Dos células de la SIEDO investigan a policías en Baja California
La cadena de los narcofederales
Las detenciones en Mexicali de narcotraficantes y agentes federales, de migración y aduanas, fueron a raíz de llamadas anónimas que alertaron a la SIEDO y al Ejército sobre la llegada de dos varones cargados con 25 kilos de cocaína. Ellos fueron sólo el principio de la madeja
Adela Navarro Bello
Marco Tulio Castro
A mediados de la semana que termina, dos grupos o células de la SIEDO (Subprocuraduría de Investigación Especializada contra la Delincuencia Organizada) llegaron a Baja California con órdenes específicas. Combatir al crimen organizado por cuenta propia, informando exclusivamente a la oficina de la Ciudad de México, y sin contar con la colaboración de autoridades estatales o municipales.
El propósito es claro: Investigar a policías federales en su probable participación en el crimen organizado. Particularmente en el narcotráfico.
Las células de la SIEDO están conformadas por policías, inteligencia, ministerios públicos y peritos. Elementos todos, necesarios para el combate al crimen de manera expedita.
La parte de la fuerza en campo, es integrada por las tropas del Ejército Mexicano que apoyan a los federales en el seguimiento y captura de personas con órdenes de aprehensión o investigación.
Hasta ahí el papel de los soldados del Ejército Mexicano.
A mediados de la semana pasada y principios de la que termina, Agentes de la Policía Federal de Caminos y Aeropuertos pertenecientes a la Policía Federal Preventiva, fueron descubiertos encubriendo a miembros del narcotráfico para el transporte de drogas y dinero entre Baja California y Guadalajara.
El miércoles 6 de junio, se detuvo a tres policías. Para el sábado 9 del mismo mes, ocho agentes: seis de la PFP, uno de migración y uno más de aduanas, fueron trasladados en un avión especial federal a los separos de la SIEDO en la Ciudad de México.
Son probables responsables de encubrir transacciones del narcotráfico.
La historia de la cadena de corrupción entre los agentes destacamentados en los aeropuertos de Mexicali y Tijuana, inició así:
El miércoles 6 de junio autoridades federales recibieron una llamada anónima. Les dieron santo y seña de cuándo llegarían cargamentos de cocaína al aeropuerto de Mexicali. Explicaron que la transportaban dos varones vestidos con pantalón negro y que traían unas maletas específicas.
La comunicación anónima se repitió. Proporcionaron más información y señas particulares de los cargadores de la droga.
Ante el señalamiento, elementos del Ejército Mexicano fueron instruidos para estar en guardia y observando la llegada de los dos hombres. Ya contaban para entonces con los generales de los cargadores.
Sin embargo la estrategia de Ejército y SIEDO, fue dejarlos pasar los filtros, para observar cuáles elementos les ayudaron a burlar los sistemas de seguridad como revisión de maletas, bandas de rayos y rayos equis.
Una ves identificados los dos hombres y ya fuera de los puntos de revisión, fueron detenidos. Luego del interrogatorio inicial, uno de ellos confesó. Proporcionó los nombres de los agentes federales, de migración y aduanales que le acomodaron el camino para cruzar con la cocaína.
Los elementos de la SIEDO informaron a México lo sucedido y los señalados como cómplices del crimen organizado, especialmente los agentes federales. Así procedieron a aislar, en primera instancia, al turno completo de agentes policíacos adscritos a puntos de revisión en el aeropuerto. Fueron más de 15 los separados del cargo momentáneamente.
Se les investigó, se revisaron sus datos en las oficinas de la Ciudad de México y se detuvo únicamente a aquellos que era evidente, ante las pruebas, que habían confabulado con el crimen organizado.
Otros agentes de la Policía Federal Preventiva que no se encontraban en las instalaciones del aeropuerto, pero que luego de la investigación se les señaló como partícipes también en el tránsito de droga por esas instalaciones, fueron detenidos algunos en su cuartel general, otros en el hotel.
Las detenciones corrieron a cargo de elementos del Ejército Mexicano bajo orden expresa de colaboración por parte de la SIEDO.
Finalmente, se capturaron para trasladar a la Ciudad de México, a ocho elementos:
* Cinco Suboficiales de la Policía Federal Preventiva División Caminos y Aeropuertos detenidos en Mexicali.
* Un Suboficial de la Policía Federal Preventiva División Caminos y Aeropuertos detenido en Tijuana.
* Un agente de migración aprehendido en Mexicali.
* Un Agente aduanal operador de rayos X, también detenido en Mexicali.
Todos señalados por los delincuentes que fueron capturados cuando intentaban aterrizar en el estado los kilogramos de cocaína.
Los viajeros cargados con la droga provenían del aeropuerto de la Ciudad de México y de Guadalajara, instalaciones las dos que al momento no han sido tomadas por elementos de la Agencia Federal de Investigaciones, ni se ha detenido a policías federales por la participación en el crimen organizado, dado que así como les fue proporcionada ayuda en Mexicali y Tijuana a los mafiosos, es evidente que corrieron con la misma suerte en el aeropuerto de salida, donde también deben pasar por puntos de revisión y rayos equis antes de abordar un avión.
La cadena del narcotráfico que termina con la participación de policías federales en los aeropuertos, inicia con pasajeros del crimen organizado que portan maletas pequeñas que no son documentadas para los compartimentos de carga de los aviones. Mismas que los viajeros cargan a su lado y en el portaequipaje arriba de los asientos de pasajeros.
La táctica es para no ser revisados con la precisión que se hace al equipaje que va en la carga de la nave. Aún así, en los pocos puntos de revisión que les corresponde por traer equipaje de mano, contaron con la colaboración de los federales metidos al narco.
Mismos métodos
Con métodos estrechamente similares, los aeropuertos de Mexicali y Tijuana son receptores de drogas provenientes del sur, y emisores de dineros provenientes del norte. Las tácticas que emplean los “burros” y remesas de enervantes o numerarios, no varían mucho.
Incluso, de acuerdo a documentos públicos de la Secretaría de Seguridad Pública Federal, los itinerarios que utilizan los cargadores, se conocen claramente. Así como sus rutas, los compartimentos y artimañas, también son bien sabidos por los elementos de la Policía Federal Preventiva (división aeropuertos) –policía encargada de la seguridad y prevención de delitos federales en los aeropuertos del País—.
No obstante, los decomisos y detenciones de la PFP en los aeropuertos de Baja California, han disminuido considerablemente en comparación al año anterior.
El sistema logístico de las organizaciones criminales que delinquen y lucran con el tráfico de enervantes a través de los puertos aéreos mexicanos, se sostiene de un solo factor: la complicidad policíaca a niveles federales.
penas el 11 de mayo, en la ciudad de Tijuana, dos suboficiales de la Policía Federal Preventiva (PFP) y un sargento primero de la misma corporación fueron acusados por un joven de 21 años de edad de facilitarle la evasión de filtros de revisión de rayos equis a un cargamento de más de 399 mil dólares con destino a Guadalajara, producto de la venta de cocaína o paga para un cargamento de la misma droga (ZETA 1729).
Además, la detención de otros siete elementos federales comisionados al aeropuerto de Mexicali Rodolfo Sánchez Taboada, el miércoles 6 de junio, por presuntamente permitir el acceso de 26 kilos de cocaína a aquella ciudad.
Más:
A un mes del aseguramiento de casi 400 mil dólares en la ciudad de Tijuana, agentes del ministerio público de la federación, adscritos a la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) detuvieron por unas horas a un agente de la PFP división aeropuertos para investigarlo en relación a presuntos hechos delictivos.
Durante el operativo de la detención, participaron agentes de la SIEDO y elementos de la Segunda Región Militar, quienes aseguraron al elemento de la PFP y lo trasladaron a un cuartel militar, donde recobró su libertad.
El subinspector encargado de la PFP en el aeropuerto de Tijuana, Juan Carlos Morán Quintero, presentó una denuncia por “abuso de autoridad y lo que resulte”, en contra de los agentes de la SIEDO después que detuvieran a un elemento bajo su cargo.
La demanda presentada ante la Procuraduría General de la República (PGR), señala que los agentes del ministerio público adscritos a la SIEDO, no presentaron identificaciones oficiales, orden de aprehensión, de presentación o localización en contra del policía federal, por lo que con ayuda de subinspector de la PFP del sector aeropuerto, presentó una denuncia en contra de los elementos y de elementos de la 2da Región Militar.
Mismas tácticas y menos resultados
Aunque el tráfico de drogas conocido como “hormiga” pulula en los aeropuertos del norte del País, los aseguramientos por parte de elementos de la Policía Federal Preventiva son escuetos.
En lo que va de 2007, en el aeropuerto de Tijuana, sólo han decomisado 2 kilos de heroína y siete de la droga sintética conocida como crystal, de acuerdo a la página de Internet de la Secretaría de Seguridad Pública Federal.
Conforme a lo publicado por la SSPF, las personas que transportan heroína de distintos puntos del País con destino a Tijuana, ocultan la droga en las suelas de zapatos, en tanto que heroína y meta anfetamina en estado líquido, al interior de botellones que pretenden pasar como tequila o bebidas alcohólicas.
Las rutas son siempre las mismas: la marihuana proviene de los estados de Guerrero y Sinaloa y del Distrito Federal. La heroína y meta anfetamina líquida, de Jalisco.
En tanto que el dinero en dólares que pretende salir de Tijuana, tiene por destino la ciudad de Guadalajara, en Jalisco y en algunas ocasiones León, Guanajuato.
Además, los aseguramientos en 2007, han disminuido sobremanera en comparación a la cantidad de drogas y dinero decomisadas en los aeropuertos de Tijuana y Mexicali.
De enero a junio de 2006, la PFP decomisó en los aeropuertos internacionales de Baja California, tres veces remesas de dólares que tenían por destino Jalisco o Guanajuato.
El primero de ellos efectuado el 11 de enero, en la ciudad de Mexicali, se aseguraron 82 mil dólares; el 26 de mayo, en la ciudad de Tijuana, 25 mil, 117 dólares y 193 mil 275 pesos por destino también Guadalajara. En la misma ciudad, pero el 26 de febrero, se decomisaron 23 mil, 585 dólares con destino a León, Guanajuato.
Y los decomisos de drogas, también representaron más cantidades en el lapso enero-junio de 2006 en comparación a 2007.
Por ejemplo, en 2006 se efectuaron cuatro aseguramientos de marihuana al arribo en Tijuana, con un monto aproximado a los 127 kilos de la planta ilegal; en tanto que en 2007, no se ha asegurado una sola carga del enervante en el aeropuerto tijuanense.
Respecto a pastillas psicotrópicas y medicamentos controlados, se aseguraron de enero a junio de 2006, 11 mil 60 ejemplares y en 2007, ni uno solo.
La metanfetamina en el estado líquido, por su parte (base de la que se procesa el crystal, éxtasis y el ice), en el mismo lapso de tiempo de 2006, se descubrió en cinco ocasiones cargamentos por un total de 67.4 litros aproximadamente, mientras que en 2007, ninguno.
En el aeropuerto de Tijuana en 2006, también se decomisaron seis litros de heroína líquida. En 2007, 2 kilos.
LOS DETENIDOS
El agente del Ministerio Público Federal, Marco Antonio López Valdez, ordenó la detención de siete suboficiales de la PFP que estaban laborando en el aeropuerto de Mexicali.
Ellos eran Braulio González Arriaga de 31 años; Bulmaro Salazar Romero de 32 y Juan Israel Toledo Macias de 30 años, los tres originarios de la Ciudad de México.
También, José Demetrio Moreno Noriega, de 30 años y nacido en Hermosillo, Sonora; Jesús Gabino Sarabia Quitarte, originario de Mazatlán, Sinaloa de 29 años; además de Mauricio Eduardo Sommer Márquez de Puebla y de Michoacán Alejandro Moreno Ursueguía de 31 y 28 años respectivamente.
A los oficiales se les decomisó sus armas de cargo: 11 pistolas y 2 armas largas, 15 cargadores y 11 teléfonos celulares.
La droga venía en un vuelo de Mexicana de Aviación procedente de la Ciudad de México, como parte del equipaje de mano del traficante González Arriaga de 34 años y originario de Jalisco.
Antes, a las 9:30 de la mañana del mismo 6 de junio, los militares de la II Región Militar encontraron en el área de paquetería 13 cajas que contenían 3 mil 760 pequeñas cajas con pastillas conocidas como D-Norpseudoefedrina y utilizadas para elaborar meta anfetaminas.
Por este caso, se abrió la averiguación previa 626/07 sin que se reportara algún detenido.
Una vez con el precedente de estos dos casos, el sábado 10 de junio el Agente del Ministerio Público Federal y 4 agentes de la SIEDO solicitaron el apoyo de los militares para detener a 8 personas más.
En el edificio central de la PFP División Caminos en Mexicali, detuvieron a los suboficiales, Adalberto Zapien Salazar; Moctezuma Zepeda González, Ramón Valdez Cota, Alfredo Lomelí Macedo; José Benito Blandón Zaragoza y Valentín Vargas Báez.
Trascendió que uno de ellos fue detenido en Tijuana, trasladado a Mexicali y posteriormente enviados al Distrito Federal en el avión DC-9 propiedad de la Procuraduría General de la República (PGR).
Ese sábado también se llevaron al agente del INAMI, Javier Pichardo Rivera y a Gabriel Guillén Venegas de la aduana del Aeropuerto.
Contrario a otras versiones, el Aeropuerto Internacional de Mexicali nunca estuvo bajo resguardo del Ejército Mexicano ni se incrementó la guardia habitual de efectivos, que desde hace más de una década tienen presencia en los aeropuertos.
A raíz de estos decomisos, en el aeropuerto de Mexicali no sólo revisan los equipajes los elementos de la PFP y los militares habituales, además cerca de 30 efectivos de la Agencia Federal del Investigaciones (AFI). (Luis Arellano).
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