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Adiós a un grande

Alrededor de tres mil personas fueron testigo de la última batalla del Médico Asesino Jr. En 37 años de carrera consiguió 26 máscaras y 20 cabelleras, así como seis campeonatos mundiales.

Marcos A. Angulo Alvarez

En medio de una noche de felicidad y tristeza, Mario Fuentes, mejor conocido como “Médico Asesino Jr.”, se despidió tras 37 años dentro del mundo de la lucha libre.
Alrededor de tres mil personas se dieron cita el primero de junio en el Auditorio Municipal “Fausto Gutiérrez Moreno” para ser testigos de la última batalla que escenificó este gladiador en su carrera luchística.
Al heredero del Médico Asesino le acompañaron en la esquina, Blue Demon Jr. y el ídolo tijuanense Rey Misterio, quienes se enfrentaron a Espectro Jr., Cien Caras Jr. y el ex integrante de la WWE, el original Psicosis.
Previamente al inicio de la lucha estelar, Mario recibió honores de parte de la Comisión de Box y Lucha Libre, así como de familiares y amigos (entre ellos sus alumnos de la escuela de lucha libre llamada Azteca, en la cual imparte sus experiencias).
Durante toda la función se vivió un gran ambiente tanto antes, durante y después de la pelea, en la cual Médico Asesino Jr. se enfrascó en un duelo frente a Cien Caras Jr., a quien contuvo hasta el final de la misma.
A pesar de que la noche era de Mario Fuentes, parte del show fue robado por el demonio azul, quien fue recibido a sillazos por Espectro Jr., con quien en los últimos meses ha tenido una guerra sin cuartel. Fue tanta la paliza que le propinó el espíritu que rápidamente, en la caída inicial, terminó bañado en su propia sangre y con la identidad al aire.
Minutos antes de finalizar la confrontación, Médico Asesino Jr. realizó lo que fue su última llave, una doble palanca sobre Nicho, la cual estuvo a punto de rendir al enemigo, sólo que Cien Caras intervino para deshacer el castigo.
Al final y por descalificación, Mario pudo levantar los brazos por última ocasión dentro de un ring, en señal de victoria.
Con el mariachi presente y las golondrinas sonando, el Médico fue abandonando el recinto lentamente, obviamente era algo que en el fondo deseaba que no sucediera, aunque estaba consciente de que todo lo que empieza tiene que acabar.
Al tomar el camino rumbo a los vestidores, estrechó los brazos a los presentes, regaló autógrafos, se tomó fotografías con uno que otro aficionado de la primera fila y antes de partir definitivamente e ingresar al túnel, fue detenido por su hijo, Mario Fuentes Cruz, quien con un fuerte abrazo lo despidió para siempre de los cuadriláteros.
De esta manera, tras el último respiro, el Médico Asesino conversó con ZETA sobre su adiós.
 “Creo que esto fue el pago por mis 37 años. Fue algo muy emotivo. Hubo un momento que ya no pude más y las palabras no me salían. En mi carrera tuve dinero y muchas otras cosas más, pero definitivamente el cariño de la gente es lo que me llena y no se borra tan fácilmente”, confesó.
–  ¿Esperabas esta respuesta del público?
“La verdad que no esperaba tanto, la gente se portó muy efusiva. Con esto me demostraron que valió la pena mi entrega y el esfuerzo arriba del ring. Sinceramente este pago vale más que dinero”, mencionó el ahora ex gladiador.

La despedida, que a la vez sirvió para homenajear al luchador por sus logros arriba del cuadrilátero, se había contemplado desde hace tiempo, mas no se consumó por diferentes circunstancias.
“Esto es algo que quise hacer desde hace mucho tiempo, por diversos motivos no se nos había presentado, pero hoy gracias a Dios se hizo realidad y qué mejor que hacerlo aquí, ante los tijuanenses que me apoyaron grandemente durante mi carrera”, afirmó.
Mario Fuentes debutó en 1970, ante el extinto Turi González. En sus inicios utilizó otras identidades como Shazan El Genio. En su haber, siempre del lado de los rudos, consiguió 20 cabelleras y 26 máscaras, entre ellas la de Sangre Chicana y Pirata Morgan,  por mencionar algunas. Mientras que en seis ocasiones fue campeón mundial.
– En tu carrera tuviste innumerables batallas arriba del ring, ¿hay alguna que recuerdes con distinción?
“Un triunfo que siempre se me negó fue el haberle ganado el campeonato a Mil Máscaras y destronarlo. Me enfrenté a él en dos ocasiones y nunca pude, ya que una me ganó y la otra empatamos. Ya nunca hubo una oportunidad más porque cambie de compañía. Eso fue lo que me faltó obtener”, declaró el Jr.
A su vez, fue parte del grupo de luchadores que conformaron la “Ola Blanca”, al lado de Angel Blanco Jr. y Grand Markus Jr., con quienes obtuvo varios campeonatos. 
Tras el adiós de los cuadriláteros, Mario adelantó que ahora dedicará más tiempo a enseñar en su escuela de gladiadores y promover funciones tanto en México como en Estados Unidos, además de seguir escribiendo su columna en un diario local.
Por último, con lágrimas en los ojos, el Médico agradeció infinitamente a los seguidores tijuanenses, que a pesar de estar de lado de los rudos durante su carrera, le brindaron su apoyo cada vez que subía al ring.
“Qué puedo decir, me hinco y les doy las gracias a todos, fue algo más de lo que esperaba. Creo que todo me lo gané y no es cosa fácil ganarse al público. La verdad que me voy muy contento y satisfecho con todo. Puedo asegurarte que si volviera a nacer, no dudaría ni un segundo en ser luchador”, finalizó.


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