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Buda y Mahoma…
Mi punto de vista / Martín Aguilar
¿Qué tienen en común Siddhartha Gautama y Abulgasim Mohammad ibn Abdullah ibn Abd al Muttalib ibn Hashim? Bueno, el primero nació en el año 563 A.C., en el bosque Lumbini, cerca de Kapilavastu, lo que en la actualidad es Nepal, frontera con la India. El segundo nació en La Meca, actual Arabia Saudita, en el año 570 D.C. Mientras Buda era hijo de un jefe guerrero de la clase Sakya, Mahoma fue hijo de un pobre mercader de la tribu Quaraych. La madre de Buda, Mahamaya, poco antes de dar a luz soñó que un hermoso elefante blanco se introducía en su matriz y falleció poco después de nacer su hijo. Los padres de Mahoma murieron poco después de su nacimiento y fue criado por uno de sus abuelos y luego por sus tíos.
Las coincidencias son significantes. Curiosamente ambos están en un punto intermedio en relación con Jesús, quinientos años antes y después. El primero antes de la aparición de Jesús y el segundo después de la evangelización. Prácticamente ambos eran huérfanos. Buda pertenece a la “era” del antiguo testamento y Mahoma vivió en la generación del nuevo testamento. La palabra Buda significa monarca universal y proviene después de ser iluminado. Los Brahmanes, que en la tradición hindú significa lo absoluto y de forma simultánea, omnipresente realidad concebida como aquello que llena todo y es el fundamento del universo, examinaron al recién nacido y predijeron su destino como monarca universal. Mahoma en cambio se caracterizó por ser profeta y su nombre proviene de Mohamad que significa “altamente ensalzado”. A diferencia de Buda, Mahoma fue pastor en su juventud y guía de caravanas de comerciantes. Buda se casó muy joven para complacer a su padre y llevaba una vida mundana en la corte. Mahoma se casó con Khadidja, una viuda rica bastante más vieja que él, cuando apenas tenía 25 años de edad.
Buda de niño mostró inclinación por la meditación, lo que molestó a su padre que quería hacer de él un guerrero y posterior gobernante más que un filósofo religioso. Mahoma a los 40 años de edad tuvo su primer visión en que le fue ordenado que predicase, cuando se encontraba meditando en el monte Hira y fue ahí donde el Arcángel Gabriel le dio a leer un manuscrito diciéndole que él era el profeta enviado por Dios para los hombres. Buda en cambio empezó a buscar la iluminación a los 29 años de edad, una diferencia de once años en relación con Mahoma. Al ver a un anciano, un hombre enfermo y un cadáver, descubrió de pronto que el sufrimiento es el destino de toda la humanidad. Luego, al ver a un pacífico y tranquilo monje mendicante decidió adoptar su forma de vida, abandonando entonces a su familia, riquezas y poder, iniciando así la búsqueda de la verdad. En la filosofía budista, a esta acción se le llama “Gran Renuncia” y es celebrada por ellos como un momento significante en la historia de esta religión filosófica. A diferencia de Buda, a un ermitaño cristiano le fue revelado que Mahoma era profeta, identificándolo por una mancha blanca que tenía en sus costillas, signo de los profetas. Mahoma escuchaba voces que lo enviaban a predicar, enseñanzas que cien años después fueron las que dieron origen al Corán.
Buda abandonó el palacio, a su mujer y a su hijo Rahula para recorrer el mundo. Dando la apariencia de un mendigo, vagó por el norte de la India siendo enseñado por importantes maestros Brahmanes. En su búsqueda, se estableció en Uruvela, cerca de lo que en la actualidad es la ciudad de Bod Gaya, con cinco de sus discípulos, uno de los cuales había reconocido como Buda al recién nacido Siddharta. Hizo del ascetismo severo la práctica para alcanzar la iluminación. El ascetismo es la teoría y la práctica de la abstinencia y mortificación de los sentidos. Tiene como objetivo asegurar la perfección espiritual, sometiendo el cuerpo al alma. Tal práctica resultó infructuosa para Buda, volviendo de manera gradual a realizar una dieta normal, recuperando su salud. Los árabes consideraban a Mahoma como el único profeta de Dios, haciendo del islamismo como el cumplimiento de la promesa de Dios consignada en Génesis 17:20.
Oficialmente, la religión musulmana fue fundada el 22 de septiembre del año 622, fecha en que marca la Hégira (huida) y da inicio al calendario musulmán que es la celebración de los islámicos. Mahoma encontró la revelación en el monte Hira mientras Buda, a los 35 años de edad, encontró la iluminación mientras estaba sentado bajo una higuera de agua en Bod Gaya. La tradición dice que una noche se decidió a no levantarse hasta alcanzar el nirvana, luchando contra los ejércitos demoniacos de Mara, el señor de la ilusión, tratando de alejarlo de la meditación, siendo infructuoso, optando Mara por retirarse vencido, incapaz de romper su concentración. Mahoma en el año 628, guiando a los musulmanes invadió La Meca y con el acuerdo de los coraichitas, destruyó todos los ídolos de la Caaba y anunció el advenimiento de una era de paz y de prosperidad general.
Buda alcanzó niveles de conciencia cada vez más altos, visualizando sus vidas anteriores y al ojo divino capaz de seguir la reencarnación de todos los seres. Las Cuatro Nobles Verdades del budismo son: La vida es sufrimiento; la causa de este sufrimiento proviene de que el hombre desconoce la naturaleza de la realidad y se apega a los bienes materiales; el sufrimiento puede tener fin si el hombre logra superar su ignorancia y renuncia a las ataduras mundanas; el camino para lograr esta superación es la Óctuple Senda o el camino de las Ocho Etapas, que se resume en principios tales como moralidad, concentración y sabiduría. Fue éste el instante en el que Buda experimentó la Gran Iluminación que le reveló el camino de la salvación. Así fue como se decidió a divulgar el dharma o verdad eterna que había perfeccionado, reuniéndose con sus antiguos discípulos en un lugar cercano a Benarés y éstos, cautivados por su sinceridad, le aceptaron como maestro, convirtiéndose en monjes. Predicó su primer sermón en las cercanías del parque Deer. Este sermón contiene la esencia del budismo y para muchos, es comparable por su calidad moral e importancia histórica, al Sermón de la Montaña de Jesucristo.
El Islam es una religión monoteísta. En su acepción literal significa “entregarse” pero el Corán le da un sentido religioso: “sumisión” a la voluntad o a la ley de Dios. El practicante del islam es un musulmán, palabra que en árabe significa muslim, el que se somete a Dios, y es para ellos la religión universal y primordial, ya que su propia naturaleza es musulmana pues obedece las leyes que Dios ha establecido en ella. El musulmán no es obediente sino que acepta libremente los mandatos divinos. Es un seguidor de la revelación divina recogida en el Corán, y es así como se convierte en miembro de la comunidad islámica, en árabe umma. El principal acto del musulmán es dar testimonio de fe y pronunciar el shahada que se expresa al afirmar “No hay más dios que Alá y Mahoma es su profeta”. Para ellos, el Corán, que significa “la lectura” o “la recitación”, es creación de Dios y no del Profeta, por lo que el Corán es inimitable e infalible. Recoge las diferentes revelaciones de Alá a Mahoma durante los casi 20 años de su vida profética. Está dividido en 114 suras, que son los capítulos, divididas a su vez en 6,200 aleyas o versículos. Los cinco pilares de la religión islámica son la profesión de fe; la oración; la limosna, el ayuno y la peregrinación. El salat consiste en realizar cinco oraciones diarias, antes de la salida del sol, al mediodía, entre las tres y las cinco de la tarde, después de la puesta del sol y por último, al acostarse y antes de media noche. Durante la oración, los musulmán dirigen su vista directamente hacia La Meca. El viernes es el día santo para el islam y a primera hora de la tarde se realizan oraciones comunitarias. La tercera obligación del musulmán es pagar limosna o zakat que fue impuesto por Mahoma a los ricos para ayudar a los pobres y entre otras cosas, para financiar la guerra santa o yihad, que no es más que la guerra por la causa del islam. La cuarta obligación es el ayuno o saum, durante el mes del Ramadán, donde deben de abstenerse de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales desde el amanecer hasta la puesta del sol y evitar todo pensamiento o acto pecaminoso, además de dar de comer como mínimo a un pobre. La quinta obligación es el hach que es la peregrinación a la Kaaba, en La Meca. Todo musulmán debe por lo menos realizar esa peregrinación por lo menos una vez en su vida, la que se celebra durante los primeros diez días del último mes lunar y se exige que los peregrinos se encuentren en un estado de pureza absoluta, y deben darle siete vueltas a la Kaaba, correr por siete veces a paso ligero entre los dos tumultos próximos al santuario, separados entre sí unos 400 metros, denominado la “peregrinación mayor”.
Buda viajó por el valle del río Ganges acompañado de sus discípulos, enseñando su doctrina, reuniendo adeptos y estableciendo comunidades monásticas, donde cualquiera podía ingresar sin importar su rango social. Convirtió a su padre, a su mujer y a otros miembros de su familia. Después de una vida activa misionera, Buda falleció a los 80 años en Kusinagara, lo que en la actualidad es Nepal. Al parecer predijo su muerte y avisó a sus discípulos pero se negó a darles ningún precepto sobre la futura organización y propagación de sus doctrinas, insistiendo en que ya les había enseñado lo que necesitaban para salvarse. Los discípulos iluminados contemplaron con serenidad su nirvana final.
El Corán es una mezcla de zoroastrismo, judaísmo, budismo y confucionismo. Tiene además porciones del Nuevo Testamento, todo interpretado por la fértil mente de Mahoma.
¿Qué hace común a Buda y Mahoma con Jesús? El primero es el Génesis, el segundo es ecuménico y el tercero es sin querer, un apóstol más de Jesús. Buda buscaba la perfección espiritual renunciando a los bienes materiales. Alcanzar el nirvana era extinguir las llamas de la lujuria, el odio, la codicia y la ignorancia. Jesús resucitó al tercer día. Buda creía en la transmigración que no es más que la reencarnación, tránsito del alma a un nuevo cuerpo o nueva forma de ser, pero está determinado por las buenas o malas acciones lo que viene siendo el karma. Resurrección y reencarnación son cosas diferentes. Jesús resucitó al tercer día siendo el mismo, en cambio, la reencarnación puede ser en un ser diferente, incluso en forma de planta o animal. El budismo y el islamismo tienen bases y fundamentos similares. Todos creen en las buenas acciones y pensamientos puros. Tanto Buda y Mahoma tuvieron revelaciones. Sin embargo, los islámicos no creen en ángeles, y fue un arcángel quien le reveló a Mahoma su calidad de profeta. Jesús es concepto divino, Dios es el autor del mundo, creador del universo, es panteísta, Dios y el mundo forman un todo indivisible. Mahoma reconocía a Jesús como un profeta que le antecedió pero no le reconocía la calidad de divino. Sin embargo, las enseñanzas de Buda, Mahoma y Jesús, son semejantes entre sí. Sólo que Jesús tiene más adeptos en todo el mundo, seguido de los musulmanes y Budistas. Mahoma no escribió sus revelaciones en el Corán, lo escribieron sus seguidores cien años después de su muerte. Buda tampoco dejó nada escrito pero motivó a sus discípulos a seguir sus enseñanzas, las que se van transmitiendo de generación en generación. Jesús tampoco escribió la Biblia, fueros sus apóstoles Lucas, Juan, Marcos y Mateo, quienes incluyeron en el Nuevo Testamento, los cuatro evangelios, además de los Hechos de los Apóstoles, que es la historia de los primeros tiempos del cristianismo, las Epístolas o cartas de Pablo y otros autores y el Apocalipsis o Libro de la Revelación, dando continuidad al antiguo Testamento creado por Moisés. El Apóstol es quien trae las buenas nuevas, cuya tarea fue evangelizar al mundo, llevando la palabra de Jesús.
Martín Aguilar fue juez en Mexicali, B.C.
Correo: jmao13@hotmail.com
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