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INSEGURIDAD EN EL HONGO
Entre la noche del jueves 21 de junio y la madrugada del viernes 22, en el centro penitenciario de mediana seguridad en El Hongo, Baja California, varios reos armaron una gresca. Bajo los influjos de la droga, los presidiarios entraron en calor hasta llegar a la agresión física. Se sabe de buena mano, que varios de ellos sacaron objetos punzo cortantes. Hechizos algunos, muy correctos otros. Al final de la pelea, dos heridos y un muerto. Así lo dieron a conocer personas cercanas al penal estatal. Las autoridades encargadas, sin embargo, no han anunciado de la tremenda riña ni han dado a conocer el estado de los heridos o la identidad de la persona que falleció. Lo que es inevitable es que el hecho confirma dos terribles males en la prisión: El tráfico de droga al interior del penal, y la ineficiencia de las autoridades carcelarias y de seguridad pública para mantener el control y la limpieza en el centro de readaptación. Por eso no extraña que quienes llegan a salir con vida del penal, se sorprendan de lo difícil que es conseguir la droga estando fuera de las instalaciones. Aparte de las historias de tortura que se exhibieron recientemente, se han dado datos de personas que han muerto, y ahora de la pelea suscitada el fin de semana, mientras las autoridades niegan cualquier información de la inseguridad que prevalece en El Hongo. Con todo y que los principales denunciantes, están adentro y lo padecen a diario.
Corridos
No se trata de canciones populares, aunque sí son historias para contar. Cantaditas si se quiere. Estos corridos son abogados. Muchos pertenecieron hasta la semana anterior, a su equipo (muy presumido por cierto) de más de cien juristas a su servicio. Algunos en la Ciudad de México en áreas como la laboral, civil, penal y por supuesto electoral. Otros tienen domicilio en Tijuana. Pero todos responden a un solo capricho: Lo que se le antoje al patrón. Así sea prometerle que, aunque la Ley de Baja California se lo prohíba, él puede ser candidato a Gobernador. Feliz era Hank con sus abogados en campaña, hasta que el Tribunal Estatal Electoral, con base a las leyes locales, le revocó su candidatura. Entonces sí se encrespó. Se fue de bruces. Se encorajinó y hasta corrió a dos que tres leguleyos que le hicieron falsas promesas, o que no lo prepararon pues, para el inevitable fallo (en razón del derecho) del Tribunal Electoral del Estado. Éstos son, pues, los corridos de Hank. Ajúa.
Policías pagan
No es broma. Es lamentablemente una realidad harto padecida por los policías municipales de Tijuana. Si su patrulla, motocicleta, pick up o unidad se descompone, les dicen que no hay presupuesto para arreglar el vehículo. Que si quieren, se encarguen ellos de su compostura o de plano, se quedan a pie. Hace poco, agentes se quejaron. Dijeron: Pagamos entre 500 y mil pesos de partes, más la mano de obra del mecánico. Y es que a pesar que hay un presupuesto municipal de 20 millones 21 mil 400 pesos para mantenimiento de patrullas y bomberas, en la Secretaría de Seguridad Públicas les dicen como el célebre personaje de Héctor Suárez: “No hay”. Se adolecieron los gendarmes: “¿Y de dónde cree que sale el dinero para pagar la compostura de las unidades? De las mordidas. Porque con el sueldo no nos alcanza”. De esta manera, dicen, los obligan a “morder” a los ciudadanos para poder traer un equipo andando. Otra peor: Muchas de las patrullas fueron modificadas para utilización de gas en lugar de gasolina o diesel. Pero la transición no se realizó del modo más profesional. A algunas unidades les fue adaptado un tanque para gas en la cajuela del vehículo. Así lo pueden observar los ciudadanos que se topen con patrullas abasteciendo en el expendio que se encuentra cerca del swap meet Fundadores, a quienes les llama la atención que carguen en la cajuela. Lo peor es la falta de condiciones de seguridad para los agentes que manejan estas unidades, pues en caso de un enfrentamiento, un proyectil hacia la retaguardia de la patrulla y aquello explota. Pero así hacen las cosas en el Ayuntamiento de Tijuana, cuando no parchan, remiendan. O de plano, obligan a los policías a pagar sus herramientas de trabajo y mecánica de vehículos oficiales. Del aumento de sueldo, mejor ni hablar.
GUARDIAS
La licenciada Elva Regina Jiménez Castillo no anda más sola. Ni el Tribunal que preside está desolado. Desde hace días, Policías Estatal Preventivos cuidan el reciento a quien en él laboran. No se andan con juegos. Ante las resoluciones de revocación de candidaturas y la estructura que la Magistrada les dio, las amenazas llegaron. Lamentablemente, cuando no logran con la razón, entra la sinrazón a aquellos que no fueron beneficiados con el fallo judicial. Por eso mejor, seguridad al Tribunal.
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