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Adela Navarro Bello
Respiro
En medio de tanta cochinada. Entre policías asesinados, violencia del narcotráfico, procurador sospechoso, agentes que juegan a dos bandos, un gobernador desentendido, y las campañas políticas, es pertinente un respiro.
Los jóvenes bajacalifornianos juntos, en diferentes categorías del deporte, lograron lo que se propusieron: Conquistar el medallero en la Olimpiada Nacional.
Hasta el jueves 31 por la mañana, la cifra era tan triunfante como acogedora: 106 medallas de oro, 116 de plata y 108 de bronce, en total, 330 preseas para jóvenes deportistas bajacalifornianos.
Talentos todos que lejanos están de oscuros presagios, sentencias malignas, videos, insidias y corrupción. Jóvenes dedicados que tampoco entran en política, aunque a veces se conviertan en botín preciado.
Los héroes: Joaquín Ramírez, con cinco oros en gimnasia, Luis Antonio Álvarez con tres oros en tiro con arco, Moisés Esteban Sotelo con tres, en levantamiento de pesas, el joven Eumir Quintero con cinco en natación, Daniel Corral Barrón con cinco en gimnasia artística, Arnic Morales Campos con tres en levantamiento de pesas, y muchos más en otras tantas categorías.
Todos menores de edad, disfrutan hoy lo que muchos no pueden en un estado como Baja California: Seguridad, tranquilidad, esparcimiento, educación, bienestar y cultura. A propósito de las campañas políticas, sería interesante que alguno de los organismos que han nacido para la verificación y supervisión del proselitismo, implementara un sistema que permita identificar aquellas promesas que no son factibles llevarse a cabo.
A estos jóvenes, a estos futuros ciudadanos y electores, la sociedad debe cuidar no sean engañados, utilizados o mal encausados por falsas promesas o idolillos de campaña electoral.
El respiro que sus triunfos dan a los bajacalifornianos, debería penetrarse en las estrategias de campaña, y dejar las mentiras, las transas y la impunidad a un lado. Deberían aprender de los deportistas a enfrentar sus retos, a actuar dentro de sus límites y bajo las reglas estrictas del juego.
No es posible que Baja California sea de tantos contrastes y la sociedad no se afane en cambiar esa situación. Es casi imposible, leer en la página deportiva las hazañas victoriosas de estos muchachos, y en la noticiosa enterarse de la promesa de hacer de San Felipe un Acapulco, pretendiendo esconder que el mismo candidato prometió hacer de Tijuana un San Diego en 2004, y la ciudad cada vez se parece menos a Tijuana, ya no digamos a San Diego.
O que la autoridad electoral se queje de ciertos partidos y favorezca a otros, olvidando, pisoteando, la calidad neutral que los debe distinguir.
Un organismo verificador de promesas, compromisos y acciones de gobierno, podría ser el principio de un campaña limpia. El respiro entre tanto golpe bajo, acusación y señalamiento.
Comprobar si una promesa es factible, integrar el cómo y el cuándo para no dejar solo al qué. Explicar de dónde vendrán recursos, como se aplicarán los programas y cuáles son los resultados, debería ser más que la diferencia, la norma en una campaña política.
El respiro que las 330 medallas de oro le dan a Baja California, en estos momentos de horror político e inseguridad, es un balde de agua fría para aquellos que creen tener secuestrada a una sociedad a costa de amenazas, dinero, dispendio. Y es también un llamado de atención a no ceder espacios colectivos al capricho de una persona.
Tal vez sería suficiente empezar por la verificación de las promesas de los candidatos que hoy buscan el voto para Gobernador, Presidente Municipal y Diputados de Baja California.
A los jóvenes, a estos talentos bajacalifornianos, todo el respeto.
Hay que empezar por auscultar la política.
Que no les vean la cara, pues.
Ojo.
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