La Misión Dragón: Más de 50 años de historia de Mexicali, a demolición
Hank: Ventajoso en compra de terreno
Aunque la transacción no es ilegal al ser un acuerdo entre privados, el hecho de que Jorge Hank publicite la compra en medio de su campaña electoral, afecta la equidad ante el resto de los candidatos. El acto de compra ha sido utilizado como un acto de campaña para ganar votos y eso es cuestionable, dice el especialista Roberto Villa. A la fecha, el candidato del PRI paga, en abonos, unos 950 mil dólares por el predio.
Sergio Haro Cordero
Aunque en términos estrictamente legales la compra de la Misión Dragón por parte de Jorge Hank, no es un acto improcedente –por tratarse de una compra con dinero privado, propio— la propaganda sobre la compra y el fin político si es cuestionable, dijo el especialista en Derecho Electoral y Subdirector de la Facultad de Derecho de la UABC en Mexicali, Roberto Villa González.
El académico y especialista explicó que si las campañas las realizan los partidos políticos, la responsabilidad de la comprobación de los gastos es fundamentalmente de estos organismos. Es decir, todas las actividades que implican la contratación de servicios, publicidad, toda la logística de campaña, es el Partido Político el que se encarga.
“Son toda una serie de gastos que están dirigidos a que el candidato obtenga el triunfo”, explicó.
Recalcó que son los Partidos Políticos los responsables, ya que al final el órgano electoral llamará a cuentas al Partido Político para que le informe a través de comprobantes y facturas, qué gastos de campaña realizaron los candidatos.
Esto para verificar primordialmente dos cosas:
1.- Que el financiamiento público que se dio haya sido dirigido al fin para el que se otorgo.
2.- Que no se hayan rebasado los topes de campaña.
Villa González explicó que esto se revisa posterior a la elección, de acuerdo a la legislación vigente, ya que en la reforma –a la que luego se dio reversa– incluía la revisión durante el proceso electoral.
“En este caso si un candidato en lo personal, con su dinero, decide comprar un inmueble, él puede decir ‘lo voy a comprar con mi dinero y lo voy a dedicar para que sea la Casa de Gobierno o cualquier otra situación”. Esto, así de entrada, en seco, no entraría como gasto de campaña pues al final de cuentas es un gasto de un particular, como si va y compra una casa en San Felipe, o un negocio”.
Esto en función –expone– que la compra no está englobada de manera directa dentro de lo necesario para realizar la campaña, no tiene una conexión, un nexo directo.
El académico y especialista en Derecho Electoral, amplió:
“Lo que podría meter un poco de ruido es que esa compra la introduce dentro del proceso electoral como parte de su propaganda electoral al decir que está tan seguro que va a ganar que adquiere de antemano un inmueble, que en el futuro ahí va a ser la Casa de Gobierno.
“Yo no vería la compra de manera directa, sino publicitar la compra como un acto de propaganda electoral para lograr en el electorado la sensación de confianza de él en el triunfo y que incline la voluntad a votar.
“Si están tan seguros de que va a ganar, está hasta comprando una casa, está muy seguro de eso”, es la referencia.
“Y sobre esa casa que dice que va a ser utilizada cuando él gane, que al final de cuenta podríamos considerar que el objetivo de una campaña política, de la propaganda electoral, es convencer al electorado que voten por uno.
“De entrada es una operación mercantil que hace un particular en cuanto a la adquisición de un inmueble, y un candidato puede comprar o vender inmuebles, inclusive durante el proceso electoral, no forma parte de la propaganda”.
Pero añadió:
“El análisis fino sería hasta qué punto ese acto particular que realiza, esa compraventa, al publicitarla dentro de un acto electoral, de campaña, le da una connotación de ser parte de la propaganda electoral que realiza el candidato, porque la publicitación ya en época de campana, tiende a buscar o influir en el electorado para que voten por él”.
Dijo que en cuanto a materia electoral, no se puede hablar de un tipo de ilícito, puesto que se trata de una operación de un particular.
Villa González consideró que la propaganda sobre la compra busca un efecto mediático, que quizás no sea algo ilegal, porque lo hace con su dinero, pero habría desde la cuestión de los principios que deben de regir todo un procedimiento, como la equidad, que busca que todos los candidatos puedan competir en los mismos términos.
“La publicitación de una compra obviamente que pone en desventaja a aquellos que no puedan comprar una casa. En el proceso electoral hay principios que establecen la Constitución y la Legislación: autonomía, legalidad, equidad.
“Los principios que rigen al proceso electoral, en este caso de equidad, buscan que todos los Partidos Políticos y obviamente todos los candidatos, compitan más o menos en igualdad de circunstancias, de ahí se basa la existencia del financiamiento público que busca que el mayor dinero que pueda tener un Partido o un candidato no impacte en el proceso, porque busca nivelar a todos.
“En este caso, no veo un problema de legalidad, pero cuando lo lleva a publicitarlo dentro de la campana electoral, podría decirse que está teniendo una ventaja que otros candidatos no pueden tener, una ventaja que le da la situación económica.”
La historia del Misión
Lugar de eventos y reuniones juveniles en los años 70; uno de los sitios de comida china más prestigiados y reconocidos de Mexicali desde los 80´s, la finca rural vuelta restaurante de comida china conocida como La Misión Dragón, tras su venta, está a punto de ser derrumbada.
En su lugar, su nuevo propietario, el priísta y aspirante a la gubernatura Jorge Hank Rhon, espera construir la “Casa de Gobierno”, según él mismo lo ha adelantado.
Para ello tuvo que pagar, se supone que de su bolsa, cerca de un millón de dólares –aun cuando se está cubriendo en plazos– y al preguntársele al candidato por la Alianza para que Vivas Mejor (PRI, PVEM y PEBC) qué hará con ese espacio en caso de que no gane, ufano, responde: “Esa posibilidad no la contemplo”, aun cuando vecinos de la Misión Dragón completan la idea:
“Si no gana lo va a convertir en un Book”, dicen en referencia a las así llamadas casas de apuesta propiedad del Alcalde con licencia de Tijuana diseminadas en todo el país.
Cautos, quienes han estado cercanos al proceso de compraventa afirman que desde el año anterior Hank hizo el primer intento para adquirir La Misión Dragón a través de una inmobiliaria tijuanense, pero no lograron ponerse de acuerdo.
Este año, desde mediados del mes de marzo el restaurante de comida china, ya en franca decadencia, cerró sus puertas al concretarse el acuerdo entre el priísta candidato a la gubernartura y el grupo de orientales encabezados por Yee Chef NG, mejor conocido en Mexicali como Adolfo “Fito” Yee y donde también participaba Salvador Hirales Barrera, el ex jefe policiaco recientemente fallecido.
Bocón al vapor
La Misión Dragón fue –antes del panismo– uno de los restaurantes más prestigiados de Mexicali. Sus platillos atrajeron la atención de un público regional e internacional. Hay quienes aún recuerdan el sabor del ‘Bocón al horno’, o los ‘Camarones Misión’, las ‘Costillas en Salsa’ entre varios platillos de corte oriental.
Uno de los principales propietarios era Adolfo Fito Yee, un personaje de origen chino naturalizado mexicano y que hizo vida y se integró a la sociedad mexicalense.
Pero –como pocos chinos– se integró además a las filas del Partido Revolucionario Institucional. Así La Misión Dragón se convirtió en sede de eventos de gobierno, partidistas, reuniones políticas. Con la derrota del tricolor y la llegada del partido blanquiazul, empezaron una serie de presiones, de seguidas auditorías.
A la par –comentan quienes conocen de esta historia– se descuidaron las administraciones y varios de sus ex encargados fueron abriendo otros restaurantes.
Durante los últimos tres, cuatro años, La Misión Dragón mostraba el paso del tiempo. Alfombras roídas, manteles viejos, insuficiente refrigeración.
Por eso en la última etapa hubo varios intentos de compra –una empresa automotriz, una universidad privada, una empresa constructora que pretendía instalar una privada– pero no lograron ponerse de acuerdo, hasta que llegó Hank en este segundo intento.
“Específicamente ahí vamos a derribar el restaurant y construir la Casa de Gobierno”, ha dicho el alcalde tijuanense con permiso.
De finca rural a Misión de Monjes
Se trata de dos polígonos, uno de 9 400 metros cuadrados –donde se ubicaba el restaurante– y otro más adquirido posteriormente que sería de estacionamiento, de cerca de mil 800 metros cuadrados.
Ambos se ubican en el llamado Ex Ejido Coahuila, pegado al Boulevard Lázaro Cárdenas muy cerca de la confluencia de éste con el bulevar Benito Juárez.
El inmueble principal fue construido en los años 60 como quinta rural, tipo hacienda española y uno de los propietarios de la época fue Zarco Ramos –ahora dueño de El Sarape–. En aquel tiempo la finca –con entrada hacia el Este– quedaba virtualmente en la orilla del Mexicali urbano y no contaba siquiera con accesos pavimentados.
Luego fue adquirido por un grupo de inversionistas, entre ellos Rafael Solorio, Enrique Ibarra y Salvador Hirales Barrera, quien fue jefe de la Judicial del Estado en los tiempos de Milton Castellanos.
El lugar dio vida a un restaurante famoso en esa época, la Misión de los Monjes, un sitio de reunión de la juventud cachanilla, con figuras de monjes incrustadas en la barda, campanas, toda la ambientación propia de una misión religiosa.
Lechón en salsa
De acuerdo a diversas fuentes, Rafael Solorio falleció y su familia vendió su parte a los otros dos socios, luego también fallece Ibarra.
En ese ínter, en julio de 1979 –datos del Registro Público– se conformó La Misión Dragón, Sociedad Anónima de Capital Variable, entre sus integrantes Yee Chef Ng –o Adolfo Yee–, Ho Kin Law, Ng York Key, Wong Lai de Ho, Chun Chon Cork de Wong, Jorge Lee Martínez y Salvador Hirales Barrera.
Pero curiosamente y de acuerdo a datos oficiales, hasta octubre de 1988 la Corette (Comisión para la Regularización de la Tenencia de la Tierra) concretó la venta a Hirales y Yee los 9 mil 400 metros cuadrados del lote 18 manzana 14 por 2 millones 162 mil de los viejos pesos.
A la vez, en octubre de 1990 Hirales Barrera firmó un contrato de comodato cediendo –prestando pues– el espacio a la Misión Dragón SA de CV.
De acuerdo a la Ley Civil, los contratos de comodato son un tipo de préstamo legal pero gratuito.
Según el Registro Público de la Propiedad, apenas el 10 de octubre de 1997 se canceló una hipoteca con Banca Serfín a los deudores Yee Chef Ng y Salvador Hirales Barrera correspondiente a los lotes 21, 18, 23, 26 y 11 de Banca Serfín por un monto de 150 mil pesos.
De acuerdo a diversas fuentes la transacción con Jorge Hank, se acordó por un monto cercano a los 950 mil dólares, pagadero a plazos y que se ha usado en el pago de la liberación de pasivos.
Mientras, desde hace dos meses, el restaurante oriental cerró de manera definitiva sus puertas y el espacio luce abandonado.
De acuerdo a otra versión, Hank había tratado de mantener la adquisición en el mayor de los sigilos, pero desde hace un mes la información se filtró y el candidato tuvo que reconocerlo públicamente, lo cual no era la intención original.
Mientras, las instalaciones de la finca, verdes los patios, frondosas las palmeras, lucen descuidadas, un lugar fantasma en plena zona urbana de Mexicali.
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