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La rica metáfora de Baricco
“Esta Historia” es la novela más reciente del escritor italiano, y que ha sido traducida al español gracias a la editorial Anagrama. Así se desarrolla el destino -o la forma de buscarlo- de un hombre común, Ultimo Parri, que en verdad no lo es. Vale la pena la lectura a lo que ha escrito uno de los mejores autores italianos contemporáneos.
Gabriela Olivares Torres
Alessandro Baricco es considerado, en estos momentos, uno de los escritores europeos más relevantes. Afortunadamente, su obra está traducida al español por el sello editorial Anagrama, en el que hace poco apareció “Esta Historia”.
La novela más reciente del narrador italiano cuenta lo que le sucede a Ultimo Parri, es decir, recrea su vida.
Pero no es una existencia común, porque lo que esta narración explora dista de ser la cotidianidad de un sujeto promedio. En sí, lo que el autor de “Seda” busca es rescatar los episodios que valen la pena en la experiencia de un individuo. Porque hay gente que tarda mucho en morir, no obstante, en el lapso tampoco vive; pocas cosas significativas le suceden.
Ese no es el caso del protagonista, veterano de la Primera Guerra Mundial, enamorado de Elizabeta, una muchacha noble que perdió su fortuna y posición tras la revolución rusa. Su andar será contado a través de seis narradores distintos. En las últimas páginas se entenderá por qué.
Mientras, hay mucho más que contar, pues a Parri estos sucesos no le son definitivos. El verdadero motivo por el cual este hijo de campesinos nació, ocurrirá en la recta final.
“Voy a construir una carretera, dijo. En algún lugar, no sé, pero la construiré. Una carretera como nadie se la haya imaginado nunca. Una carretera que acaba donde empieza… ¿y sabe qué le digo?, la haré lo suficientemente larga como para que quede toda mi vida, curva tras curva, todo lo que mis ojos han visto y no hay visto”, explica Baricco a través de la voz de su personaje.
Lo que Ultimo busca es el orden, un camino que dé sentido a tanto extravío, que permite que cada quién llegue a su destino, una ruta para que, a fin de cuentas, quien la crea, se encuentre.
También significa la persecución de un sueño imposible, al que se aferra con tremenda necedad, ya sin razón. Un propósito que a menudo no se revela a tiempo pero que se sabe que existe, por lo tanto no es permisible renunciar a él. “Todo camino es circular, y no lleva a ninguna parte, sino al interior de uno mismo”.
Parece una compleja metáfora, y hasta cierto punto lo es. Pero así es la literatura de Baricco, aunque trabajada con una manera de engarzar el lenguaje que se vuelve exquisita su lectura.
El amor prohibido de “Seda”, el crimen de “Sin Sangre”, el complejo tejido social en “City”, obras en las que el literato toca diversos temas con una habilidad para distraer por el uso impecable de la palabra, mientras oculta el fondo, es decir, la trama, para una reflexión que no puede evitarse cuando el libro ha sido terminado.
En resumen, su narrativa tiene una cualidad poética y de ahí se vale para construir atmósferas mágicas que seducen. Ahí es donde todo transcurre. Así ocurre “Esta Historia” donde Ultimo Parri aprende la lección, gracias a que “encontró la perfección de un simple anillo. Pensó entonces en el caos de todas las vidas, y en el arte refinado de las cosas que saben articularlo en una única figura, completa”.
Claro que Baricco se arriesgó con este difícil entramado, sin embargo, los retos también caracterizan a este Licenciado en Filosofía de 49 años, oriundo de Turín, dedicado además al teatro.
Un escritor que se niega a dar entrevistas y que suele promover sus libros por medio de páginas web, que logra comprender la globalización en su ensayo “Next” y que no presume de lo que puede: la traducción a 16 idiomas de “Seda”, novela que ha sido reeditada ya más de 40 veces.
En alguna ocasión excepcional, el creador ha llegado a argumentar a la prensa: “Los libros son, naturalmente, una forma de cura, y a veces una forma de evasión. Cuando aparecieron los primeros trenes, la gente tenía mucho miedo de ellos, y en las estaciones se vendían libros como un modo de apaciguarlos. Curiosamente, también se rentaban libros que la gente debía devolver en la estación de destino. Esto se hacía para combatir el miedo. Así los pasajeros podían tener la mirada fija en algo, y no ver la velocidad que alcanzaba el tren. A menudo es así con los libros”.
Responsable de una literatura francamente bella y fundador de un taller llamado Holden -en homenaje al norteamericano J.D. Salinger y su obra “The Catcher in the Tye”- a Baricco, que también ha colaborado en la televisión italiana, no se le define con facilidad, pero se le disfruta.
En su trabajo hay sabor y sustancia, esencia y un aire clásico, goza de la musicalidad de las frases, la mezcla de estilos, la aventura temática. A veces, uno se confunde: piensa que está ante un texto surrealista, para luego darse cuenta de que el planteamiento no puede ser más real.
Por tales rumbos se desenvuelve “Esta Historia”, novela ante la cual sería un grave error serle indiferente.
En la obra de Baricco
Además de los títulos mencionados, se recomienda la lectura de las novelas “Tierras de Cristal” (Premio Selezione Campiello y Prix Médicis Étranger, 1991) y “Océano Mar” (Premio Viareggio, 1993), el monólogo “Novecento” (1994) y el ensayo “Homero, Ilíada” (2004), donde el autor vuelve a contar la épica griega con una perspectiva rica en metáforas propias, con una voz contemporánea, vaya.
En fin, sugerencias para un lector ávido de obra.
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