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Depresión del recién divorciado
Conzultoría Matrimonial / Lic. Roberto Bautista López
Existen estudios en Canadá que establecen que los hombres tenían seis veces más posibilidades de depresión que los que permanecían emparejados cuando se divorcian o separan.
Y esto resulta evidente después de muchos estudios que han hecho los especialistas y yo, donde en países más avanzados llevan estadísticas con la finalidad de establecer políticas de gobierno que enfrenten los problemas de salud que esto ocasiona.
El hombre, lo que más quiere en su relación de casado, son a sus hijos, de no haberlos la verdad ni le importaría mayormente divorciarse, considerando que si no tiene mucho de casado y que no lo ata el apego a los hijos. Son, pues, los hijos los que marcan la gran diferencia para que éstos se depriman y no puedan vivir tranquilos mucho después de haberse divorciado, y más aún cuando hay de por medio hijos hombres que finalmente es el reflejo de él o de lo que quiere dejar reflejado al querer perpetuarse a través de ellos. Sobre todo de las virtudes que considera tiene, como es la virilidad, el éxito en lo que emprende, la perpetuidad de su apellido, el gran parecido que puede haber entre él y sus hijos, así como otros aspectos más que va puliendo al ir creciendo éstos.
La atención en la educación, el vestido, los alimentos, ésos se los deja a la mujer, mientras los aspectos que van marcando la conducta y actitud que como hombre deba de tener, eso trata de inculcarlo directamente él, aunque en algunos no parezca que se preocupe por ellos, lo importante es que por medio de los hijos se perpetúe en todos sentidos su imagen.
¿Qué es lo que hace que se deprima más el hombre que la mujer? Dicen los mismos especialistas y yo, que mientras el hombre se desenvuelve y desarrollo fuera de casa, en casa es la mujer la que se encarga de todo lo que en ella se da, aun cuando ella también trabaje, que es en el caso de una gran mayoría de hogares.
Para el hombre la casa no le resulta preocupante, porque bien o mal se encuentra su mujer que se encarga de ello, desde lo material (siempre y cuando él suministre el presupuesto esencial para bien vivir), hasta el cuidado de los hijos en todos sentidos, mientras todo esté bien atendido por la mujer, él se dedicará a proveer todo lo necesario, aun cuando el ser buen esposo y buen padre lo manifieste tan sólo cuando se encuentre en casa, esto no quiere decir que sólo en esos momentos los quiere, pero a diferencia de la mujer, la mayoría de las veces el tema principal fuera de casa son los hijos y el propio esposo, lo cual demuestra la gran diferencia en la apreciación que tiene uno y otro.
Ante una situación como la comentada, cuando el marido está en casa, desde que llega, y si llega tarde lo primero que hace en la mayoría de las veces, es ir a ver a sus hijos ya dormidos, y en el caso de que no lo estén, es quizás verlos, abrazarlos y besarlos y preguntarles cómo les fue, cómo están, y una vez que todo lo encuentra bien (lo establecen las estadísticas), lo principal es el control de la tv, cosa que no dudo. Ése es, pues, el entorno en que vive y se desenvuelve en casa, la mayoría de los hombres lo disfrutan y consideran que viven felices.
Si al llegar a casa y encuentra a la mujer enojada por algún mal comportamiento de los hijos, se convierte en el eco de todas las quejas, esperando la mujer encontrar en él el respaldo que tanto necesita en un momento como ésos, las acusaciones que vierten es con la idea de que él les dé una reprimenda, los castigue o en el mejor de los casos, que cargue con la responsabilidad de tomar cartas en el asunto y ella desligarse de alguno de los tantos problemas que vive cotidianamente en casa y que la verdad resultan abrumadores que en ocasiones son virtuosas para poder salir adelante sin verse afectadas mayormente desde el punto de vista emocional, ya que en lo físico, quedan totalmente agotadas, pero que sacan fuerzas (¿de dónde?, no sé), para todavía recibir al marido con afecto y cariño atendiéndolo en lo posible para hacerle grato su regreso a casa, aun en casos remotos donde ella se encuentre en un momento dado, dolida o lastimada por el marido, esa es una de las tantas virtudes de la mujer.
Hay hombres que son más activos en el desempeño y comportamientos hacia sus hijos, haciéndolos practicar algún deporte y que ellos se involucran junto a los hijos, pocos son los que se involucran en las tareas de sus escuelas, hay otros tantos que comparten juntos algunas aficiones, como salir, ir al cine, de compras, a juegos o diversos eventos deportivos, en fin, hay de todo, pero que en mayor o menor parte, están involucrados con sus hijos.
Pero llega el divorcio, y durante el mismo dedican su esfuerzo y tiempo en querer encontrar una mejor solución al mismo, no de no llevarlo a cabo, sino de encontrar algo que no lo deje afectado, principalmente en lo económico y emocional, pero de ahí no pasa, no contempla otras cosas que giran alrededor de su matrimonio, como son los propios hijos, la familia periférica (suegros, primos, cuñados, abuelos, etc.), amistades comunes y otras tantas cosas más que después caerá en cuenta.
Llegado el momento del divorcio en sí y de la separación, es cuando se da cuenta de todo lo que está perdiendo, y no me refiero concretamente a su mujer, sino a todo lo que recibió y tuvo gracias a ese matrimonio, principalmente a sus hijos, ya que al momento de la separación, ya no podrá ver a sus hijos en la misma forma en que a diario lo venía haciendo, ya no sabrá a diario de si se encuentran bien, si no están enfermos, si se portaron bien, si no hicieron alguna diablura, si cumplen con sus tareas, ya no sabrá por lo mismo si le están haciendo caso a mamá, si está cambiando su conducta, si se están desviando de ser hombres de bien, si realmente seguirán siendo el reflejo de él, y ahí es donde le duele.
por lo mismo, ya no tendrá toda la libertad de llevarlos a pasear cuando quiera y a la hora que quiera, tampoco seguirlo llevando a la practica de algún deporte y seguir pretendiendo de que algún día sobresalga y sea su orgullo como de toda la familia, como también de propios y extraños, de poder representar a su escuela, su familia, su ciudad, su país; lamentablemente todo eso se acaba y no llegará a fructificar algún día.
odo eso y muchas cosas más, se acaban y por ello, es el hombre el que más se deprime al divorciarse, el que más sufre, ¿por qué?, porque no cuidó su matrimonio, dio por hecho que las cosas iban bien, no hizo un alto en el camino y platicó con su esposa de que si para ella todo iba bien, se portó, quizás, algo soberbio y ahí están las consecuencias (no con esto queda liberada la mujer de lo mismo).
Gracias como siempre a mis dos que tres lectores por su apoyo al seguirme leyendo, comentando y consultando a los teléfonos 684-9647, fax 684-1889, celular 204-6180, o al e-mail: bautista46@hotmail.com
El Licenciado Roberto Bautista, ejerce su profesión en Tijuana, B.C.
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