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Pachanga en su auto rojo
El ocaso de Vilma Palma destella sus últimos rayos de Sol. Su calor no quema, empalaga de recuerdos. No hay más. La terquedad alarga su sobrevivencia.
Roberto A. Partida Sandoval
El fenómeno de los cabellos largos, los jeans arriba de la cintura y las camisas blancas con bordados vaqueros, marcó el contexto de esa vieja banda de la escuela argentina de finales de los ochentas, cuyo nombre fue tomado de un graffiti plasmado como una invitación a la revolución obrera; de ahí que el grupo de rock Vilma Palma e Vampiros, viniera para revolucionar su propia música, sumando éxitos gracias a temas como “La Pachanga”, “Bye Bye” y “Auto Rojo”, que con el tiempo se fueron convirtiendo en himnos que hoy siguen siendo tarareados en una noche de miércoles.
De aquel recuerdo hoy quedan el vino tino que se acabó, las noches largas, los pantalones lycra de algodón y su apenas deambular en el viejo auto rojo que a mitad de semana los volvió a reencontrar con Tijuana. Aunque más viejos, sin la misma alineación, pero con ese espíritu joven que los hace insistir una y otra vez, Vilma sobrevive de remembranzas.
Y es que Mario “El Pájaro” Gómez (vocalista) es un terco que hoy se aferra a mantener con vida ese proyecto que iniciase en Rosario, Argentina, pero que hoy ya no tiene mucho que aportar, ni por qué sobrevivir. Sí, es música que influenció a muchos, que hizo bailar a otros tantos, pero es una propuesta del ayer que hoy no vende más que sueños.
Atados al recuerdo, giran y vuelven a girar por Estados Unidos para toparse con gente de Ecuador, Perú, Colombia, Honduras, Panamá o Nicaragua que los escuchó en los noventas y que sigue llenando sus shows. Y el mismo caso es nuestra frontera, que coreó hasta el cansancio “Fondo Profundo”, “Mojada” y “Un Camino hasta Vos” en el Box Underground la noche del 4 de julio, reuniendo a alrededor de 200 personas que escucharon en fila una docena de canciones.
Indudablemente, el ocaso de Vilma Palma destella sus últimos rayos de Sol. Su calor no quema, empalaga de recuerdos. No hay más. La terquedad alarga su sobrevivencia. Y en su obstinación, un par de covers de Soda Stereo y Pink Floyd por 275 pesos como el costo por ver de cerca a estos argentinos, de cuya esencia sólo quedan una corista, el tecladista y su líder, que por momentos se mete en problemas:
“Vamos a jugar México contra Argentina, pero otra vez les vamos a ganar”, dijo el “Pájaro” Gómez, quien recibiría un rotundo abucheo por parte de los asistentes, a quienes apaciguaría diciendo: “Calma, calma, estamos más que a gusto de estar aquí, nos gusta más Tijuana que Chula Vista”, haciendo referencia al show que habían presentando un día antes en Over the Border.
Prometiendo un CD y DVD en vivo de su última gira, y cuatro temas nuevos como parte de su nueva producción discográfica, Vilma Palma llevó a sus seguidores a la pachanga en su auto rojo, en un concierto que apenas rebasaría una hora de duración.
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