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Adela Navarro Bello
Ventajosos
En términos llanos, ¿qué se puede esperar de una persona que está siempre en busca de la oportunidad para brincar la Ley, pasar por encima de ella, engañar a las autoridades? La respuesta más obvia, sería una persona con franco potencial de criminal.
Ciertamente, las leyes electorales en Baja California no son, digamos, las más precisas y claras, pero de ahí a utilizar eso para burlar los reglamentos y ofender a la opinión pública, la clase política y otros sectores, hay una palabra de diferencia: Ventajosos.
El precandidato del PRI al Gobierno del Estado, Jorge Hank Rhon, está esperando que sus abogados, un séquito bien pagado, sus funcionarios infiltrados en el Consejo Estatal Electoral y el poder de la cuenta chica de Alberto Murguía, le den validez a una candidatura que por Ley, no se puede dar.
Ése será su reto principal en el escapismo legal electoral: Obtener un registro que el Artículo 42 de la Constitución Política de Baja California le niega por la reforma aprobada por PRI, PAN y PRD a la Ley, para impedir que funcionarios que llegaron a un cargo por elección popular, lo dejen y salten como chapulines a otro de mayor nivel.
Falta poco más de un mes para que los partidos políticos acudan al registro de sus candidatos, tiempo que los secuaces del ex Alcalde tienen para ver cómo, de qué manera y a cuánto se brincan, violan y burlan la Ley estatal.
Pero antes de que eso suceda, no paran. Ahora que la inteligencia iluminó a los magistrados electorales (no a todos) y éstos decidieron que en efecto, si el PRI designó candidatos únicos, éstos no tenían por qué hacer precampaña (puesto que ya eran únicos, no tenían competencia), por tanto debe retirar su propaganda, los priístas empezaron a mostrar más el cobre del que parecen estar hechos.
Aun cuando la decisión llega tarde, dado que la Alianza tiene cerca de dos meses en precampaña, los abogados del PRI buscan la forma de burlar el acuerdo. Dicen que la propaganda no lo es tal. Que la campaña parece pero no es. Que no dice lo que se interpreta. Casi casi, que la propaganda del precandidato a Gobernador es una ilusión óptica que todos vemos, menos en el tricolor.
Enredoso, pero muy transparente:
Los anuncios del ex Presidente Municipal no traen su foto, ni siquiera su nombre completo, tampoco algo distintivo de él. Anotan puras siglas, letras mayúsculas y algunos números, todo enmarcado en un óvalo con los colores verde, blanco y rojo. Y para entender el mensaje será necesario regresar a la principal premisa de la deducción: Si tiene cara de pato, pico de pato, patas de pato y grazna como pato…es pato.
Pero queriendo obviar lo evidente, los priístas pretenden, con esta argucia de mercadotecnia política, ganar un conflicto que les permita dejar la propaganda porque dicen que no es propaganda. Que no dice lo que se entiende, pues. Que no tiene nada que ver con ellos, cuando en el colmo, en una aparece el apellido y el año de las elecciones, pero eso, gritan, no es propaganda política.
O sea, ya, en serio… ¿a quién le querrán ver la cara?
Lo peor del caso es que se la ven a dos tres. Al Presidente del Consejo Estatal Electoral, por ejemplo, que argumenta que en efecto, eso no entra en los parámetros de propaganda y que sería tiempo de delimitar los rangos, perfiles y asegunes de lo que se conoce como propaganda política…de verdad.
Así, una vez más el equipo mañas (alguna relación con La Maña es mera coincidencia, aunque las coincidencias raramente se dan) pone todo su cinismo y gandallonismo en pasar por encima de la resolución del Tribunal Electoral del estado, para salirse con la suya y quedarse, de aquí a la elección, con su manoseada campañita de letras, apellidos y números. Muy subliminal, han de pensar.
Entonces volviendo: Qué se puede esperar de una persona que está en busca permanente de las lagunas de la Ley, de la forma de brincarla, de vejarla, de desobedecerla. Nada bueno, o por lo menos, nada dentro de la Ley.
Sobre aviso no hay engaño.
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