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Tijuamaica reggae
Un álbum fotográfico en movimiento sobre el escenario, con el pasado, presente y futuro de la música jamaicana interpretada por leyendas latinoamericanas en la frontera: Los Cafres, Pericos, el Sargento García y un invitado especial.
Roberto A. Partida Sandoval
La unión de varios mundos en una noche ceremonial para la comunidad rasta y los que gustan de la música jamaicana. El reggae como unidad misma, la tierra y el corazón envueltos en tres colores, rojo, verde y amarillo. La hierba santa convertida en alucines, y el beat de raíces buscado en África y en la rumba gitana, el reggae argentino y el inglés.
En esencia, los tambores del Sargento García, su “salsamuffin”, y su fusión cultural: el reggae y la salsa como los dos sonidos más importantes de la receta sonora oriunda del Caribe, recogidos en cuatro discos: “Un Poquito Quemao”, “Sin Fronteras”, “La Semilla Escondida” y “Máscaras”, con los que García recopila la historia de su vida.
Libre como su música, el Sargento se apoderó del antiguo pelotari en punto de las 9:00 de la noche, ayudado de su inseparable grupo de músicos, con quienes expresó su experiencia reggae en la frontera, pasando de sonidos urbanos a la mezcla de amalgamas de la ciudad como punto de unión, cultural y geográfico, entre tradición y modernidad.
Peculiar como siempre, Bruno “Sargento” García posó tal fotografía de un reggae roots, rocksteady, salsa, baladas, cumbia, hip-hop, reggae y rap, mambo y reggaetón, llevando el inicio de una noche que poco a poco pintaba carnavalesca, medio funky y con tendencias afro-beat que trasladaron a los tijuanenses a un viaje a Barranquilla, Los Ángeles, Kingston, París o Valencia.
Al Sargento le sucedieron Los Pericos, comandados por Juanchi Baleirón (guitarra y coros), quien se acompañó de Diego Blanco (teclados y coros), Willie Valentinis (guitarra), Marcelo Blanco (percusiones), Horacio Avendaño (saxofón), Ariel Raimán (batería) y Gastón Goncalves (bajo), para encender la antorcha hasta su máxima energía.
Para muchos, los mejores de la noche fueron Los Pericos, el grupo argentino que al igual que Los Cafres, celebraron sus primeras dos décadas sobre los escenarios.
La energía se desbordaba con temas como “Home Sweet Home”, “Pupilas Lejanas”, “Bajo la Lluvia”, “Complicado y Aturdido”, “Waitin’”, “Jamaican Reggae” y “Runaway”; pero el momento fue ensordecedor cuando Juanchi llamó al escenario al inglés Pato Banton, de quien se pensó, saltaría al templete sólo a interpretar un par de temas, pero para sorpresa de los asistentes, éste se dejó acompañar por Los Pericos, quienes pausaron sus lista de canciones para interpretar temas de Bob Marley, así como del mismo Banton.
“One Love”, “No Woman, No Cry”, entre otras, así como “Go Pato”, fueron algunas de las canciones de los diez temas que el músico inglés compartió con Los Pericos, quienes retomaron su set de canciones con “Sin Cadenas”, “Su Galán”, “Ocho Ríos”, “Casi Nunca lo Ves”, “Caliente” y “Mucha Experiencia”, así como otros temas de su trayectoria de 20 años.
Ya en punto de las 1:30 horas del viernes, el grupo Los Cafres tomó el templete, haciendo gala de lo excelente que son como músicos, así como de su precisión, de sus momentos en los que filtraron su reggae y composición, reflejando una poesía visionaria y realista.
Ejecutando temas como “Aire”, “Espuma de un Día”, “Aguantar”, “Capitán Pelusa”, “Falsas Palabras”, “Hormiga”, “Gran Sequía”, “Hasta Cuando”, “Suena la Alarma”, “Trampas”, “Tu Voz”, “Volar hasta Allá” y “Tus Ojos”, estos argentinos también celebraron su 20 Aniversario, cerrando la reunión envueltos en colores y hierbita verde.
Algo que destaca de la música reggae en la frontera, es el crecimiento de la convocatoria y la firmeza con que se arraiga la música jamaicana: Tijuamaica reggae.
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