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Vicente Fox: “No soy más que un ciudadano ya”.
Ex Presidente en activo
“Cabalgaré al sur a promover la democracia”, dijo el ex mandatario mexicano en San Diego, que a diferencia de otros ex presidentes, tiene una apretada agenda internacional. Se mueve como presidente y promueve su pendiente: Una ley migratoria. También reprendió a los Estados Unidos por la construcción del muro. Acompañado de Marta Sahagún de Fox, su “socia”. La pareja sigue de gira
Gabriela Olivares Torres
Sonriente, mucho más delgado que en sus tiempos de candidato, abierto con la prensa, el ex Presidente de México se mostró cómodo con el título de “Su Excelencia” con el cual fue llamado al pódium para recibir el Premio a la Democracia y a la Paz que la noche del miércoles 25 de abril le depositó en sus manos el Instituto de las Américas, presidido por Jeffrey Davidow, quien fuera el embajador de Estados Unidos en México precisamente durante el primer sexenio panista en la historia del país.
La ceremonia tuvo lugar en el U. S Grant Hotel, en el centro de San Diego, adonde se dieron cita sobre todo figuras claves de la política de Baja California y empresarios de la región.
Atento a los movimientos juveniles del Taller de Danzas Folklóricas de la Escuela Preparatoria Lázaro Cárdenas de Tijuana, Fox respiró mexicanidad. Platicó hasta con los meseros de tez morena mientras servían la cena. Frente al ex mandatario, Marta Sahagún de Fox compartió la larga mesa con el gobernador del Estado Eugenio Elorduy Walther.
Afuera, sobre la acera del parque que colinda con el centro comercial Horton Plaza, un grupo de manifestantes muy vigilados atacaba la actividad. Vociferaban “¡Foxilandia!”, coreaban “¡Oaxaca no se olvida!”, ¡Fox, asesino de maestros y de niños!”, ¡Oaxaca sigue, la lucha vive!”. Eran mexicanos y norteamericanos con los rostros cubiertos por paliacates rojos, azules y negros, además de uno que otro pasamontañas. Sostenían cartelones improvisados y, por momentos, se distraían con la presencia de una mujer rubia, alta y delgada, que procuraba grabar a los disidentes con una cámara digital. “Es común ver a esta persona con los “Minutemen”, es una racista”, comentó a ZETA una joven hispana que formaba parte de los inconformes.
Pero una calle puede ser un mundo de distancia. Dentro del salón donde se realizaba el festejo la gritería ni llegaba ni a murmullo.
En su debido momento el señor Davidow tomó la palabra para hacer un poco de historia acerca del Instituto de las Américas, organismo independiente y no lucrativo cuya morada es la Universidad de California en San Diego (UCSD).
En 25 años de existencia, la institución, dedicada a promover el desarrollo económico y democrático en América Latina, ha rendido este honor sólo en 12 ocasiones. Entre los receptores de la distinción están Raúl Alfonsín (Argentina), Óscar Arias (Costa Rica), Virgilio Barco (Colombia), Carlos Saúl Menem (Argentina), Ricardo Lagos (Chile) y Ernesto Zedillo (México).
Al momento de dar su discurso de agradecimiento Vicente Fox se concentró en un tema predecible: la Reforma Migratoria.
Entonces hizo referencia a María, Pedro, Xóchitl y Miguel, presentes en el lugar, dedicados a atender a la concurrencia. Puso la atención en ellos para ejemplificar a los que buscan el sueño americano, objetivo que su abuelo José Fox también persiguió cuando de Cincinatti, su lugar de origen, partió a Guanajuato, empujado por la Gran Depresión de los años treinta en los Estados Unidos.
Gracias a esa travesía Vicente Fox ahora habita en rancho de San Cristóbal en donde organizará la Biblioteca Presidencial, justo en un establo que data de dos siglos.
“Este premio claramente va dirigido a México, a los mexicanos, hombres y mujeres, a los niños que decidieron cambiar el rumbo del país hacia una democracia sólida”, dijo el ex mandatario recién llegado de Francia, en donde habló ante el Parlamento Europeo.
Con frases pronunciadas en inglés, idioma que una y otra vez abandonó por el español dado a una evidente falta de dominio, Fox criticó la falta de una Reforma Migratoria en los Estados Unidos, “país que fue construido por inmigrantes”.
Incluso fue muy preciso a la hora de externar su opinión: “No puedo entender por qué el campeón de la democracia y la libertad para todos está construyendo ese muro”.
“Es un error, es una pena que construyan ese muro, ¿de quién se esconden? ¿A qué le tienen miedo?”, preguntó para luego referirse a México, en donde urge “una economía sólida. Hoy, hoy, hoy”.
Agregó sentirse orgulloso del logro que representa el Seguro Popular, la solidez de los intercambios comerciales desde México con respecto a las naciones sudamericanas y contó que en la actualidad cada escuela a lo largo y ancho del territorio tiene acceso a la tecnología de la información. También presumió el hecho de que en otros lares se haya tomado el modelo de la Enciclomedia y que el Programa Oportunidades haya sido retomado en Brasil y China.
Luego expresó su respeto y admiración por los líderes socialdemócratas “como Lagos, Lula y Zapatero; pero no acepto la demagogia y el populismo como una respuesta fácil a la pobreza”. Así reprobó a los gobiernos mesiánicos, totalitarios, dictatoriales, sin mencionar a uno en específico.
Por último retomó el tema del principio. “A todos los mexicanos que están aquí, a Juanita, a Pedro, quiero decirles que los quiero, vamos a lograr que esta reforma migratoria sea aprobada”, sentenció.
Y advirtió que seguirá impulsando una economía de mercado como tarea que se integra a su proyecto de trabajo, fuera de Los Pinos.
“Nunca olvidaré el día en que me casé con Marta, un 2 de julio a las 8 de la mañana, ella es mi socia para construir este sueño de las Américas”, puntualizó. Llovieron de nuevo los aplausos.
El paso lógico fue la entrega de la distinción, un homenaje de pie y un brindis con tequila, limón y sal muy merecido porque de acuerdo con Jeffrey Davidow, entre las buenas acciones del gobierno de Vicente Fox fue la reducción de la pobreza en 20 millones de mexicanos.
Hace dos semanas Beatriz Zavala, Secretaria de Desarrollo Social, de diciembre a la fecha, expuso que al menos el 47 por ciento de los mexicanos son pobres y que, incluso, el 18.2 por ciento de la población sufre pobreza extrema.
"Estos datos hablan de un País profundamente desigual. Soy una convencida de que la tarea principal del actual Gobierno es la de reducir la desigualdad, actuando institucionalmente para reducir la brecha entre quienes más tienen y quienes más necesitan", recalcó la servidora pública al dirigirse a las Comisiones de Desarrollo Social y de Desarrollo Urbano del Senado de la República.
Davidow también regañó a los periodistas. Al referirse a los pro de la obra de Fox mencionó que frente al U. S Grant Hotel, unas 20 personas protestaban y que seguramente los reporteros pondrían más atención en esa gente reunida por diversos niveles de resentimiento que en los 300 mexicanos que se encontraban dentro del salón. Había alrededor de 80 manifestantes y un número equivalente de policías sandieguinos. El grupo en rebelión se conformaba con cantar vituperios; desordenados, enojados e imprecisos no se defendían con una ideología concisa. De hecho, desaparecían antes de que las personalidades de esa noche terminaran de cenar.
Adentro, el homenajeado bajaba del estrado para encontrarse con los periodistas a quienes atendió con paciencia. Opinó que el aborto no era cuestión de leyes sino del derecho a la vida que obtiene quien no puede defenderse, concretó su desacuerdo con el actual rumbo de Venezuela, aunque no abundó en este asunto. De Calderón aseguró que es un Presidente que “sabe qué hacer y lo está haciendo”, repudió la emergencia de una sociedad norteamericana “dura, fría y xenofóbica”.
Sobre todo, quien fue dirigente de México se describió a sí mismo: “No soy más que un ciudadano ya”. Sin embargo, argumentó que desde ahí impulsará una política “de verdadero desarrollo”.
“Cabalgaré al Sur a promover la democracia”, afirmó convencido. Porque “aquel que se detiene en la vida empieza a retroceder, empieza a morir, yo no me voy a detener, voy a seguir cabalgando”, advirtió Vicente Fox, un ex Presidente en activo, buscando con la mirada a su esposa, la señora Marta Sahagún de Fox.
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