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27 Años
Como cada año y en la misma página, sean éstas, las primeras líneas de esta edición, para agradecer a todos los lectores, la existencia de ZETA, que este 11 de abril celebró 27 años de su fundación.
Casi todo ha cambiado desde que nació; primero, el atosigamiento represivo durante los años ochenta, luego la libre circulación empañada en septiembre de 1985, cuando se recogió toda una edición y en 1987, cuando las oficinas fueron ametralladas en una acción que la vox populli atribuyó al gobierno en turno.
En 1988, el cobarde, ruin y canallesco asesinato del Codirector, Héctor “El Gato” Félix Miranda. En 1990 y 1991, las más recias presiones económicas durante el proceso penal de este caso, hasta las amenazas públicas de venganza.
Luego, en 1997, una campaña de desprestigio encabezada por el Gobierno de Héctor Terán Terán, abrió paso al atentado contra la vida del Codirector J. Jesús Blancornelas en noviembre de ese año, que costó la vida de nuestro compañero Luis Lauro Valero Elizaldi. Y en 2004, el asesinato del Editor, Francisco J. Ortiz Franco, en venganza por sus fundadas revelaciones periodísticas sobre el narcotráfico en la entidad.
En el paso de estos años, lo único que no ha cambiado es el Lector. Siempre receptivo, crítico y afectuoso, y cada vez en mayor número. A todos ellos, nuestro agradecimiento.
Como siempre, aquí no levantaremos la socorrida bandera que otros periódicos enarbolan sobre la represión o la lucha hacia la libre expresión. Cada semana ejercemos ese derecho sin cortapisas.
ZETA se somete al juicio del Lector cada siete días. Al único tribunal válido para el periodismo. Porque solamente el Lector, y nadie más, nos coloca en el lugar que nos corresponde.
Tampoco y por ser aniversario, saldremos a la calle en reclamo de publicidad para que se nos felicite. Vieja práctica, ésta; de dibujada extorsión, básicamente de asalto y falsa congratulación, que resume la realidad de un vituperio cuando es en boca propia la alabanza.
Ni habrá festejos rimbombantes, porque el recuerdo de perder a unos amigos, a compañeros como Héctor Félix, Luis Valero y Francisco J. Ortiz Franco, no nos permite jolgorios. Trabajar, como siempre, es el mejor homenaje a su memoria.
Seguiremos saliendo a la calle cada semana, a pesar de los obstáculos que nos han puesto. No estaremos empecinados en afirmar que lo aquí plasmado es la verdad, nuestra verdad y nada más que la verdad, sino el reflejo de lo sucedido y un examen hasta lo que nuestra capacidad nos permite transmitir.
Y esto no es un simple compromiso de eslogan, sino una obligación.
Seguiremos manteniendo las columnas de ZETA abiertas a todas las ideologías, porque el semanario quiere seguir siendo la tribuna de los que tienen o no, aun aquellos con los que pudiéramos no estar de acuerdo.
Con el relevo de J. Jesús Blancornelas (Q. E. P. D.) en la Dirección General y el arribo de las nuevas generaciones de la mano con César René Blanco Villalón y Adela Navarro Bello en la Dirección, ZETA permanece siendo Libre como el Viento.
Seguiremos hasta donde el Lector quiera, y no hasta donde el Gobierno, políticos o empresarios lo deseen, porque a los Lectores, y a nadie más, se debe la existencia de ZETA.
Gracias por darnos 27 años de su aceptación.
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