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Inercia y circunstancia
A mis queridas hijas Carolina y Lorena, con eterna gratitud por su aliento.
Antonio Cano Jiménez
Tengo muy claro que por hoy la política no sólo en México sino en Latinoamérica toda, es una de las actividades más desprestigiadas frente a los ciudadanos. La política vista desde un sentido ético, desde donde yo la comprendo, es un valioso instrumento que debe tener su máxima expresión en la disposición por comprender en la pluralidad de ideas todo aquello que signifique el bienestar colectivo en la consecución de sus objetivos. La intolerancia, la cerrazón y el autoritarismo son la antitesis de cualquier voluntad por encontrar en la política la mejor forma de dirimir diferencias.
Todos en nuestra vida cotidiana, de alguna u otra manera acudimos a la política para resolver nuestros desencuentros, en la familia, en el trabajo, en la escuela. Los políticos, ciudadanos llamados así por dedicarse de tiempo completo a esta actividad en el contexto de la consecución del poder público a través del gobierno, en los más de los casos han sucumbido ante las tentaciones de la ‘antipolítica’ para lograr sus fines, han privilegiado la preeminencia de la idea individual por encima de la colectiva. Han pretendido erigirse como los absolutos dueños de la razón a partir de la verdad de sus ambiciones.
También hay buenos políticos, los menos en el implacable juicio popular; aquellos que han fincado las bases de la evolución de la humanidad organizada en sociedad, los que han legado ideas y principios que hoy nos permiten vivir constituidos en las más diversas formas de gobierno en su mayoría producto de decisiones colectivas, democráticas, con todo y sus imperfecciones.
Para participar en política primero y esencialmente se requiere de una idea y su consecución como fin. Idea que debe llevar implícito un patrón de conducta y actitud normada por principios y valores concurrentes con la colectividad a servir. Entonces vienen los contrastes, la confrontación de un ideal con otro, entendidos éstos como lo define Wandemberg: “un estado o proceso inalcanzable (en un tiempo y espacio dados) pero infinitamente aproximable”. En principio, desarrollar un comportamiento que permita comprender y aceptar lo anterior es sin duda una virtud de quien ejerce la política en concurrencia con sus fines.
En el México contemporáneo han sido muchos los políticos que han sacado de la inercia al pensamiento y la acción política. Recuerdo al Ingeniero Heberto Castillo y Cuauhtémoc Cárdenas; a Jesús Reyes Heroles y Luis Donaldo Colosio; a Manuel Gómez Morín y Carlos Castillo Peraza, sólo por citar algunos. Hombres de pensamiento universal que privilegiaron la tolerancia y respeto a la pluralidad. En Baja California, muchos más, Don Milton Castellanos; Don Héctor Terán; Don Blas Manrique. Todos, como muchos otros que han trascendido mucho más allá de los partidos políticos.
Entonces los hay buenos también, por desgracia poco recordados y opacados por los más, los que parecen no tener memoria ni conciencia. ¡Qué difícil romper con la inercia de la mala política! Despertar conciencias en positivo es el reto de la circunstancia político-electoral actual en Baja California. Elevar los contenidos del debate con decencia, conocimiento y objetividad se convierte ya en una imperiosa necesidad de cara al flagelo de muchos males sociales que nos aquejan. La política debe dejar de ser parte de los problemas para convertirse en una constante de solución.
Romper inercias ante las circunstancias que agobian, llevan consigo el costo de la transformación, de la búsqueda de evolución con una altura de miras que permitan ver en el horizonte la consecución del ideal colectivo. Es imperativo, es preciso que la expresión social reencuentre en la política la mejor forma de abatir el engaño, la mentira y la corrupción que se ha enquistado en quienes buscan el poder por el poder mismo. Abandonar este reto, es aniquilar la esperanza, es auto flagelarse, es dejar hacer y dejar pasar cruzado de brazos en la comodidad y la dejadez para que se nos imponga un destino. No estamos dispuestos, no estamos conformes y de ser necesario hay que pagar el costo.
Antonio Cano Jiménez es candidato a Diputado de la Alianza por Baja California
Correo electrónico: antoniocanoj@hotmail.com
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