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30 años de “Star Wars”
Los Angeles Convention Center fue la sede de la IV celebración, en una reunión para la comunidad galáctica para festejar el nacimiento de un nuevo mundo que ha marcado a diversas generaciones en los cinco continentes. Jedis, Padawans, miembros de la Guardia Imperial, Stormtroppers, princesas Leias, Padmés, Reinas Amidalas, iban y venían de un lugar a otro.
Gabriela Olivares Torres
Hace 30 años, en un lugar muy, muy lejano, la imaginación de George Lucas se asomó detrás del estreno de “Star Wars” y vio sus expectativas rebasadas en años luz. Luke Skywalker le sonrió, Han Solo guiñó el ojo, la princesa Leia prometió que el camino sería largo y que Yoda lo guiaría.
El 25 de mayo de 2007, el destino se cumplió alrededor del Los Angeles Convention Center, sede de la IV celebración que trajo, por fin, balance a la fuerza. A partir de entonces, el alcalde Antonio Villaraigosa establecería esa fecha como el Día de Star Wars.
Difícil saber si había más combatientes de la Rebel Alliance o del Imperio. Pero es posible precisar que la edad y el género fueron barreras muy superadas. Por las calles del centro de Los Ángeles, Jedis, Padawans, miembros de la Guardia Imperial, Stormtroppers, princesas Leias, Padmés y Reinas Amidalas, cruzaban las cuatro esquinas.
A veces, los sonidos de los lightsabers azules, rojos y verdes marcaban el inicio de combates improvisados en los pasillos del ala Oeste y Este, Sur y Norte del centro de convenciones por fans que admitieron, allí y entonces, haber sido marcados por lo que se considera la película más influyente en la historia de la cultura popular de todos los tiempos.
La serenidad de un Quigon y la malevolencia de Darth Maul en contraste por los lobbies de los hoteles cercanos al punto de reunión para la comunidad galáctica que aprovechó el puente de Memorial Day en los Estados Unidos para festejar el nacimiento de un nuevo mundo que ha marcado a diversas generaciones en los cinco continentes.
Saludos desde Monterrey, el Distrito Federal, Argentina con unos 20 delegados, Japón, Australia, Inglaterra, etcétera, etcétera. Mensajes del lado luminoso de la fuerza para contrarrestar el atractivo del lado oscuro también muy presente en la conmemoración de los seis episodios que un egresado de la Escuela de Cine del Sur de California escribió en hojas comunes y corrientes de su puño y letra, sin saber que ahí estaría el cimiento de Lucasfilm Ltd., la empresa cinematográfica independiente más grande y consolidada sobre la faz de la Tierra.
Ahora los estrenos han sido anunciados. Los Jedi llegarán a la televisión, noticia que el domingo 27 de mayo provocó una ovación de pie de parte de los afortunados que estuvieron presentes en la exhibición de los avances de un programa que debutará aún dentro de dos años y que introduce una mezcla muy novedosa de dibujos al estilo caricatura con trazos muy realistas, como si se tratase de un medio camino entre la animación y una producción en vivo.
“¡Te quiero George Lucas!” gritaba la gente en Los Ángeles, al finalizar la proyección del tráiler de dos minutos de “The Clone Wars”, la nueva hazaña de Lucasfilm Animation. El tiempo fue suficiente para ver los enfrentamientos de Anakin Skywalker, Obi-Wan Kenobi, C3-PO, Mace Windu y demás rostros de sobra conocidos. De paso se avisa que este fragmento puede ya ser apreciado en la página web starwars.com
Entonces se sabe que las historias que aquí serán intercaladas a la saga corresponden al tiempo perdido entre el “Episodio II: Attack of the Clones” y el “Episode III: Revenge of the Sith”. Los episodios tendrán una duración de 22 minutos cada uno.
Otro par de detalles interesantes es que el concepto está siendo armado en las oficinas centrales de Lucasfilm en Marin County, California, pero el trabajo más intenso se desarrolla en Asia. Concretamente en Singapur, Lucas cuenta con un espacio de 40 mil pies cuadrados donde cien empleados le han entregado ya sus almas a la fuerza para sacar el proyecto adelante. Aquí hay un grupo de creadores procedentes de 33 países.
Asimismo, se anticipa que habrá misterios desentrañados en torno a los personajes de Boba Fett y el General Grievous que no pudieron revelarse todavía porque el “Emperador” Lucas todavía prefiere guardar el secreto. Ni quien lo contradiga.
Detalles verdaderamente trascendentes para los ahí reunidos en ese universo fantástico que se materializó afuera de la pantalla durante un fin de semana largo.
Uno de los aspectos fascinantes fue ver a los coleccionistas presumir sus naves de juguete, muñecos sofisticados de ediciones limitadísimas, los robots que ellos mismos construyeron.
Vestidos con el uniforme que más los identifica, los fieles a la galaxia lejana llegaban con cajas originales de los años setentas que tal vez les hayan regalado en una Navidad o cumpleaños cuando eran niños.
Esa es la nostalgia que arrastra un fenómeno que traspasa lo cinematográfico y se vuelve representativo de generaciones enteras, también dedicadas a instruir a sus hijos en el arte de convertirse en todo un Jedi.
Concursos de disfraces, una mega tienda con artículos hasta inimaginables, posters originales, la publicidad que se tuvo cuando los primeros tres filmes se estrenaron en Japón, un Jabba the Hut gigantesco, dulces de la época -cómo olvidar las paletas Sugar Daddy y los “cigarritos” de chicle que hacían humito-, la banda sonora, la oportunidad de ver sofisticados maquillajes, ser entrenados por los Jedi, apreciar las maquetas en las cuales se basaron para elaborar los minuciosos largometrajes, todo repartido en una agenda impresionantemente abundante donde tampoco faltaron los cortometrajes que gente común y corriente preparó, con el deseo de querer ser George Lucas, al menos por un rato.
Jamás se sabe cuando una innovación va a ser tan trascendente. Eso lo demostró Lucas y el equipo que se armó alrededor del realizador excepcional de pocas palabras que prefiere ver sus ideas recreadas a dirigir a los actores.
Como dijo Richard Edlund, hombre clave de Industrial Light & Magic -creado en 1975 para satisfacer el estándar de efectos especiales de la primera trilogía de “Star Wars”-, “básicamente nos pintábamos a nosotros mismos desde una esquinita. Todos los días hacíamos algo que nunca antes se había hecho”.
Así se encontró el equilibrio, siguiendo la máxima del Yoda: “Haz o no hagas. El intento no existe”. George Lucas ha dejado el precedente y sobre el mismo ofrece un vistazo al futuro que ya tiene previsto, como el Jedi que es, el maestro que deja que la fuerza fluja a través de su persona, hasta inspirar a una auténtica legión de fanáticos de “Star Wars”, inmersos, de vez en cuando, en una realidad alterna que nació hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana.
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