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Tijuana: Un asesinato por día

Otra vez: Los juniors del narco

Policías estatales y municipales, y ex agentes, siguen involucrados en la inseguridad. Los jóvenes encontrados ejecutados dentro de una casa, eran hijos de un policía y un miembro del CAF. La guerra entre células del cártel de los Arellano se recrudece y ampara la mayoría de los asesinatos que han ocurrido en la ciudad en lo que va del año. 127, cuando en 2006, en la misma fecha, se registraban 125. Aún así, el Procurador no cree en un recrudecimiento de la violencia.

Investigaciones ZETA

Un asesinato por día parece haberse convertido en una indignante cuota permanente en Tijuana.
Los primeros siete días del mes de junio, se registraron nueve ejecuciones.
Investigaciones revelaron que del racimo de muertos, por lo menos tres eran miembros del crimen organizado en una banda de secuestradores y asesinos, algunos con órdenes de aprehensión que datan hasta de cuatro años.
Entre los ejecutados se incluyen ex policías, el hijo del comandante estatal José Trinidad Camberos y el hijo de Jorge Aureliano Félix “El Macumba”, quien hasta el 3 de junio de 2004 cuando fue detenido en Tijuana, se había desempeñado como el encargado del tráfico de cocaína a San Diego, del Cártel de los hermanos Arellano.
Conforme a declaraciones vertidas por David García Medina, uno de los detenidos, relacionado con las narco-ejecuciones mencionadas, las muertes son parte de pleitos entre mini células que han operado en Tijuana desde hace varios años, las cuales se han reacomodado y hecho trabajos para “distintos grupos”.
Así que el hecho de que operen por su cuenta ha provocado que el pleito territorial ya no sea sólo entre miembros de cárteles rivales. Sino que las matanzas sean incluso entre células del mismo cártel.\


La misma indagatoria corroboró las denuncias y reclamos permanentes de la comunidad tijuanense:

1.- Los hijos de delincuentes están heredando, como si fueran terrenos en venta, los mini imperios criminales sin que la autoridad haga una labor real y comprometida de investigación, inteligencia y seguimiento. Es otra vez, los juniors del narco.
3. La policía no localiza a los delincuentes hasta que las bandas rivales los entregan o los matan.
4.- Las células de cobradores, bajadores y asesinos reclutadas originalmente por el narco siguen operando sin importarles la presencia federal y militar, porque los cómplices reconocieron un secuestro realizado el mes pesado.
 5.- Y estos grupitos de secuestradores y asesinos, son comandados por policías o ex policías, municipales y estatales, que reciben capacitación pagada con recursos públicos y que además usan patrullas o autos propiedad del estado o los ayuntamientos.

Una clara evidencia de la falta de trabajo de inteligencia, fueron las declaraciones vertidas por el mismo procurador Antonio Martínez Luna, que en conferencia de prensa el 5 de junio,  recordó que las investigaciones contra uno de los muertos, el ex policía (1997-1998) José Luis Chávez, estaban activas desde el 2003, año en que había sido arrestado por homicidio y secuestro.
El 14 de abril de 2004 iniciaron otra averiguación en su contra porque se fugó acompañado de otros cuatro delincuentes, a balazos con apoyo interno y externo, del Centro de Readaptación Social de La Mesa en Tijuana. Esto, después que sus cómplices habían tratado de amenazar y sobornar al subprocurador, sin éxito.
Precisamente este hecho los implicó en el homicidio del ex subprocurador Rogelio Delgado Neri. Sin embargo eso tampoco fue un elemento que los obligara a buscarlo activamente. Ni a él ni al hombre de apellido Lazcano, quien la misma policía informó los lideraba y también está implicado en el homicidio del editor de ZETA, Francisco Ortiz Franco.
Por declaraciones que los socios de Chávez hicieron esta semana, se supo que continuó delinquiendo impunemente, porque no había más investigaciones en su contra hasta que testigos y datos periciales lo implicaron como el asesino del Padre Luis Velásquez Romero la madrugada del 24 de octubre de 2005 en Plaza Fiesta.
Su supuesta búsqueda inició prácticamente a partir de que Chávez ingresó al mundo criminal. Sin embargo no hubo labor de inteligencia o investigación real para atraparlos, tranquilamente continuaron delinquiendo, hasta que una mini banda criminal rival decidió eliminar a varios de sus integrantes dejando decenas de pistas para la policía, y hasta un testigo. Los cuales fueron presentados a la prensa el 5 de junio.

Los juniors del narco
El 4 de junio al mediodía, en la casa ubicada en el número 213 de la calle Filósofo de Otay Universidad, tras la denuncia ciudadana de una balacera la policía ministerial encontró dos muertos.
En medio de balas disparadas en ráfagas de “cuerno de chivo” y 9 milímetros estaban asesinados Alberto Camberos García, hijo del comandante de la ministerial, y Andrés Félix García, hijo de “El Macumba”.
Como estaban en un patio trasero, la autoridad aprovechó para no informar que había encontrado los cuerpos y menos los nombres de las víctimas que identificaron inmediatamente.
Cuando la ministerial revisó el inmueble localizó escondido a uno de los cómplices de los muertos, David García Medina (Díaz García), quien fue policía municipal de Tijuana de 2002 a 2004. La procuraduría también tenía en su contra una orden de aprehensión desde marzo de 2004 y otra de septiembre de 2006. Y tampoco lo habían localizado.
El día de los hechos, David García no se había dado a la fuga porque se dio cuenta de la llegada de la policía local, no sabía cuál era la intención de los uniformados y prefirió permanecer escondido. El delincuente y testigo informó que posterior a los balazos, agentes municipales entraron y echaron un vistazo en la casa sin revisarla a fondo. Por ello investigar qué agentes y con qué objetivo ingresaron a la casa, es un asunto para los agentes federales que llevan el caso.
Con García también encontraron a su novia, Puryear Tiffany, una estadounidense a la que la procuraduría estatal dejó libre porque las declaraciones de todos los detenidos la liberan de culpa.

Al ser interrogado este hombre relató sus delitos:

* Fue cesado de la policía municipal y estuvo preso por robo de vehículo en la Penitenciaría del Estado ubicada en La Mesa de Tijuana, en 2004.
* En 2005, en Playas de Tijuana, apoyado por el entonces policía municipal Gabriel López Beto y dirigido por Chávez, secuestraron a un sujeto que se dedicaba a vender mariguana.
* Participó en el secuestro de la pareja de empresarios rescatados en septiembre de 2006 en Jardines de Agua Caliente, en Tijuana
* Colaboró en el secuestro de un comerciante la última semana de mayo de este 2007, quien fue liberado en el puente de la colonia Buena Vista.
También aprovechó para confesar por José Luis Chávez, su amigo asesinado, y dijo que:
* Al fugarse de la cárcel en 2004 se hizo cargo de una célula delictiva dedicada a cometer homicidios y secuestros en la ciudad.
* Lo señaló de haber matado al padre Luis Velásquez porque le faltó al respeto al empujarlo y jalonearse con él en público.
* Mencionó que en 2005 Chávez  fue quien decidió ejecutar al vendedor de mariguana que su banda levantó en Playas y por cuyo rescate había cobrado 120 mil dólares. Tiró el cuerpo en las inmediaciones de la clínica I del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
* Y que era el jefe de la banda y fue quien cobró el rescate de la pareja de empresarios rescatados en septiembre de 2006 en Jardines de Agua Caliente, en Tijuana.

También el Grupo Coordinación aseguró que de acuerdo a declaraciones de Jorge Román, Marco López, Miguel Martínez y Cristian Martínez, miembros de esta célula criminal detenidos en abril del año pasado, los muertos y el detenido estuvieron implicados en 10 secuestros y homicidios registrados en Tijuana y Ensenada
Entre las investigaciones que tenía la Procuraduría y fueron confirmadas por García, estuvo también, la supuesta participación en la banda de el ex supervisor policíaco en la delegación La Mesa, Gabriel López Beto, contra quien se giró una orden de aprehensión el año pasado por vincularlo a un secuestro en el que participó, deteniendo a la víctima como policía para que se la llevaran los secuestradores. López renunció convenientemente a la policía municipal de Tijuana el 11 de octubre de 2006 y desde entonces no lo encuentran.
Después se supo que de la casa de Otay, los sicarios habían sacado a un herido pero con vida, porque encontraron en el cuerpo señas de tortura, a José Luis Chávez, cuyo cadáver fue reportado por un ciudadano; estaba tirado calle Los Ángeles y Santa Anita de colonia Buena Vista.
Para que la policía no batallara y para que los agentes involucrados entendieran, le colgaron un letrero en cartulina verde “José Luis Chávez García, por volteado y traicionero”.
Además para el resto de los integrantes de la célula, sus amigos, sus parientes y las bandas rivales, también hubo recado, porque el cuerpo de Chávez fue encontrado semidesnudo, golpeado, balaceado, con el pantalón color azul a la altura de los tobillos, camisa color negra rasgada a la altura del pecho donde colocaron el letrero acusándolo de traidor.
Tres días antes de estos homicidios, en Jardines de Agua Caliente la noche del 1 de junio la ministerial inició la investigación por el asesinato de Juan Manuel Robles Torres e Israel Flores Islas, los cuales habían sido balaceados mientras circulaban en la vitalidad que lleva de Jardines de Agua Caliente hacia el libramiento Rosas Magallón.
Los hombres iban a bordo de una Jeep Cherokee 98 negra, pero hasta la fecha la Procuraduría del Estado no ha revelado si tienen relación con la pelea territorial o con los muertos de Otay.
La procuraduría inició también las investigaciones de dos hombres encontrados por separado, en sus respectivas casas con una bala en la cabeza. Y antes de terminar la presente semana, la mañana del jueves 7 de junio, abrieron dos expedientes:
Uno por el homicidio a golpes de un desconocido cuyo cuerpo fue tirado encobijado en  la rampa Árabe entre el libramiento Rosas Magallón y calle Martín Camargo de la colonia Los Altos.
Estaba en los 30 años era delgado, alto y en el antebrazo derecho el cuerpo tiene un tatuaje que dice “la santa muerte”.
El segundo, se inició por el homicidio cometido alrededor de las 11 horas contra Sabino Díaz Hernández, un hombre de 54 años que recibió un tiro en la cabeza dentro de su vehículo cuando llegaba a la Recicladora Rubí, ubicada en la calle Perla del fraccionamiento del mismo nombre. El asesino que le disparó un solo tiro de 9 milímetros en la cabeza, huyó en un pick up Ford Lobo, negro.

Lo “normal”
Para la tropa policíaca, el homicidio del hijo de “El Macumba” provocará otra ola de ejecuciones en la torcida búsqueda de respeto y lucha por el territorio entre delincuentes que creen tener derecho a continuar traficando con droga, personas, armas o secuestrando y asesinando ciudadanos honestos o narco-competidores.
El todavía Procurador del Estado de Baja California, Antonio Martínez Luna, aseguró que no se puede hablar de repunte de la criminalidad, porque comparado con las mismas fechas del año anterior, las cifras indican que hubo una disminución.
Sin embargo, las estadísticas comparativas disponibles del Gobierno del Estado de los delitos violentos que incluyen secuestros, homicidios y privaciones ilegales de la libertad, reportados entre enero y marzo de 2006 y 2007, indican que en ese lapso, el año pasado se registraron 124 crímenes de alto impacto y este año 127.
A pesar de la presencia de militares y policías federales, en lo que va del año los números del estado indican que se han cometido, oficialmente, 35 privaciones ilegales de la libertad y 232 homicidios de los cuales 20 se han remitido a la federación como ejecuciones. También se mencionan siete secuestros denunciados, sin embargo el Consejo de Seguridad tiene contabilizados 36 en lo que va del año.
Los números a detalle, muestran que del primero de enero hasta el 6 de junio de este 2007, en Ensenada habían matado a 22 personas y la procuraduría sólo considera que un muerto estaba ligado al crimen organizado; de los 38 homicidios en Mexicali, cuatro los relacionaron con narco muertes; los siete asesinatos en Rosarito son investigados como crímenes caseros; y de los 16 muertos de Tecate, uno fue catalogado como ejecución.
Tijuana está a la cabeza: 23 asesinatos en enero, 27 en febrero, 26 en marzo, 32 en abril y nueve en lo que va de junio, suman 141 crímenes, de los cuales en la procuraduría, dicen, 14 son ejecuciones.
Tan sólo en mayo, dos de los asesinatos fueron cometidos en contra de policías. El día 15 mataron al comandante operativo de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) Jorge Alatriste Mendoza, a quien le amputaron un dedo, y el 31 al Subjefe de la Unidad Antigraffiti de la Secretaría de Seguridad Pública de Tijuana, Carlos Alberto Galaviz Galaviz, acribillado mientras conducía un auto.
Pero de acuerdo a Martínez Luna, no se puede hablar de repunte sino de cambios de estrategia:
“Ellos hacen sus ajustes y las policías tenemos que hacer nuestro ajuste, por eso decía el licenciado De la Garza que están llegando las fuerzas federales, traen una capacitación distinta que es adecuarse a la dinámica que trae la delincuencia aquí.
“En un principio llegaron y fue tomar control, ahora empezaron a brincar por allá como se ajuste, es parte de lo que están haciendo
“…por supuesto que siguen sucediendo cosas pero ésas las seguimos atacando. Nosotros en la vertiente de investigación con la SIEDO y en lo preventivo con ese ajuste de las policías estatales y federales”.
Por su parte, Alberto Capella, presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado, tampoco habla de repunte porque considera que a pesar del trabajo de la autoridad federal, no han podido evitar que los crímenes sigan sucediendo. Lo que habla del tamaño del monstruo y de la necesidad de modificar algunos programas que se están aplicando.
Sin embargo consideró que los asesinatos entre criminales también son muestra del trabajo que está haciendo el Gobierno Federal. “Están interviniendo, deteniendo cargamentos, impidiendo la intervención de otros cuerpos policíacos, le están complicando el negocio, y hay delincuentes con y sin placa que no están cumpliendo sus compromisos porque no han podido.
“En este momento se está viviendo ese proceso de reajuste de cuentas por esos inclumplimientos por la eficiencia en”, resaltó, “…algunas áreas. Los delincuentes no encuentran un norte institucional y si lo encuentran les están quedando mal. Al cortarle la cabeza a la boa, salieron muchas viboritas y todas las sucursales, resultó que son competencia”.
De acuerdo a la información recibida por el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, los grupos que salieron de las narco-células y que son las que están operando actualmente, están tratando de tener el control del mundo criminal de la ciudad. Del tráfico de droga y armas, pasaron al secuestro.
Pero ahora además están buscando controlar y cobrar por el robo y tráfico de automóviles y personas. Y consideran que ante tal diversificación, un trabajo de inteligencia real podría rendir mayores frutos y la policía no tendría que esperar a que los delincuentes cometan otro crimen antes de detenerlos.


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