Spacer10x10
Spacer10x10
ZETA  
ZETA Online Edición Impresa Mas Información
Publicidad Ediciones Anteriores Suscripciones Quienes Somos Contactenos English Index
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
ZETA Cover
Portada
Zoom Político
Para Empezar
Dezarrollo
Negocioz
Dobleplana
Conversaciones Privadas
Dichoz y Hechoz
Reportajez
Huellaz
Ezenario
En Zerio
Sortilegioz
Un Poco de Algo
Opinionez
Macuachadaz
Cultura
Espectaculoz
Deportez
Spacer10x10 Spacer10x10 Sortilegioz

Adela Navarro Bello

Ofensiva

Es evidente:
Para las autoridades del Ayuntamiento de Tijuana, la mejor defensa es la ofensa.
Hasta el cuello de problemas urbanos, sociales y políticos que no han tenido la capacidad de manejar hacia su solución, los funcionarios han sido instruidos para voltear la premisa y sacar provecho.
Es muy sencillo, pero ya se está haciendo muy cotidiano.
Todo inició cuando como parte del Operativo Tijuana, autoridades federales retiraron las armas de cargo a la totalidad de la Policía Municipal. Esto, visto desde cualquier ángulo, no dejaba bien parada a la corporación. Cosa contraria, la mostraba como corrupta, provocadora de inseguridad y sin remedio.
Hábilmente, los estrategas nacionales contratados por el Ayuntamiento de Tijuana no recomendaron solucionar el problema para recuperar la credibilidad en la institución municipal, sino emprender una ofensiva contra los federales en miras de por lo menos, sacar provecho de la situación.
Fue así que de victimarios, pasaron a víctimas con algunas declaraciones. Le dieron la voltereta a la revisión policíaca argumentando que ellos habían solicitado que sus agentes fueran inspeccionados para así, de una vez por todas, contar con el aval de las agencias federales.
Cuando el tiempo transcurrió y las armas no eran devueltas, salieron a cuidar la ciudad con canicas y resorteras para dar la impresión (de manera exitosa) de que ellos eran los buenos que se empeñaban, aún en sus raquíticas condiciones, a cuidar de la ciudadanía. De esta forma, lograron que el colectivo olvidara que eran investigados, para presumir que les impedían realizar su trabajo.
A la larga, la estrategia de desviación de la información les funcionó y fue acompañada de marchas de policías e historias de necesidades entre los elementos.
Luego al ayuntamiento se le vino la bronca de las multas electrónicas. Con premeditación, alevosía y ventaja, pero sin informar a la ciudadanía, se instalaron cámaras radares para multar a aquellos que abusan de la velocidad. Para ello se contrató a una empresa hasta ahora de dudosa procedencia pero de certera cobranza.
Los conductores fueron los primeros en manifestarse al enterarse que debían miles de pesos por multas que nunca se enteraron les fueron adjudicadas. Siguió una investigación sobre la empresa y los resultados fueron peores: No existía de manera formal, se encontraba en las instalaciones del Ayuntamiento. Luego salió el peine: La autoridad municipal requería de dinero para cubrir la incompetencia y deficiencia administrativa del ex Alcalde.
El Gobierno del estado se ubicó, de manera un tanto irregular y sospechosa, del lado de los afectadísimos ciudadanos, y vino la ofensiva del Ayuntamiento: Bajó 90 por ciento los conceptos por multa e instó a la ciudadanía a pagar. Emprendieron una campaña mediática para decir que ellos habían actuado de buena fe para evitar accidentes. Programas aquí, declaraciones allá. Lo lograron:
La ciudadanía se emocionó por el descuento del 90 por ciento y se olvidó que la medida había sido tomada en lo oscuro, que no fueron informados de manera debida, que la empresa ejecutora no existe y que las finanzas del Ayuntamiento estaban muy dañadas y por lo tanto requerían de dinero.
Ahora, otra vez, la misma gata:
Luego de la salida del ex Alcalde metido a la fuerza a la precampaña por el Gobierno del Estado, los tijuanenses se dieron cuenta que en dos años, las maltrechas calles de la ciudad no sufrieron modificación favorable alguna, todo lo contrario, ante la falta de mantenimiento los baches de multiplicaron.
Y cuando muchos se estaban preguntando qué diablos había hecho el Alcalde en dos años como para ahora pensar que merecía otro cargo de elección popular, aparece la campaña contraofensiva a los baches: ¡Los contaron! Tuvieron el cinismo de contar ciertos baches, los más dañinos dicen ellos, para decirle a la ciudadanía que los arreglarán, uno por uno.
Además echaron a andar una campaña ofensiva para echarle la culpa a alguien más de las maltrechas calles de la ciudad. Dicen que sí, que hay muchos baches, que no han podido hacer mucho porque la falta de mantenimiento tiene 30 años, pero que van a hacer todo lo que esté de su parte para recuperar la armonía en el tránsito.
Y mientras cada vez más vehículos se encuentran con estos obstáculos, desviaron la responsabilidad hacia gobiernos anteriores, pretendiendo que los ciudadanos pasen por alto los últimos dos años.
Es evidente que para el Ayuntamiento de Tijuana es mejor la estrategia mediática de la ofensiva que la defensiva. Conscientes están que no se pueden defender de su inocultable incapacidad, pero saben que con una buena ofensiva pueden distraer la atención hacia otro punto, administración anterior, autoridad, partido y hasta personajes.
A este paso, van a terminar exigiendo la canonización política para una administración, que realmente y con hechos, ha demostrado ser la más irregular, floja, incapaz y deficiente de los últimos años.
Lo que hace una buena ofensiva. Lástima que eso, no sea precisamente un sinónimo de buen gobierno.


Back to top menu

 

Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
   
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
  Choix Editores      
© l Choix Editores , S. de R.L. de C.V. l Todos los derechos reservados
Back to top menu
 
Spacer10x10