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Migración, el tema pendiente México-Estados Unidos
La fuerza laboral
Luis Fraga, catedrático de la Universidad Stanford en Palo Alto, California, desmenuza el fenómeno migratorio desde su raíz: La dependencia entre Estados Unidos y México de la fuerza Laboral. Por un lado, México se beneficia con las remesas; por otro, Estados Unidos saca provecho de los trabajadores. Pero una reforma migratoria no se ve cercana.
Gabriela Olivares Torres
El martes 1 de mayo volvieron las marchas en defensa a los derechos de los trabajadores indocumentados en ciudades de Estados Unidos. Quieren que se defina y se aplique una nueva legislación migratoria. Menos gente participó en comparación con la protesta masiva de 2006. Peor aún, en Los Ángeles la agresividad afloró. La protesta fue dispersada con macanazos y balas de hule disparadas por la policía local. Al día siguiente, la prensa mexicana ya se ocupaba de otros temas.
La noticia había dejado de serlo.
Mientras tanto, el debate continúa irresuelto por su complejidad y, quizás, debido a que en cierto sentido prevalecen valores entendidos. Desde México, el problema sirve de pretexto para no reconocer lo que puede interpretarse como un éxodo de millones de mexicanos que ponen en duda la supuesta estabilidad del sistema político, económico y social del país. Así, en México las razones de la migración se evaden, igual que la responsabilidad del gobierno.
De un lado se esperan las remesas que, sobre todo durante el sexenio de Vicente Fox, fueron celebradas, incluso calificó a los emigrantes como “héroes”. Al otro lado de la línea la economía estadounidense crece a tal ritmo que necesita subsidiar su demanda laboral con indocumentados.
“Tan lejos de Dios, tan cerca de los Estados Unidos”, dice un refrán popular que de pronto a Luis Fraga se le viene a la mente.
El politólogo de la Universidad de Stanford comparte con ZETA varios puntos centrales de un tema que, en aras de la globalización, para unos es considerado un fenómeno de movilización social y, para otros, representa un doloroso problema porque lo viven todos los días en carne propia, como si se tratara de un vía crucis moderno.
-- ¿Qué tanto es la migración una consecuencia natural de los mercados globales? Incluso considerando la relación México y Estados Unidos complicada desde la firma de NAFTA (TLC)?
“Nadie había anticipado el grado en que la población derivada de la migración estaría íntimamente ligada a las oportunidades del desarrollo económico... Hay un entendimiento generalizado, en el que la migración de México a los Estados Unidos se debe a su poco desarrollo de alguna manera definido como falta de oportunidades para la fuerza laboral mexicana. Creo que todos estaríamos de acuerdo con esto, la economía mexicana está en un grado distinto de desarrollo.
“Lo que no creo que muchos de nosotros entendemos lo suficiente son los intentos que México ha hecho en los últimos 20 años para modernizar y hacer crecer su economía, de abrirse a la inversión extranjera, de volver más efectivamente integrado en el mercado mundial.
“Ya sea los incentivos provenientes en un momento dado por el desarrollo de las maquiladoras en la frontera, los cambios poblaciones que se dieron particularmente de mujeres más jóvenes en busca de trabajo, esto sucedió porque la economía mexicana estaba creciendo, daba más oportunidades y aceptaba más capital privado, estaba alcanzado otro nivel en su propia evolución hacia una economía más global e integrada.
“En otras palabras, dado a que la economía mexicana, de hecho, está avanzando, los cambios poblaciones ocurren porque uno de los costos de ese crecimiento y avance es el desplazamiento de fuerzas laborales tradicionales, entonces sí es que la economía está por debajo de su desarrollo, pero porque está evolucionando en una dirección en la que, debe, se tienen incentivos adicionales para que los trabajadores emigren a este país.
“No digo que sea todo bueno, pero esto es congruente con la idea de que la globalización debe beneficiar, lo vemos en China, en la India. No es sólo un asunto mexicano, esto es parte de economías en desarrollo y del costo y el dolor de estas economías en desarrollo. Por la relación histórica de México con los Estados Unidos, las redes familiares y personales, la dependencia de los Estados Unidos de los trabajadores mexicanos que mínimamente (sic) data a 1937 u 38 cuando Texas se independizó de México, por esa larga historia y esa larga relación que se solidificó más con el Programa Bracero, Estados Unidos ha tenido una dependencia explícita con México para suplementar su fuerza laboral durante periodos de demanda incrementada de trabajadores.
“Estados Unidos, lo diga o no, entiende su dependencia con la fuerza laboral mexicana para sostener su propia economía, ésa es la parte desarticulada de esta relación, muchos en los Estados Unidos tienen dificultad para admitir que para nuestro crecimiento económico estamos dependiendo más de los trabajadores migrantes, especialmente de México.
“Me dijeron que cuando el Presidente Bush y la administración de Clinton negociaban NAFTA, y estaban aclarando sus últimos detalles -yo no estuve ahí- con Salinas de Gortari, que querían que la migración de trabajadores fuera una de las dimensiones explícitas que también debían discutirse y que la administración de Estados Unidos fue la que dijo que eso no sería parte de la discusión. Para mí eso es un reconocimiento, ciertamente en México, de la manera en que NAFTA pudo haber tenido implicaciones, y un reconocimiento en Estados Unidos de esto también, pero con una incapacidad para tener la voluntad política de incorporarlo en el diseño de las políticas. El hecho de que lo hicieron a un lado, fue un reconocimiento de que ellos sabían que esto tendría algún tipo de impacto, pero no tuvieron la habilidad de hacerle frente políticamente. En cierto sentido siento que lo que ahora enfrentamos es una consecuencia de esa decisión”.
-- Y se paga el precio porque el problema migratorio afecta los resultados electorales en ambos países…
“De lo que no estoy seguro es de cuál estrategia es la de (Felipe) Calderón”.
-- Quizás tampoco él lo esté…
“Lo sé. Hay una manera en que las relaciones México-Estados Unidos actuales con respecto a la migración son la solución ideal, esto está desarticulado pero comprendido, ideales en el sentido en que sirven a las economías de ambos países y sirven en un grado considerable al liderazgo político de ambos países. México se beneficia de la fuerza laboral que viene, de las remesas que se envían de regreso, hay un nivel de estabilidad en la sociedad mexicana relacionado con los trabajadores que están aquí, Estados Unidos se beneficia con el trabajo, con tener a los trabajadores indocumentados como chivos expiatorios, esto es muy funcional y disfuncional al mismo tiempo.
“Los trabajadores trabajan, envían dinero a sus casas, construyen sus vidas aquí, y extrañamente me parece que esto es un reconocimiento de lo que comenzamos por discutir, que esto es la interdependencia económica de los dos países al no articular una política migratoria. Es una solución práctica. El costo, claro, es el avance limitado de los trabajadores y sus familias en esta sociedad, ¿cómo equilibras esto con las oportunidades que tendrían en México?”.
-- En cualquiera de los escenarios, los migrantes pierden.
“¿Es mejor aquí? No es estupendo, las dificultades son terribles, la gente muere en el desierto de Arizona, es trágico, pero algunas familias, quizás puedan tener oportunidades que no tendrían en México. ¿Cómo equilibra uno eso con las magníficas contribuciones que las remesas hacen a las vidas de las familias? Es una forma ideal de dar apoyo desde el extranjero. Es un impuesto ideal, es un impuesto mexicano, es el precio que el gobierno mexicano extrae de sus trabajadores en el extranjero para poder suplementar su propia inversión de gasto público en México, pero es un impuesto que los trabajadores pagan voluntariamente porque ellos pueden controlar a dónde va el dinero, ‘te lo mando a ti, eres mi tía, mi madre, mi hermana, mi pueblo, mi comunidad, mi familia, mi escuela, mi partido político, lo que sea, yo puedo decidir’”.
-- Si esta gente es suficientemente audaz para encontrar trabajo en Estados Unidos, es creativa porque eso se requiere para cruzar la frontera y sobrevivir en una sociedad que económicamente es más exigente, ¿Podría México estar perdiendo un recurso muy valioso?
“Sí, pero al mismo tiempo se beneficia de ese recurso si su economía no puede proveer suficientes oportunidades. Las razones de eso son complicadas, es la historia, los Estados Unidos, la relación con Gran Bretaña, el ferrocarril, la industria petrolera, el PRI, América Latina en general, la división de clases, el rol de la Iglesia Católica, la oligarquía, la Colonia, España, la explotación de los indígenas. ¿Qué pasaría con esas personas si no vinieran aquí?, ¿trabajarían para cambiar México y transformar a la sociedad por desencanto y hartazgo? Es posible. ¿Tendrían la oportunidad de hacerlo o sería tan severa la represión política en contra de esa clase de reclamo para que no se diera esa oportunidad allá? ¿Podrían trabajar en torno al cambio mientras están en Estados Unidos al incrementar las expectativas en México? Uno podría interpretar las elecciones pasadas (en México) como un ejemplo de eso, parte del significado del mensaje de López Obrador fue impulsado por el hecho de que tanta gente deja el país. Al venir aquí sigue el impacto al elevar las expectativas de lo que es posible. Sí, México es lastimado, pero, ¿es esto simplemente una evolución?”
-- En la medida en que la reforma migratoria delineada por Bush no avanza, los estados han determinado leyes propias para encarar el problema de los indocumentados ¿Hay riesgo en esto?
“Ciertamente puede hacer la vida más difícil para los trabajadores y los niños…la razón por la que dudo es porque me pregunto si es una expresión natural de la frustración que existe con el gobierno nacional; dentro del sistema político americano es común que, cuando no puedes hacer que el gobierno a nivel nacional haga lo que quieres, entonces haces que otros niveles de gobierno tomen esas decisiones, tener esa oportunidad a un nivel estabiliza la situación. Cuando el gobierno nacional pueda obtener consenso, si es que lo hace, muchas de esas leyes serán suplantadas por las nacionales.
“Pero lo que el gobierno nacional nunca ha podido hacer suficientemente es reconocer el costo adicional que los gobiernos locales y estatales soportan porque no tenemos la voluntad de severamente aplicar nuestras leyes migratorias actuales”.
-- Entonces, ¿es una respuesta?
“No lo sé. A veces me pregunto si la enérgica respuesta de los gobiernos estatales al formular duras legislaciones anti-inmigrantes es también una expresión de esa transición impulsada por la demografía, esto es, por una migración tanto documentada como indocumentada, que contribuye directamente a tener más funcionarios latinos electos por voto popular en los municipios, los consejos educativos y los gobiernos estatales. No es una representación igual, todavía pero es mucho más que antes, me pregunto si algunas de las respuestas de los gobiernos de los Estados se dan anticipando y reaccionando a esto.
“Hay una ironía interesante: el crecimiento poblacional en cada estado motivado por la migración de mexicanos, documentada e indocumentada, incrementa su representación en la Cámara de Representantes, porque eso está relacionado con la población, entonces las preocupaciones expresadas en entidades como Georgia, Carolina del Norte, en el sur, sobre los migrantes mexicanos va en contra de sus intereses políticos para conseguir mayor representación en el Congreso más adelante con el censo del 2010, porque la Constitución, hasta ahora, requiere que una porción de las sillas se base en el total de la población, no depende de los ciudadanos o el electorado.
“Hay una forma en que los estados que reciben las mayores poblaciones y han tenido los cambios más grandes, tienen mayores beneficios potenciales en cuanto a la representación en el Congreso estadounidense. Creo que esto es parte de lo que falta incluir en el debate”.
-- ¿A la larga cree que el concepto de una frontera cultural tendrá impacto o es apenas una forma romántica para abordar esta situación?
“Yo soy de Corpus Christi, Texas, mis padres nacieron en la frontera y tengo un sentido de lo que es la frontera. Es diferente, es un área genuina, depende de la parte en donde vives. ¿Esto equivale a romantizarla? Sí, creo que se le ve con más romanticismo en Estados Unidos que en México. De alguna manera la frontera es una expresión única de la individualidad humana y de la capacidad de los seres humanos de vivir en varias culturas y de ser transformados por ello.
--Los intelectuales mexicanos se concentran más en los problemas del centro del país. La frontera parece ser un país distinto.
“O sea sí es una región genuina, dependiendo de cómo uno entiende el narcotráfico que usualmente no forma parte de la visión romantizada de la frontera, pero creo que en algunas ciudades como Nuevo Laredo y en Tijuana está ahí, creciendo, es significativo. Estamos viendo ahí los mismos retos que existen en Colombia, en partes de Venezuela, Perú, es algo inmenso. Cuando tienes tanto dinero necesitas al Estado para establecer relaciones, no quiero decir que comprando elecciones, pero sí construyendo relaciones.
“En todo caso, la frontera es única e interesante, no sé qué tanto un entendimiento de la frontera ayude a formar políticas de largo plazo. A mí no me queda claro, por el hecho de que el centro del poder y pensamiento en México está separado de esto, lo mismo pasa con Washington. D.C. que está lejos.
“California y México son muy interesantes. Históricamente Texas siempre ha tenido una mejor relación con México debido a negociaciones comerciales, no hay un aprecio por la gente común y corriente, pero para la familia Bush había que negociar con quien fuera la familia relevante que controlaba PEMEX. A ese nivel Texas siempre ha tenido una relación comercial mucho más constructiva y comercial con miembros de la élite mexicana. California no lo ha tenido tanto, es diferente, aunque numéricamente y en términos de migración hay mucho más mexicanos aquí”.
--¿Está usted de acuerdo en que los gobernantes mexicanos han sido demasiado ingenuos a la hora de tratar de entender la política norteamericana? ¿Considera que nuestra visión es simplista? Porque si México no calcula bien, el país sufre; si Estados Unidos se equivoca no pasa nada.
“A la hora de pensar en el asunto migratorio lo que pasa es que tal vez Fox tuvo la esperanza. Tenía razón para que él creyera que Bush podía hacerlo. Bush entra con una Cámara Baja mayoritariamente republicana, un Senado mayoritariamente republicano. La familia Bush en sí misma está bien posicionada para beneficiarse de esta relación, él pudo haberse comprometido más con la migración que otros Presidentes porque su partido era el mismo que el partido mayoritario. Pudo haber habido ahí algo de ingenuidad al asumir que el Presidente controlaba al partido en vez de pensar que dentro del partido habría divisiones importantes alrededor de este tema.
“Lo que yo veo más ingenuo de parte de México es la voluntad de algunos funcionarios públicos de sentirse muy cómodos al reclamar violaciones de los derechos humanos de los trabajadores mexicanos aquí sin reconciliar esto con la dependencia que el Estado Mexicano tiene con los trabajadores que son explotados para que ellos sean beneficiados con el dinero que regresa en forma de remesas.
“No es que muchos de los trabajadores aquí no sean maltratados. Sin duda eso ocurre. Pero su trabajo y el sufrimiento al que son sometidos tienen un beneficio inmediato para la sociedad mexicana. No estoy seguro qué tanto reconocen esto a la hora de discutir el tema. Tal vez hay un entendimiento selectivo de los costos y beneficios de la migración.
“Déjame darte un ejemplo: Cuando México decidió no permitir que los candidatos presidenciales hicieran campaña en Estados Unidos y obtuvieran dinero. Para mí eso fue represión política de mexicanos que contribuyen con 20 billones de dólares desde este país. Les dijeron, ‘ustedes no van a desempeñar un rol, a pesar de que son el tercer contribuyente más importante de nuestra economía. Ustedes no tienen un papel que jugar a la hora de escoger al líder del país que están sosteniendo’. Para mí eso fue imperdonable. Entiendo la estrategia de partidos, la complejidad del voto, pero qué fue lo que dejó establecido, no sé si ese debate tuvo lugar en la prensa mexicana al nivel intelectual, tomar esta decisión básicamente quiere decir ‘explotamos tu trabajo incluso más que los agricultores en California que no te pagan, queremos tu dinero, pero no queremos tu voz. Eso es fuerte. Ahí está la ingenuidad de parte de México que no entiende lo que le hace a sus propios ciudadanos.
“El temor más grande que tengo es que el desarrollo económico de México sea considerablemente afectado conforme China entra, y no sólo México sino muchos otros países en vías de desarrollo. Particularmente en América Latina.
“Existe una visión de que la nueva frontera económica es África, allá podrás pagar incluso menos de lo que le pagas a la gente en China. Asumamos que en 30 años allí es donde se irá gran parte de la manufactura, ¿en qué lugar quedará América Latina donde las expectativas materiales de la gente son mayores por la cercanía con los Estados Unidos? ¿En dónde quedará su economía? ¿Qué es lo que producen? ¿Qué pueden producir que los haga completamente más competitivos? No lo sé. En el caso de México hay petróleo, ¿pero qué más produce para que su economía se sostenga?... ¿A dónde irán los trabajadores mexicanos? Porque no hay un sector nuevo de la economía mexicana para proporcionarles trabajo, ésa será una crisis”.
-- Pero no le hables a un mexicano del futuro…
“Yo no sé balancear la perspectiva a largo plazo, a corto plazo es muy fácil; habrá algún cambio en nuestra política migratoria. Sensenbrenner ya lo dijo en diciembre que no tenemos la capacidad para mandar de regreso a cual sea el número de migrantes y no hay la expectativa de hacerlo, lo que querían era enviarle un mensaje al Presidente, ‘haz algo’, es asunto de nacionalismo, de identidad norteamericana, de necesidad de sentirnos fuertes otra vez. Probablemente habrá alguna transformación, pero no le hará frente a los asuntos a largo plazo que se refieren a la economía mexicana y a cómo integraremos a esos trabajadores a los Estados Unidos.
“Yo creo que esos 20 billones de dólares que se envían, lastiman a las comunidades donde viven esos trabajadores en los Estados Unidos. Pienso que esto se complica. Si esos 20 billones de dólares fueran ahorrados en los Estados Unidos o utilizados para que la gente se mudara a mejores barrios, dado a las oportunidades desiguales de educación en la medida en que las colonias se convierten en un medio para la calidad de la educación que la gente recibe, si ese dinero fuera utilizado para que la gente residiera en mejores áreas, ¿a largo plazo no estarían mejor sus hijos? Ésa es la razón por la que los trabajadores están aquí. Al mandar el dinero de regreso a casa se pierde ese sentido en parte. ¿Cómo lo equilibras? Es imposible. ¿Se está discutiendo este punto? Desde la perspectiva del gobierno mexicano quieren los 20 billones de dólares, pero ¿al mandar ese dinero voluntariamente no se están lastimando los trabajadores a largo plazo?
-- Porque la gente tiene menos dinero y debe subsistir en una economía más exigente…
“Sabemos que así funcionan las cosas en este país, dónde vives determina en gran parte tus oportunidades, no totalmente, pero para la mayoría así es como funciona. ¿Es eso parte de la genialidad del sistema desde la perspectiva norteamericana? Conseguimos la fuerza laboral pero sabemos que los hijos de estos trabajadores nunca van a ser competidores reales para los niños norteamericanos. ¿Es parte de la genialidad del sistema mexicano? Conseguimos los 20 billones de dólares y ya. Entonces, ¿a la larga es una manera para que las élites sostengan sus posiciones privilegiadas en ambas sociedades? Agrégale el narcotráfico como una consecuencia de esto –es más complicado, claro- pero cuando tienes la oportunidad en tu país receptor para avanzar, la tomas, ¿verdad? Entonces, esto es una respuesta a las oportunidades limitadas que existen en ambos lados de la frontera.
“A veces creo que todo lo que estamos hablando forma parte de cómo este país está acomodando los cambios en las tendencias demográficas, de cómo este país, aunque esté consciente o no, enfrenta la caída de los porcentajes de blancos en la población y el incremento de latinos. Hay sólo dos grupos étnicos que están creciendo en la población: asiáticos y latinos. De los dos, los latinos son los que crecen a un ritmo en el que pueden cambiar la población como es en el caso de California. Según el censo del 2010 los latinos y los blancos van a ser el 20 y el 40 por ciento, esto quiere decir que será un estado latino si las tendencias continúan, a veces la gente lo discute, pero va a suceder. Todo es un modo de hacerle frente a la situación.
“Creo que la guerra contra las drogas fue una manera de enfrentar la desigualdad de oportunidades educativas para los afro americanos en áreas urbanas, una manera para no justificar el tener que transformar nuestro sistema educativo, los declaramos inmorales por el uso de drogas. Los latinos caen en eso aún más por su relación con el narcotráfico en América Latina donde se tiene el génesis para que disfuncione y siga ocurriendo en este país. Creemos que estamos más amenazados por eso. Piénsalo, es una manera ideal para mantener el poder mientras el número de blancos en la población. La frontera es el lugar donde mucho de esto se lleva a cabo, nuestra frontera ficticia”.
-- ¿Será un accidente perfecto?
“No puede ser. Esto no es tan complicado, al menos a mí no se me hace complicado, pero no oigo a mucha gente hablar de esto así. California está en medio de todo, Tijuana, Baja California, están en medio, es la cruz, ahí veremos las consecuencias“.
El especialista
Luis Ricardo Fraga es catedrático del Departmento de Ciencias Políticas de Stanford University. Sus principales áreas de interés son políticas urbanas, políticas educativas, políticas del derecho al voto y políticas de raza y etnia. Entre otras publicaciones es coeditor de “Ethnic and Racial Minorities in Advanced Industrial Democracies” (Greenwood 1992) y de “Multiethnic Moments: The Politics of Urban Education Reform” (Temple University Press 2006). Fungió como presidente de la Asociación de Ciencias Políticas del Oeste en 1997-98. Ha sido miembro del Executive Council of the American Political Science Association (APSA), en 1998-2000. Recientemente fue electo Secretario de la Asociación de Ciencias Políticas de América para el período 2006-07. Además es uno de los seis investigadores principales del Latino National Survey (LNS), la primera encuesta en Estados Unidos de latinos realizada en 16 estados de manera estratificada.
Esta entrevista fue posible gracias al apoyo del “Western Enterprise Reporting Fellowship”, del Bill Lane Center for the Study of the North American West, de la Universidad de Stanford.
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