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Adela Navarro Bello
El factor azul
De uno de los dos precandidatos al Gobierno del Estado por parte de Acción Nacional, dependerá el futuro de la elección estatal de agosto de 2007.
Fuertes los dos, Kiko Vega y Lupillo Osuna, deberán hurgar en su conciencia y su ideología, la manera de su actuar en caso que la tendencia no les favorezca en la elección interna del 22 de abril.
Es muy sencillo.
Hasta estos momentos, la contienda ha sido muy dispareja. Entre el anticipado y dedazo del PRI hacia Jorge Hank, impedido (entre otras cosas) por la Constitución Política de Baja California para ser candidato cuando ostenta el cargo de Presidente Municipal de Tijuana, y los constantes ataques entre uno y otro precandidatos del PAN, el escenario político es de confusión y desesperanza.
Teniendo el PAN su candidato, electo sí, de manera democrática en una convención con delegados, podrá presentarse un escenario ya no digamos óptimo, pero sí un poquito más claro.
El Partido Acción Nacional es, porque el día de hoy mantiene la titularidad de la entidad, el partido a vencer por el PRI y los otros partidos, pero con recientes declaraciones y hechos, se ha colocado en el segundo lugar. Los dos aspirantes del PAN buscan derrotar al precandidato del PRI.
La cosa no es así. Sino todo lo contrario.
Este hecho y otros más, los deberá entender, asimilar y predicar quien sea candidato del albiazul al Gobierno del Estado. Aunque antes, deberá atravesar y superar una operación cicatriz que reúna los despojos de la división interna.
Si Kiko Vega es el triunfador de la convención, el Lupillo Osuna deberá olvidarse de los señalamientos que hizo al primero y en su calidad de panista apoyar un proyecto, que sumado al suyo, deberá derrotar a sus contrincantes mayores: El resto de los partidos.
En igual situación estaría Vega de Lamadrid, si Osuna Millán es el ganador. Deberá, a fuerza de humildad, entender las razones de la militancia y sumarse a un proyecto que tachó en innumerables ocasiones de oficial.
Deben pues, los precandidatos del PAN, entender que el enemigo no está dentro del partido, sino en la boleta electoral. Un factor de la derrota de 2004 fue precisamente la división interna. Hubo quienes en un dejo de soberbia, dejaron de apoyar a los candidatos panistas para dar una lección de poderío que los llevó a una pírrica victoria en Ensenada y Rosarito.
Está comprobado que en la unidad del partido, en la supervisión de la votación y un frente común, los partidos, en este caso el PAN, encuentran la victoria.
El factor azul, será el que determine el futuro del blanquiazul en las elecciones de agosto de 2007. El factor azul es la identidad del partido más allá de rencores o intereses personales. Un capricho del candidato perdedor y la salida de éste, no precisamente a otro partido, sino de la campaña institucional, los llevaría otra vez a la lona electoral. Los ataques después de la convención abonarían mucho al crecimiento de las preferencias hacia el resto de los candidatos.
A diferencia de otros partidos, particularmente el PRI o el PRD, segunda y tercera fuerza política en Baja California, el PAN llega a una convención donde los votos de su militancia decidirán quién los representará e intentará mantener el gobierno que hoy ostenta Eugenio Elorduy Walther.
Con este capital, dependerá del candidato perdedor cuanto se aprovecha esta condición y se pegan los pedazos originados por las corrientes que de manera extraoficial, dominan en el Partido Acción Nacional.
El factor azul, es el candidato perdedor. Es quien guiará la próxima campaña. Apoyará o no a su partido, saldrá de él y abrirá el camino al regreso del PRI al Gobierno de Baja California, en manos del PAN desde 1989 con Ernesto Ruffo Appel a la cabeza. De ahí la importancia del domingo 22 de abril.
Las autoridades del PAN, por su parte, deberán proveer un escenario de suma transparencia, no sería apropiado ni favorable que la elección interna quedase manchada de la denuncia, la corrupción o la falta de aseo político. Forzar una votación o promover un voto de presión como de conciencia, no sería lo más acertado.
Ejemplos de división posterior a la elección interna hay muchos, sobre todo en la historia reciente del PAN. Que ésos sean el ejemplo y no el camino a seguir.
Lo que pase después, ya en igualdad de condiciones con aquellos partidos que hoy tienen candidato, será otro tema y otra actitud.
Por lo pronto, el PAN llegará al más importante proceso interno que haya tenido.
Ojo.
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