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Acerca del aborto
Conzultoría Matrimonial /
Roberto Bautista López
El primer año que entré a la escuela de derecho, un maestro nos encargó un trabajo de investigación. Formamos un grupo como de seis personas y el tema a investigar fue sobre el aborto. Pusimos un anuncio en el periódico pidiéndole a personas que si tenían algo que nos ayudara en el trabajo nos las hicieran llegar, hicimos preguntas como si se habían hecho un aborto, si se lo harían, si lo aprobaban, si no, y varias más. Desafortunadamente pocas fueron las respuestas. Investigamos en Tijuana si habría alguien que lo realizara, tampoco supimos de alguien, luego enfocamos nuestra investigación en las clínicas de San Diego, y ahí sí encontramos muchas respuestas, no las que queríamos, pero sí acerca de los abortos que se practicaban, los costos, tiempos de permanencia, problemas a los que se enfrentaban, nacionalidad de las pacientes y muchas otras mas. Entregamos el trabajo al maestro, del cual esperábamos que promoviera un debate, se publicara o de perdida que nos felicitara, nada, nada sucedió al respecto, de plano nos ignoraron y sólo obtuvimos la calificación aprobatoria por el mismo y todo lo demás fue silencio.
Hoy, hoy es otra cosa, pero se sigue sin saber quién lo realiza, cuál es el costo y todo lo que alrededor sucede. Todo mundo habla del aborto, si lo aprueba o no, pero nadie acepta si se lo practicó, si conoce de alguien, si se lo haría, en fin, una capa de humo sobre el tema. Creo ahora como lo hice en aquel entonces, que en Baja California no es tema abierto toda vez que cruzando la línea sin ningún problema se lo pueden practicar, van, abortan y se regresan el mismo día, como si fueran de compras o a dar la vuelta. Los costos, económicos relativamente, alrededor de 250.00 a 300.00 dólares, y al día siguiente, irse a correr, nadar o hacer ejercicio. En el interior de México es el verdadero problema, ya que al realizarse a escondidas y sin las técnicas y equipo moderno, las consecuencias siguen siendo desafortunadas en algunos casos, ya que al hacerlo en manera clandestina, los problemas que se ocasionan son innumerables, pero corren el riesgo cuando no se tiene el dinero suficiente como para irse a los EEUU donde es practica común, morir en el intento.
Sé de algunas señoras que se lo realizaron, lo que no conozco es si se arrepintieron o se encuentran tranquilas al haber dado ese paso. De esas personas, sé de algunas ya casadas, sin mayores problemas, teniendo un matrimonio aparentemente feliz, con hijos dentro del matrimonio; qué bien por ellas. Lo paradójico de esto, es que sé de dos señoras que adoptaron hijos, ¿por qué?, nunca lo sabré, quizás porque ya no podían tener más hijos, quizás porque quedaron infértiles por el aborto; quién sabe, nunca lo sabré. Lo que ahora se discute en cuanto al aborto, es nada más lo que se refiere a que si un embarazo puede interferir con su “proyecto de vida”, lo cual es lo que se está discutiendo, ya que todo lo que se refiere al peligro de la madre o el producto, así como en los casos de violación o malformación del feto se encuentran autorizado, obviamente con sus candados para no hacerlo tan sencillo, en fin. Sobre el tema se gastarían muchas más páginas tanto en estudios, debates y consensos. Las personas que se encuentran en contra o a favor del mismo deberán actuar conforme a su conciencia, sus valores y principios. Creo que en cierta forma la mujer es la que debe de decidir sin soslayar que hay pérdida de personas que nunca habrán de decidir por sí solas. Las leyes y la iglesia nunca estarán de acuerdo en este tema.
Por hoy quiero dejar a un lado el tema del aborto, y quiero terminar con un poema que un joven hijo (19) escribió a su madre y que en el mismo va todo su sentimiento, no lo analizaré, eso se lo dejo a mis dos que tres lectores. ¿Afectó su proyecto de vida? No, y lo que sí sé, es que él ha sido todo su proyecto de vida, y este joven se llama Edgar Hurtado Sevilla.
Frío ausente (para mamá)
Gestado, engendrado en ti,
fémina fértil, me alimento de ti, de tu carne,
me asomo por la fisura de tu entrepierna
la cual penetró un ser humano, no tan humano,
pues éste te abandonó, desistió,
te fecundó, disparos de blanquecino líquido hirviente.
Días después y durante un largo periodo,
tu cuerpo sufrió cambios,
tu vientre plano fue incrementando su volumen,
a tal grado que yo me sentiría cómodo dentro de él.
El día perfecto,
la dilatación de tu vagina fue tal,
que desemboqué a través de ella
mientras yacías en la cama.
Oras, ¡horas!
Horas después y durante horas,
sorbía con mis instintivas encías el tibio y lactoso líquido
que emanaba de tus frágiles y delicados pechos.
¡Tirito! ¡Hace frío!
Arrancas tu piel, me envuelves en ella.
¡Buenas noches, Mamá…!
Gracias como siempre a mis dos que tres lectores, que hayan disfrutado esta Semana Santa. Si creen en Dios, actúen en consecuencia. Para sus comentarios y consultas mi teléfono: 684-9647, fax 684-1889, celular 204-6180 o al e-mail: bautista46@hotmail.com
El Licenciado Roberto Bautista, ejerce su profesión en Tijuana, B.C.
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