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El divorcio habiendo hijos mayores

Conzultoría Matrimonial / Lic. Roberto Bautista López

Es común que cuando he tratado sobre la afectación que se da en los hijos durante y después de un divorcio, lo haya hecho de los menores de edad, y en general, así lo tratan los que de alguna forma analizan, investigan y tratan el tema, pero con la experiencia productiva que he tenido al correr el tiempo cuando hay hijos mayores de edad o adolescentes, la problemática que enfrentan es en alguna forma distinta, ahí ya no hay miedos ni culpas, más bien coraje o resentimiento hacia uno de los cónyuges o lástima o admiración hacia otro, aunque no necesariamente se dan los dos sentimientos, o ser encontrados.
El caso es de que en la actualidad se están dando muchos divorcios donde los hijos ya son mayores, quizás porque los padres creen que ya esperaron suficiente para el divorcio, terminaron sus estudios o lo entenderán mejor y no lo resentirán tanto, cosa cierta en algunos casos, pero que definitivamente también los habrá de afectar. El problema se presenta cuando ante esa posibilidad de que los hijos entiendan mejor los motivos del divorcio, un padre u otro trate subliminalmente acercárselos hacia su lado, lo cual ellos lo perciben en la mayoría de los casos y es cuando entran en problemas internos que no encuentran la solución. Casos hay muchos donde, por lo general el padre que tiene negocios y bienes, trata de jalar a sus hijos a su lado, ya que les dicen que no pueden permitir que el patrimonio familiar se pierda ante la sinrazón de la madre de querer divorciarse, cuando es el caso de que el marido no quiere divorciarse, y saben por qué, pues porque se casaron por sociedad conyugal y por ley a la mujer le corresponde el 50% de todos los bienes, y vaya que el hombre se defiende con tanta vehemencia que para los hijos les resulta doloroso y extraño el compartimiento del padre, mas cuando en la contestación de la demanda el padre arguye una serie de argumentos donde a la mujer la pone como palo de gallinero, llegando a poner en duda la moral y conducta de la misma, y al darse cuenta los hijos de eso, pues su reacción no se hace esperar, llegando a confrontarse entre los dos con graves consecuencias en ocasiones.
Con tino, el padre va construyendo la infraestructura emocional y material para hacer sentir al hijo, de que si no se solidariza con él, ese patrimonio se perderá y lo que algún día será para él, definitivamente nada le tocará. Algunos padres que manejan el negocio como si fuera de la familia, pero que en realidad lo maneja solo él, y ante la posibilidad de perder el 50% que le corresponde a la esposa, utiliza el subterfugio de querer que convengan en que en el convenio cada quien cede lo que le corresponde a los hijos, pero como el negocio o negocios tienen que seguir, el padre los sigue manejando, dejando las cosas en la misma situación en que se encontraban, lo que finalmente no le proporciona nada a la mujer y dejándola en un estado de insolvencia económica, teniendo en el mejor de los casos un ingreso de lo que produce el negocio, pero que se sigue manejando como propiedad del padre y disponiendo del numerario a su antojo. Otros, previendo que de acuerdo a como se encuentra la relación de la pareja y que van intuyendo que tarde que temprano la relación tienen que terminar, empiezan a ceder los bienes a los hijos, cuando todavía no se encuentran preparados para ponerse el frente de ellos, y al llegar la situación de que se le demande el divorcio por la esposa, resulta que tienen suficientes bienes, pero los mismos ya se encuentran a nombre de los hijos, por lo cual no pueden disponer ninguno de los dos de ellos, aun cuando el marido siga manejándolos y ostentándose como dueño, lo cual argumentan tal necesidad porque ante las instituciones de gobierno, las cámaras y la imagen, debe ser así, so pena de que los mismos se vengan abajo y/o pierdan.
Los mejores testigos de la mala conducta de los padres, y que es lo que origina que la madre desee divorciarse, son los propios hijos, y ante la posibilidad de que se dé efectivamente el divorcio a favor de la madre y tener que compartir el 50% con ellas, algunos padres quieren hasta utilizar a los hijos como testigos en contra de la misma, chantajeándolos y expresándoles que de llegar a darse el divorcio, los negocios se perderían, puesto que la madre es una buena para nada y de negocios no sabe nada, lo cual daría como resultado que todo se perdiera, o utilizando el engaño de que todo el patrimonio que tienen (y que por ley le corresponde a la madre el 50%), es el patrimonio de la familia, y es el padre el encargado de la custodia del mismo y no va a permitir que por una causa injustificada, la madre pretenda querer el divorcio, o que en el fondo, ella ya tenga a otra persona la que está siendo el motivo de querer dicho divorcio, sin importarles para nada los hijos ni su patrimonio. La verdad de las cosas es de que ninguno de los dos debe utilizar a los hijos como un arma en contra del otro, aun cuando vaya de por medio el patrimonio forjado con el trabajo del padre, que no quiere considerar que gracias al trabajo de la madre en casa y en la educación de los hijos, él tuvo el tiempo, capacidad y oportunidad de hacer y crecer ese patrimonio. El problema es de dos y los dos deben de resolverlo con las consecuencias que de ello se deriven, desde el rompimiento de la propia familia hasta del patrimonio de la misma.
Antes de querer dar un paso así, deben de asesorarse bien en cuanto a salvaguardar la institución familiar, aún ya divorciados, no necesariamente con un abogado, ya que como lo he dicho reiteradamente, los abogados están para hacer su negocio y el mejor negocio es el que le ofrecen a su cliente, sin pensar todo lo que se llevan entre las patas, ya que desafortunadamente para eso están los abogados y por nada del mundo quieren dejar pasar un negocio, por eso la consultoría, la mediación y otras formas de resolver controversias, no las aceptan una gran mayoría, y no se les puede culpar, es su formación y para ello estudiaron, no importa las consecuencias, muchas veces de su actuación profesional. Si la pareja ya no puede vivir en armonía, ya se perdió todo lo que como pareja en matrimonio no pueden seguir sosteniendo, lo mejor es que traten de platicarlo serenamente; de no lograrlo, vayan a consulta, tan sólo para que les puedan dar una orientación y conozcan todas las consecuencias que genera el divorcio, tanto legales como emocionales, ya que supongo que nadie se casa para divorciarse, y de hacerlo, pues prepararse debidamente para ello, así como lo hicieron en un momento para casarse.

Como siempre, agradezco a mis dos que tres lectores, por sus comentarios y consultas al teléfono 684-9647, fax 684-1889, celular 204-6180 o al e-mail: bautista46@hotmail.com


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