Secretario
Bernardo Martínez Aguirre es en términos coloquiales el segundo de abordo del gobernador. Oficialmente es el Secretario General de Gobierno y su función principal es encargarse de la política interna del aparato gubernamental.
Dentro de algunas de sus responsabilidades no delegables está, según el reglamento interno:
Vigilar la marcha general de la Administración Pública, para asegurar el cumplimiento de las instrucciones y criterios generales que hubieren sido dictados por el gobernador;
Fijar, dirigir y controlar la política de la Secretaría, así como planear en los términos de la legislación aplicable, del sector correspondiente. Para tal efecto, procederá de conformidad con las políticas, objetivos y prioridades que establezca el Ejecutivo del Estado;
Someter al acuerdo del Gobernador los asuntos encomendados a la Secretaría y entidad del sector correspondiente y desempeñar las comisiones específicas que le confiera. Proponer al Gobernador los proyectos de Iniciativas de leyes, reglamentos, decretos, acuerdos y órdenes sobre asuntos de su competencia y del sector respectivo;
Dar cuenta al Congreso del Estado luego de que esté abierto el período de sesiones ordinarias, de la situación que guarda su ramo, así como del sector correspondiente, siempre que sea requerido para ello;
Enviar oportunamente a la Oficialía Mayor para su publicación, las fe de erratas a los reglamentos, acuerdos y decretos, en su caso, del Gobernador, y someter a la consideración del Titular del Ejecutivo la celebración de convenios entre el Gobierno del Estado y la Federación, los Ayuntamientos y otras entidades federativas.
Otra de las funciones y posiblemente la más importante es encargarse del despacho del gobernador cuando está fuera del territorio bajacaliforniano. En otras palabras el señor secretario se convierte en el gobernador en funciones.
La situación política que ha vivido el Estado con los últimos acontecimientos, refleja una falta de interés por parte del Ejecutivo para encontrar soluciones a los problemas y conflictos sociales. Esa responsabilidad también le corresponde al secretario.
Los bajacalifornianos poco lo ven, aun cuando este funcionario debe jugar un rol protagónico dada su investidura y rango.
En la historia reciente ese cargo estaba destinado para los grandes operadores de la política, los gobernadores prácticamente les conferían todo y eran el poder tras el trono porque para ellos todo tenía solución.
El gobernador Ernesto Ruffo Appel tuvo primero a Don Héctor Terán, poco después a Fortunato Álvarez Enríquez y finalmente a Rodolfo Valdez. Siempre a su lado, los tres personajes capotearon con éxito muchos de los problemas que enfrentó el primer gobernador del país surgido de un partido distinto del PRI.
Hoy la figura del secretario General de Gobierno parece borrada de la mente de los bajacalifornianos. Al menos no se le ha visto salir al quite en asuntos difíciles para el gobernador como el caso de las vídeo grabaciones, las discordancias con los órganos electorales, los conflictos con el magisterio, las discusiones con el Poder Legislativo y Judicial, las huelgas de hambre de integrantes de grupos sociales y las manifestaciones de otros sectores de la sociedad organizada.
Es momento que el Secretario de Gobierno aparezca.
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