falta un año para terminar. Ahorita estoy enfocado a trabajar dentro del cuerpo técnico del equipo”.
El americanista aseguró estar en una etapa de mera preparación y se dijo contento con el trabajo que desempeña actualmente. “Apenas estoy preparándome, dando los primeros pasos en ésta, la profesión de Técnico. Todo lo que venga que concierna al manejo de un equipo es bienvenido, estoy tratando de absorber todo lo que pueda aprender para estar bien preparado y cuando me toque, tomar las riendas de un equipo profesional”.
Sobre su labor actual, el ex futbolista habló sobre los jugadores que tiene bajo su cargo, quienes son el futuro del primer equipo americanista.
“Soy auxiliar, básicamente me toca apoyar al cuerpo técnico para darle enseñanzas y vivencias a los chavos para que puedan madurar pronto. Veo bien a los jóvenes, hay material humano y por el reglamento que existe en la Primera División, hay que darle oportunidad a los juveniles, para que cuando lleguen al primer equipo vayan con todo”.
– ¿Cómo ves el panorama del América?
“La verdad veo bien al equipo, esperemos que se pueda lograr el campeonato. Aunque los muchachos no juegan lo espectacular que la gente quisiera, esperemos que no tarde en aparecer el buen futbol”.
– ¿Te gustaría dirigir a las Aguilas?
“Sí me gustaría, pero ahorita no es mi prioridad, la verdad veo muy lejos el día en que pueda llegar a dirigir al primer equipo. Para eso me tengo que preparar muy bien para algún día estar ahí sentado, lo último que quiero es llegar y ser ave de paso, me interesa dejar huella y hacer un buen papel; no simplemente dirigirlos para decir que lo hice, sino para lograr triunfos y regresarle al conjunto todo lo que me dio como jugador. Pero ahorita mi objetivo es ayudar a la institución desde donde estoy, terminar el curso del entrador y trabajar con los jóvenes para que lleguen muy bien preparados al primer equipo”.
El que tal vez sea el último símbolo americanista, después de Cuahtémoc Blanco, se despidió mandando un saludo a todos los seguidores águilas y comprometiéndose a prepararse para, algún día, dirigir a la escuadra de sus amores.
Podría ser que los jóvenes con los que ahora trabaja, en un futuro se conviertan en sus pupilos, y sea él quien lleve al conjunto de Coapa a volar por lo más alto del futbol nacional.
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