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Lágrimas y risas
Contrariedadez
Raúl Paredes y Hernández
Nadie de mi camada podrá decir que no hubo hojeado, aunque sea en la peluquería, entre otras revistas, uno de los ejemplares del creado por la inolvidable Yolanda Vargas Dulché; lo que puede ser que no se hayan enterado es sobre las instrucciones que dejó al morir quien fue su marido y sobre lo que habrían de hacer sus deudos –de él – al momento de disponer de su cadáver. Un monumento… de documento; si puede consígalo y coincidirá conmigo.
Bueno, pues he recordado el título de una de las fotonovelas mas exitosas de doña Yolanda, gracias a los acontecimientos que presenciamos a mediados de esta semana.
El diario Frontera del martes 17 nos proporcionó la queja lastimera del Director de Administración Urbana de Tijuana, Arq. David Navarro Herrera, en relación a los que construyen y no hacen el trámite previo de gestionar la licencia respectiva.
Realmente se aprecia apesadumbrado por esto que llama “irregularidad” y que, parece, es regla común que no hace distingos entre la gente de escasos o abundantes recursos.
Esta queja no es la primera que escucho –leo- de funcionarios encargados de evitar que esto pase; no, por ahí de junio del 97, la arquitecta Esther Martínez – sí, la misma que ha prometido a nombre del Gobierno del Estado, la “segunda salida de Playas” y a la fecha no ha cumplido –, a la sazón encargada del mismo despacho, externaba a este Zemanario, exactamente lo mismo: “El 90% de los constructores no cumple con los reglamentos…”
La foto era desgarradora; un cara de tristeza infinita que indicaba el desconsuelo al exponer el tema, o por no tener ni idea de qué hacer. Bueno, pues; diez años después estamos igual, aunque la queja ahora se enfoca contra los ciudadanos…
Don David se conforma un poco, y se siente como consuelo, al decir que cada día se expiden como 200 multas; y ”me quedo corto”, dice…
Mire, déjeme darle mi opinión.
Ya, ya sé que no me debo de meter en todo pero no puedo evitarlo; en cuanto se toca el tema construcción siento que es indispensable mi opinión. Por lo tanto, ahí les va…
El problema no es el costo de la licencia –como él mismo afirma –, no, es el trámite en sí. Dentro de su explicación invita a gestionar la licencia para obtener el “beneficio” de contar con un estudio de impacto ambiental, asesoría de “peritos” y en las instalaciones de gas y electricidad.
Dígame Usted: ¿Cree que al ciudadano común le sirva para algo un estudio del impacto ambiental cuando va a ampliar su vivienda, aunque sea en cien metros? Esto, y el dictamen de uso de suelo son dos medidas recaudatorias, pues las limitaciones están –o deben estar – plasmadas en un documento que debe ser público y registrado para consulta del ingeniero y/o arquitecto que trabaje sobre un proyecto. Lo único que correspondería a la autoridad sería vetar o aprobar tal o cual proyecto y el profesionista que se quisiera pasar de listo podría quedar “marcado” por inepto.
Por otra parte creo que el obtener licencia para construir algo no ha de ser tan difícil, aunque no se cumpla totalmente con lo establecido; ya ve Usted la ampliación al edificio que era de Nacional Financiera, sobre el Paseo de los Héroes, quien construye varios pisos sobre el proyecto original sin que se vea claramente el número de espacios para estacionamiento que, de por sí, tampoco tenía el anterior proyecto…
Igual pasa en las invasiones de vía pública, las calles de Ingenieros Civiles, y Popotla con la misma Ingenieros Civiles. Aquí el dueño de la casa construyó el vestíbulo de acceso, con escalones y todo, sobre nuestra (suya y mía) banqueta.
Ésas fueron las lágrimas; ahora ahí le van las risas.
Junto con la fotonovela, me acordé de las viejas parejas cómicas: Abbott y Costello; Viruta y Capulina; Tin Tan y Marcelo; Laurel y Hardy (El Gordo y El Flaco, de gratos recuerdos entre los viejos tijuanenses y ensenadenses)
Las dos primeras parejas sostenían al tipo más bien delgado como “el serio”, y el “chistoso” venía siendo el gordito; caso contrario en las dos últimas parejas en las que “el serio” a grado de solemnidad, era el gordo y, el gracioso era el delgado.
No sé por qué, no sé por qué…
Pero, le voy a pedir a T.V. Síntesis que repita el “debate” por la candidatura a gobernador que escenificaron Osuna y Kiko (¿con Q?)
Pregunto: ¿no tendrán los partidos –todos – algo mejor que ofrecer? Porque, con lo que hay, dan ganas de salir corriendo…
Tendremos que votar –otra vez – por “el menos malo”.
Raúl Paredes y Hernández es ingeniero civil y reside en Tijuana, B. C.
Correo electrónico: raul3824@prodigy.net.mx
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