El niño malo del boxeo
El nacido en Empalme, Sonora cuenta con un récord de 55 victorias, 7 derrotas y un empate; 47 de sus triunfos han sido por la vía del nocaut. El llamado “Temible” busca regresar a los grandes escenarios haciéndose del mencionado título, pues el último año no ha sido el mejor para el deportista.
Arturo Durán Hernández
El pugilista mexicano José Luis Castillo irá en busca del título mundial que lo acredite ante el CMB como el monarca superligero del mundo, cuando enfrente este sábado 23 de junio en la arena del llamado Thomas & Mack Center de Las Vegas, Nevada, al inglés Ricky Hatton.
Con una historia que cualquier pugilista desearía, José Luis ha enfrentado a muchos de los grandes peleadores que se han erigido en la historia moderna del boxeo. Uno de sus mayores contrincantes ha sido Floyd Mayweather Jr., con quien cayó derrotado tras una polémica decisión de los jueces, pues la gente vio ganar al mexicano. Castillo enfrentó al ahora ex campeón mundial en dos ocasiones.
El nacido en Empalme, Sonora cuenta con un récord de 55 victorias, 7 derrotas y un empate; 47 de sus triunfos han sido por la vía del nocaut. El llamado “Temible” busca regresar a los grandes escenarios haciéndose del mencionado título, pues el último año no ha sido el mejor para el deportista.
Su último enfrentamiento, a principio de 2007, lo escenificó frente a Herman Ngoudjo, a quien derrotó por decisión dividida a pesar de no ser favorito en las apuestas. Sin duda, 2006 fue un año temible para Castillo, pues a pesar del triunfo que consiguió a principios de febrero frente a Rolando Reyes por decisión unánime, éste fue gracias a la suspensión de lo que se esperaba, fuera la tercera y definitiva justa entre el sonorense y Diego Corrales.
Denominado una de las peleas más esperadas del año, el enfrentamiento no tuvo lugar debido a que “Chico” Corrales sufrió una fractura en las costillas, lo que provocó la posposición del combate.
Al final, el tres de junio de 2006 fue la fecha en que se decidió celebrar dicha pelea, pero que una vez más se vio manchada porque Castillo no dio el peso establecido, marcando cuatro libras y media arriba de las 135.
A diferencia de la última vez en que se vieron las caras, el combate no se realizó debido a la negativa de “Chico” Corrales, puesto que el sobrepeso de Castillo no era una novedad.
Recordando que en el segundo enfrentamiento el propio Castillo no dio el peso, lo que ocasionó que la pelea perdiera la etiqueta de oficial, ya que el título que estaba de por medio no pudo ser disputado, en esa ocasión al “Temible” se le acusó de haber fallado en la báscula a propósito, utilizando el sobrepeso como un arma más en contra del noqueado Corrales.
El panorama del “Temible” no era nada halagador, pues a causa de su falta, la CMB lo suspendió por lo que restaba de 2006, además de prohibirle competir en una categoría menor a las 140 libras debido a su reincidencia.
Ahora, con 33 años de edad, el mexicano vuelve a subirse a un cuadrilátero tras una larga ausencia en la capital del entretenimiento.
En esta ocasión, su rival será el inglés Ricky Hatton, quien llega con un impresionante récord de 42 victorias, sin derrotas ni empates. El afamado “Matón” lleva con honor su mote e inclusive ha sido nombrado miembro de la orden del Imperio Británico.
Pero esto no le quita el respeto que ha mostrado hacia Castillo, a quien considera un gran peleador libra por libra y del que espera se entregue completamente en la pelea del sábado.
El radicado en Mexicali realizó su campamento de preparación en Tijuana, para sacar ventaja y aprovechar que la ciudad se encuentra a nivel del mar.
Rodeado de jóvenes y niños que mantienen la ilusión de seguirle algún día los pasos al longevo y duro peleador, Castillo realizó su último entrenamiento en el gimnasio de la Unidad Deportiva CREA y ZETA estuvo ahí para platicar con él acerca de su preparación de cara a la inminente pelea.
“Yo espero una pelea muy intensa, muy dura, pero por eso hemos estado trabajando aquí en Tijuana con muchas ganas para ponernos al cien por ciento”, comentó.
Sobre Hatton se limitó a decir que es un muy buen peleador, por lo que espera sea un intenso combate.
“Cada pelea en su momento es la más difícil, la más importante, aunque el pronóstico de si realmente resultó difícil o no, ya lo diré cuando se haya terminado la pelea”, indicó Castillo.
Al cuestionarle qué ventajas tiene sobre su rival en turno, mencionó: “No sé, puede ser la técnica, el corazón, las ganas de salir con el triunfo, pero no olvidemos que el boxeo es cuestión de estilos”.
Acerca de su estricto régimen de entrenamiento, comentó que no tuvo oportunidad de salir, ya que aseguró ha estado muy tranquilo, su rutina era ir de su casa al gimnasio y de regreso a su casa.
En relación a los problemas que ha tenido en el pasado para dar el peso en sus combates, indicó que ahora no habrá inconveniente alguno, pues frente a Ngoudjo la báscula marcó 169, una libra menos que lo establecido.
El retador explicó la complicación que surgió con la H. Comisión de Boxeo, Lucha Libre y Kickboxing de Tijuana, ya que ésta lo acusó de no presentarse al pesaje de costumbre.
“Sí fue cierto, no fui, lo que pasó fue que me habló Mauricio Sulaimán y me dijo que iban a venir al gimnasio los de la Comisión para checar el peso, pero nunca vinieron. Más tarde me hablaron para decirme que me estaban esperando, pero yo ya me había ido a mi casa a comer porque no había comido nada en todo el día, a fin de cuentas vinieron un día después y me pesaron en el gimnasio”.
Y agregó: “Fue una mala comunicación, se malinterpretó que fue una indisciplina más de Castillo, pero bueno, ya estoy curado de la mala publicidad, ahorita lo que me importa es ganar el sábado”, relató el “Temible”.
A pesar de estar convencido en ir en busca de la victoria, afirmó que es bastante complicado pronosticar un nocaut, pues “Ricky siempre está encima de ti, es un peleador muy fuerte, no te deja marcarle bien los golpes, pero de que voy a ganar, voy a ganar”, finalizó.
El sonorense se despidió reconociendo la habilidad de un pugilista como Antonio Margarito y se dijo contento por el esfuerzo que ha realizado TV Azteca de transmitir las peleas de los boxeadores mexicanos, sabedor de que su combate podrá ser visto por televisión abierta en punto de las ocho y media de la noche.
El sparring de lujo con el que contaba Julio César Chávez, va en busca de conseguir un título más que le regrese un poco de la gloria con la que un día contó, frente a un rival que se sabe creció en uno de los barrios más conflictivos de Inglaterra, abriéndose camino a base golpes y que hoy parece ser una de las pruebas más difíciles a las que se haya enfrentado.
|