Los Piratas se apoderan de Disney
Con la apertura de “Pirate’s Lair” en la Isla de Tom Sawyer, el fenómeno de la Piratomanía ha invadido el clásico parque de Anaheim, de la atracción al cine, de ida y de vuelta.
Gabriela Olivares Torres
Nunca antes en la historia del cine, una atracción en un parque de diversiones había dado la pauta para una película que lograra el éxito de “Los Piratas del Caribe”.
En el año 2003 las aventuras de Jack Sparrow inundaron la pantalla grande con la búsqueda de la legendaria “Perla Negra” y la maldición que ésta arrastraba.
Basada en el juego que primero navegó por las aguas de Disneylandia un 18 de marzo de 1967, la cinta creó todo un fenómeno, bien llamado la Piratomanía, con el que los trajes, gorros, parches, espadas, botas, aretes, muñecos, navíos de plástico y demás juguetes atraparon la atención del público a tal grado, que ahora la energía de los aventureros marinos volvió a resplandecer como nunca lo había hecho en New Orleans Square.
Sobre todo, la vida piratesca le ha dado una personalidad muy distinta a lo que antes era conocido como “La Isla de Tom Sawyer”, tierra donde los visitantes de Disney podían entretenerse explorando cuevas, puentes colgantes y casas de madera en lo alto de los cerros.
A partir de junio, este espacio inspirado en la novela del célebre escritor norteamericano Mark Twain se convirtió en “Pirate’s Lair”, o bien, la guarida de los Piratas. Así es que a diario, los que toman las balsas hacia esta isleta se encontrarán con Davy Jones, Elizabeth Swann, Will Turner y el mismísimo Jack Sparrow, envueltos en batallas, a veces celebrando la música, defendiendo sus banderas con espadas y toda clase de hazañas.
El baile y canto del grupo “Los Bootstrappers”, son otros de los ingredientes que fortalecen la atmósfera de este lugar donde el entretenimiento se mide con el número de tesoros escondidos con los que se puede uno topar al recorrer túneles, rincones, incluso hasta en el fondo de algún lago.
Toda clase de actividades mantienen a chicos y grandes muy ocupados, gracias, entonces, a la integración de los tres largometrajes producidos hasta la fecha con la ayuda enorme de Johnny Depp, Orlando Bloom, Geoffrey Rush, Keira Knightley y un formidable elenco.
Luego, para redondear la experiencia está el paseo en las famosas lanchas de “Pirates of the Caribbean” donde los personajes de los tres filmes ya figuran dentro del guión.
Como última novedad, Disneylandia también se ha dado a la tarea de combinar la tecnología del Nintendo DS con esta odisea por los siete mares, haciendo posible un videojuego que interactúa con el parque de diversiones.
A grandes rasgos, los jovencitos que lleven consigo sus aparatos portátiles encontrarán a lo largo y ancho del parque zonas específicas que les indicarán otros caminos a seguir para incrementar su experiencia con el juego concebido por XBOX.
Si después de todo lo visto, aún queda tiempo para que los niños se entretengan de esta manera, pues qué mejor.
Eric Jacobson y Chris Ronco, de Disney Imagineering, explicaron el origen de estas iniciativas para permitir que los Piratas se apoderen de Disneylandia:
“La atracción de ‘Los Piratas del Caribe’ siempre ha sido popular, pero la respuesta a los cambios y lo que hemos agregado ha sido exageradamente popular, y ahora creo que lo mejor es que concuerda con una generación más joven que quizás vio la película antes de venir a Disney. La gente de nuestra edad primero conoció el juego, pero los niños que venían a la atracción, luego de haber visto la película se preguntaban por qué no veían a sus personajes del cine, entonces añadimos algunas cosas de la película para que todo coincidiera y nos ha ido muy bien”, explicó Jacobson.
En cuanto a “Pirate’s Lair”, estrenado oficialmente el segundo fin de semana de junio, “la respuesta ha sido increíble, hemos visto triplicada la asistencia a la isla. Esto ha sido tremendo y nos estamos divirtiendo mucho”, puntualizó Ronco.
“Hemos agregado una cantidad enorme de entretenimiento en vivo para que coincida con el trabajo que hizo Walt Disney Imagineering al ponerle cosas maravillosas a la isla. Esto es un matrimonio entre los imagineers y la gente que hace el entretenimiento en vivo para crear otro atractivo al parque con la apertura de ‘Pirate’s Lair’”.
Como había dicho Ed Grier, Presidente de Disneyland Resort, a fines de mayo: “La popularidad fenomenal de la franquicia de ‘Los Piratas del Caribe’ ha permitido a nuestros imagineers y trabajadores del parque que revivan a los piratas con la experiencia de la clásica isla de Tom Sawyer a través de formas nuevas y entretenidas de la manera en que sólo Disney lo puede lograr”.
“Gracias a la forma distintiva con que Disney cuenta cuentos, los invitados podrán quedar inmersos en una experiencia de piratas como ninguna y encontrarán nuevas formas de recorrer la isla que ha sido tomada por algunos de los personajes más preferidos de ‘Los Piratas’, incluyendo al mismísimo Capitán Jack Sparrow”.
Con mapa en mano, esto es lo que los turistas justamente encuentran al buscar su camino y toparse, antes que nada, con el saludo de Sparrow, quien ha decidido apoderarse de la Isla de Tom Sawyer, mientras que el joven Turner ha abierto una tienda para fabricar llaves y candados.
Por “Dead Man’s Grotto” la gente hallará fantasmas, más joyas enterradas, voces misteriosas y el fuerte latido cardíaco del malvado Davy Jones.
Más adelante, debajo de un puente fabricado con barriles, estará “Smuggler’s Cove”, con todo y los restos de un barco que se hundió. Jaulas llenas de esqueletos, banderas negras con calacas, piratas que rondan por todos lados en busca de quienes se atrevan a hacer el juramento, puntos elevados donde es posible echar un vistazo para ver por dónde andan más de estos osados viajeros que de pronto se enfrentan con acrobacias, cañonazos, cuchillos y, por supuesto, espadas.
Así se tiene una descripción apenas breve de las formas en que un juego transportado al cine ha retroalimentado el parque que lo vio nacer en tiempos de Walt Disney, para extender más la oferta que desde Anaheim se hace a todo aquel que si no quiere ponerse sus orejas de ratón, no podrá negarse a usar un paliacate, un parche en el ojo y tal vez, por qué no, hasta una pata de palo.
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