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La fertilidad literaria del desierto de Hermosillo
En la XII edición del Encuentro Hispanoamericano de Escritores se congregarán más de 200 literatos. Se le rendirá tributo al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, nominado al Premio Nobel de Literatura en 2005.
“Esta será mi venganza:
Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta
famoso
y leas estas líneas que el autor escribió para ti
y tú no lo sepas”.
Ernesto Cardenal
Enrique Mendoza Hernández
Hermosillo se convirtió en el punto focal recientemente: Fue el escenario de las cruentas balaceras que cobraron la vida de 23 personas, obra y desgracia del crimen organizado. Pero también la acreditada como “ciudad del sol” será la sede literaria que congregará a más de 200 escritores de 10 países, en el marco del XII Encuentro Hispanoamericano de Escritores.
“Horas de Junio”, como también se le nombra al Encuentro, inicia en mayo, justo el día 29; y ya en pleno sexto mes, las “Horas…” concluirán el día 2. Cinco días consecutivos serán testigos del magno evento literario del Noroeste, mismo que en esta ocasión rinde tributo al sacerdote apóstata, político, poeta y ferviente partidario de la Teología de la Liberación: El humanista Ernesto Cardenal Martínez.
Semilla en el desierto
En lengua prima se llamaba “Pitic”, que significa “lugar donde se juntan los dos ríos”: San Miguel y Sonora. 45 grados centígrados fungen como horno en tiempos veraniegos. En despiadado desierto, se trata de una de las ciudades más pujantes del Noroeste. Ubicada a 250 kilómetros de la guarnición de Arizona, Estados Unidos, el oasis hermosillense se erige como una parcela fértil de las letras hispanoamericanas. Prueba de ello es el Encuentro Hispanoamericano de Escritores, donde los propios escritores y sociedad en general se rinden a los literatos visitantes por décima segunda ocasión:
“’Horas de Junio´ continúa como un espacio y tiempo de encuentro entre escritores amantes de la literatura para compartir la creación literaria, pero también ideas, experiencias y resultados”, dice a ZETA Raúl Acevedo, Coordinador General del Encuentro.
Y enumera tres propósitos fundamentales de las “Horas...”:
Presentar la literatura que se está escribiendo actualmente en la región Noroeste y otras latitudes de la República Mexicana y en América Latina, funciona también como un foro para presentación de las nuevas tendencias y géneros de las letras contemporáneas y para promover la literatura, la unión, convivencia e intercambio entre escritores y el diálogo con la gente.
– ¿Cuál sería la característica distintiva de este evento organizado por la sociedad civil a uno oficial o gubernamental?, preguntó el reportero.
“Quizá que no se caracteriza por las políticas institucionales que toda administración implanta durante su mandato. En este tipo de políticas quizá por cuestiones ideológicas algunos escritores pueden quedar fuera”.
Iniciado en 1995 por escritores sonorenses, el Encuentro de Literatura surgió por la necesidad discurrir en torno a la actividad literaria del Noroeste. Fue así como escritores de Baja California y Sonora tomaron la iniciativa, guiados por el poeta Abigael Bohórquez. Y como Carlos Pellicer dejó su presencia en tierras sonorenses al encabezar el proyecto museográfico de la Universidad de Sonora, los escritores hermosillenses optaron por rendir tributo al poeta tabasqueño bautizando al Encuentro como “Horas de Junio”.
Aquella iniciativa bohorquiana fue como sembrar bajo la suerte del despiadado temporal: Tal es la profecía de los poetas.
“Fue una breve semilla de voces que semi enterramos a la mitad del desierto, casi como si alguien hubiera dejado caer esa simiente por descuido, con raíces de palabras al aire, murmullos entreverados que arraigaron y florecieron año con año”, evoca Acevedo.
Cabe insistir que se trata de un evento organizado principalmente por los escritores sonorenses, quienes se distribuyen en distintas comisiones como logística, patrocinadores, etcétera. Por eso Acevedo atina a reconocer al equipo que se apunta en las labores de organización:
“Como integrantes del Comité Organizador han desfilado diferentes autores, entre ellos, Abigael Bohórquez (qepd), Alonso Vidal, Guadalupe Rico, Bécker García, José Terán, Pascual Mora, Ismael Mercado Andrews, José Luis Ojeda Bravo, Marco Antonio Soto Román, Francisco Luna, Guadalupe Aldaco, Eleazar Bórquez Moreno, Ricardo Solís, José Carlos Esquer, Inés Martínez de Castro, José Juan Cantúa Terán”, destaca el Coordinador General.
Y no olvida mencionar a otros no menos importantes:
“Han trabajado también Iván Camarena, Alicia Hopkins, Luis Rey Moreno, Irma Quiroz, Alejandro Aguilar Zeleny, Daniel Camacho, Juan Diego González, Mariano Sosa, Iván Ballesteros y el apoyo tan importante de los mismos escritores sonorenses. (RAS)”.
Y es que, precisamente año con año, la suma llega a 12 ediciones del Encuentro. Las semillas aventureras hoy se han multiplicado al grado de que más de 200 voces tomarán parte de las “Horas…” de 2007.
Plumas internacionales acudirán a la antigua Santísima Trinidad del Pitic: Xevdeth Bajraj, de Kosovo; Hernando Ardila González, William Agudelo Mejía, de Colombia;
Luciana Garcés y Juan Blanco, de España; Orlando Valdez, Helio Buiras, Aitana Alberti, Lina Caffarello y Máximo Ballester desde Argentina.
Asimismo, Daniel Charles Thomas, Holly Dávila, Pina Phillips y Brandon Cesmat por Estados Unidos; Reynaldo García Blanco, Silvia Brandon Pérez, Alex Pausides y Carmen Suárez León de la isla cubana. Destacan también Francoise Hubbertz, de Canadá; Óscar Limache, de Perú y Martha Leonor González, de Nicaragua. Uruguay se hace presente con Blanca Emmi y Suiza hace lo propio con David Hidrogo Esparza. Y desde Australia, Mario Licón Cabrera; de Chile Emilio Fiammano, y de Costa Rica Marianela Tortós Alban. Además de Othoniel Guevara y Ángel de Paz, de El Salvador y Guatemala, respectivamente.
Claro, no pueden faltar las voces nacionales, de Norte a Este y de Sur a Oeste: Alrededor de 200 representantes de las letras contemporáneas de México asistirán al evento de la palabra escrita en Hermosillo.
Pero además de las lecturas de obras por los propios autores, el Encuentro de 2006 inició una nueva aventura por demás loable y necesaria.
A favor de los escritores
Después de reflexionar acerca de las condiciones paupérrimas en las que fallecieron los escritores Abigael Bohórquez en 1995 y AlonsoVidal el 29 de mayo de 2006 (días antes del XI edición del evento), el Encuentro abrió el debate sobre cómo contribuir para que los escritores no padezcan tales situaciones. Fue en plenas “Horas de Junio” que se fundó el Parlamento Hispanoamericano de Escritores, apadrinado por José Emilio Pacheco, precisamente homenajeado en ese año.
“Esta confluencia de escritores mexicanos y de otros países llevó a la necesidad de plantear constituir lo que hoy es el Parlamento Hispanoamericano de Escritores, cuyo objetivo es que sea un instrumento colectivo, un organismo autónomo que respalde los derechos humanos y civiles del escritor”, explica Raúl Acevedo.
Cuando el surgimiento del Parlamento, José Emilio Pacheco apuntó:
“Voy a anunciar una obra proyecto que todos debemos apoyar, porque muchos no tienen éxito, porque otros mueren en la miseria y el anonimato”.
Por su parte, Acevedo reconoció: “Desde el primer momento que se constituyó hubo adhesiones de asociaciones de escritores de diferentes países como Puerto Rico, Honduras, Argentina, Perú, Colombia, o grupos de escritores que están organizados en los distintos países de nuestro continente”.
De esta forma, entre quienes signaron el loable documento figuran, obviamente, José Emilio Pacheco, Rosina Conde, Roberto Castillo Udriarte, Indra Amirthanayagam, Julián Herberth, Daniel Camacho, José Luís Martínez, Raúl Acevedo Savín, Iván Camarena, Juan Diego González y en general, casi dos centenares de autores que se unieron a la causa.
– ¿Y cómo pretende organizarse jurídicamente el Parlamento para cumplir sus nobles objetivos?
“Al ser un parlamento, funciona como tal. Pero estamos todavía en lo que es su constitución, se requiere mucho trabajo. Estamos en eso: Puede quedar como una Asociación Civil, o un Organismo No Gubernamental o como un Parlamento.
“Va a funcionar como un órgano representativo que buscará crear fondos para apoyar con becas, pensiones. El escritor por lo general muere solitario, abandonado; no queremos más escritores que queden en el olvido. Ese es el objetivo: Buscar mecanismos claros y precisos para ayudar a los escritores.
“El Parlamento sería también una especie de escuela donde se puedan realizar talleres, que sea un centro de investigación donde se hagan también publicaciones de calidad”, agrega.
Los homenajeados
1995 fue un año trascendente para las letras sonorenses: Murió Abigael Bohórquez, pero también en ese año el poeta dejó sembrada la semilla en tierras áridas pero aptas para el cultivo literario. La semilla ya había germinado cuando el poeta partió a mejor vida: En ese año dejó su última obra: El Encuentro de Literatura. Fue entonces que nacieron las “Horas…”.
Carlos Pellicer resultó el primer homenajeado cuando los propulsores del evento bautizaron con el poema homónimo al suceso literario. En esa primera versión los pioneros fueron Sonora y Baja California. Durante 1996 el evento no se llevó cabo, no fue sino hasta 1997 cuando regresó el festejo, pero ahora con el nombre de “Viajes Diversos”. De hecho, Alrededor de 60 escritores tomaron parte de la segunda edición, al que se unieron los estados de Nuevo León y la Ciudad de México. A propósito, Alonso Vidal, el festejado.
En su bautizo original, las “Horas de Junio” regresaron en su tercera versión: Ahora los escritores provenían de todo el país. El poeta al que se le rindió tributo: Abigael Bohórquez, el sembrador del Encuentro.
Desde entonces, las “Horas…” siempre llegan a la hora indicada. En el 99, durante la cuarta versión, la escritora Enriqueta de Parodi fue la celebrada. Le siguieron: Leo Sandoval en 2000 y Gerardo Cornejo en 2001. Cabe recordar que el Encuentro de Literatura para ese año ya se había internacionalizado totalmente; por eso el nombre cambió a Encuentro Hispanoamericano de Escritores.
Para la edición séptima de 2002 y octava de 2003, los homenajeados fueron Luis Enrique García y Federico Campbell, respectivamente. Juan Bañuelos en 2004 y Alicia Muñoz fueron los agasajados siguientes. Hasta la edición décima, los celebrados habían sido del Noroeste, todos de Sonora, salvo Campbell, de Tijuana. José Emilio Pacheco fue el primer escritor no nacido en el Noroeste. Y es que efectivamente, ante la internacionalización del evento, imposible no tomar en cuenta a los escritores de los demás países; por eso, para la edición de 2007, a quien merecidamente “Horas de Junio” rinde tributo es al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal.
Cardenal, pionero de la Teología de la Liberación
La ciudad nicaragüense de Granada vio nacer el 20 de enero de 1925 en una sola persona al sacerdote católico, apóstata (según la Iglesia Católica), poeta, político y al humanista Ernesto Cardenal Martínez. Difícil combinación porque comúnmente, cuando sacerdote o político, se gozan de las prerrogativas ya conocidas, olvidándose de sus misiones a favor de los feligreses y súbditos.
Consciente de que la salvación pregonada por el cristianismo no puede alcanzarse sin que haya destierro de la pobreza, liberación económica, política, social e ideológica, Cardenal es uno de los vehementes partidarios de la Teología de la Liberación.
Con el objetivo de combatir la pobreza y la explotación capitalista de Nicaragua justo a la mitad del Siglo XX, el sacerdote rebelde opta por las armas y combate en las filas de la “revolución de abril” para derrocar la dictadura de Anastasio Somoza García, y en la década de los 60 lucha junto al Frente Sandinista de Liberación Nacional contra el régimen de Anastasio Somoza Debayle, hijo del anterior. Cuando triunfó la causa revolucionaria en 1979, asumió el cargo de Ministro de Cultura de su país.
Entre sus obras destaca el controvertido “El Evangelio de Solentiname”. Sin embargo, su obra literaria abarca más de 20 títulos de poesía, entre ellos “Ansias y Lengua de la Poesía Nueva Nicaragüense” (1948), “Hora 0” (1956), “Epigramas” (1961), Salmos” (1967), “Canto a un País que Nace” (1978), “Tocar el Cielo” (1981). Además, “Nuevo Cielo y Tierra Nueva” (1985), “Cántico Cósmico” (1989) y “Telescopio en la Noche Oscura”. (1993). Fue nominado al Premio Nobel de Literatura en 2005, mismo que finalmente ganó el británico Harold Pinter, de acuerdo con la academia sueca. Recientemente publicó “Vida Perdida” (1999) y “Las Ínsulas Extrañas” (2002). Entonces, Hermosillo tendrá el privilegio de contar con una de las últimas personalidades humanistas sobre la faz de la Tierra.
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