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Entre polvo, alcohol y olor a establo…
Ni el espectacular escenario, ni el llamativo cartel artístico de esa noche, hicieron que El Recodo cumpliera sus expectativas de concentrar a un vasto número de fans el sábado 5 de mayo.
Marco Tulio Castro
La presentación de “La Madre de Todas las Bandas” fue un baile popular que pretendió llegar a lo moderno. La tecnología que trajeron los sinaloenses y que se presumió en el vanguardista escenario personalizado propiedad de El Recodo, contrastó con el público empolvado por la tierra hankista apestosa a caballo.
Y la tecnología no pudo contra eso.
En el público, los rostros cubiertos de polvo, gozaban por escuchar títulos como “El Club de las Feas”, mientras que el Terrenazo Caliente se envolvía una y otra vez de densas nubes de tierra tras los zapatazos provocados por los bailes que ahí se daban.
Gozoso, El Recodo seguía tocando y los intérpretes cantando; tiempo y energía les faltó a los 17 integrantes para ejecutar temas logrados a lo largo de 70 años de carrera artística, cuando fue fundada por Don Cruz Lizárraga en Mazatlán, Sinaloa, padre del ahora vocalista “Poncho” Lizárraga, quien no vaciló en proyectar imágenes y voz de quien le dio la vida. Una sensación muy pocas veces experimentada vivieron algunas de las fanáticas cuando por invitación expresa de los integrantes de El Recodo, subieron a la flamante tarima para bailar al ritmo de la banda.
En la mega pantalla al centro del escenario, las imágenes de las admiradoras en pleno bailongo podían ser captadas por cualquier curioso alejado del lugar.
Todo era fiesta y tradición. Más adelante, cuando la noche estaba en ambiente, se seleccionó una tanda de corridos sinaloenses, hasta cumbias y bailes regionales, logrando que la mayor parte de los presentes abrieran pista en cualquier parte del Terrenazo.
No faltó el “H7” en calcomanías, pequeñas lonas y camisetas del público.
El espectáculo se interrumpió con la intervención del equipo de futbol local “Xoloitzcuintles”, quienes hicieron inesperado y mal recibido acto de presencia para intercambiar camisetas con los músicos mazatlecos.
Por otra parte, en el transcurso del evento, Mónica Hernández, “La Shula”, locutora de La Invasora 94.5, recibió 17 nalgadas por parte de los músicos, con el pretexto de darle buena suerte en su carrera de solista; acto seguido compartió instrumentos y voz con los sinaloenses por algunos minutos.
La banda inició su presentación a la 1:30 de la madrugada, después que El Halcón de la Sierra y Los Alegres de la Sierra “calentaran” al público, que saciaba su sed con cervezas ofrecidas por los vendedores que no se daban abasto con la vendimia.
Para darle gusto a los presentes y todos los de la cartelera cumplieran su tiempo de show, se valieron de tres escenarios por separado; el más grande y espectacular fue sin lugar a dudas el de la banda estelar, la de Don Cruz Lizárraga.
El festín musical inició con la participación del Halcón de la Sierra, quien actualmente se encuentra de gira por los Estados Unidos; y, aunque se ha
presentado en varias ocasiones en la ciudad, no deja de atraer a seguidores e incitar a bailar a sus fans con canciones de antaño que ha logrado personalizar.
Querendón con las muchachas que subían al escenario, éstas no perdían oportunidad de tomarse la foto con el solista, mientras éste saludaba a niños y jóvenes.
Su despedida dio paso a Los Alegres de la Sierra, quienes abusaron de sus éxitos “De Rodillas te Pido”, “Y si Volviera a Nacer” y “Duele el Amor” al cantarlos en dos ocasiones, como si no tuvieran más repertorio por dar a conocer.
Aunque de buena voz, la agrupación del género norteño demostró su cansancio al referir su participación en varios conciertos por la Unión Americana.
Vestidos con chamarra de color rojo y sombrero negro, muy al estilo del grupo Explosión Norteña, se despidieron de su escenario, pero regresaron al templete mientras los músicos de El Recodo se preparaban en su espectacular escenario, para cerrar con broche de oro el popular baile.
La fiesta pueblerina terminó alrededor de las tres de la madrugada, y los aproximados 3 mil asistentes se retiraron del lugar entre polvo, alcohol y olor a animales sucios.
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