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Profundos conflictos de pareja

Conzultoría Matrimonial / Lic. Roberto Bautista López

Al correr el tiempo me he dado cuenta con personas que he atendido y que no han continuado con las sesiones de consultoría o mediación comprometidas, así como de personas de las cuales conozco y/o me han hablado de ellas, que cuando no se afrontan directa y profundamente sus desavenencias, el resultado a la larga es de una ruptura casi total, aun cuando no lleguen al divorcio y sigan viviendo juntos por interés, temor, conveniencia, o cualquier otro motivo que les permite seguir ante los demás como una pareja bien avenida y estable, pero dentro del entorno familiar se convierte en algunas ocasiones en situaciones de angustia y desosiego por tener que seguir viviendo juntos.

Es importante aclarar de que he atendido parejas que han pasado ante psicólogos buscando solucionar sus problemas, pero que ya en la consulta me doy cuenta de que no terminaron las sesiones programadas con ellos, así como me ha pasado a mí, inclusive, las mismas parejas han caído en dichas circunstancias. Siempre he creído que cuando vienen conmigo o van ante un psicólogo para atender un problema de pareja, lo hacen cuando sienten que ya no pueden más, que se están ahogando en el mismo y que después de mucho tiempo deciden buscar ayuda. Ayuda que es necesaria porque se dan cuenta que solos no los pueden solucionar, y que en el fondo quisieran tener una varita mágica y que esos problemas desaparecieran por sí solos, pero no, no existen las varitas mágicas, y ni el psicólogo ni su servidor se las va a proporcionar, sino que en ellos está la solución, y uno tan sólo se convierte en el facilitador y medio para llegar a una solución a fondo de su problemática.

Hay parejas que desde que se casan viven en un constante conflicto, discuten por cualquier cosa y no se dan cuenta de que su matrimonio empieza a debilitarse, no piensan en ello ya que el amor, deseo, atracción es tan fuerte que piensan o creen que así es la vida en pareja, que así son todos los matrimonio y que son cosas que a todos les pasa. Falso, de toda falsedad, una pareja que vive así no es una pareja bien avenida, para nada, no saben o no aprendieron a vivir en comunión (nada sobe religión), consideran que con el tiempo las cosas se asentarán y siguen viviendo en esa forma, luego llegan los hijos y éstos empiezan a aprender a vivir así, por lo cual se están enseñando a llegar a ser iguales, aun cuando siempre los padres pensemos que queremos lo mejor para ellos y que sean mejores que uno, lo cual, con esas actitudes nunca lo van a lograr. Parejas hay que han pasado por conflictos realmente serios, y que solos o con algo de ayuda (familiares, amigos, etc.), superaron esa etapa, pero por no haber ido ante un profesional y/o terminado las etapas propuestas de sesiones o consultas, al considerar que a partir de la primera o segunda ya captaron cuál era el verdadero fondo de sus conflictos, lo dejaron por la paz, unos días, semanas o meses después de ello, pasaron y aparentemente todo iba bien, hasta que se vuelve a presentar un evento intrascendente que vuelve avivar lo que nunca resolvieron, por lo cual, los problemas vuelven a presentarse, los estados de ánimo a alterarse fácilmente y a volver otra vez a lo mismo, llegando a considerar que mejor para qué buscarle, si siempre ella va a ser así, o él va a seguir siendo el mismo y nunca cambiará uno u otro. Y no crean que este tipo de situaciones son aisladas, no, son constantes y suceden en muchas parejas, parejas que ahorita están pensando seriamente si seguir así, juntos o darle una solución de mejor terminar con ello, y que quizás sea Usted una de ellas.

En todo este tipo de problemas intervienen muchos factores, uno sería la intervención de los suegros, que básicamente serían los padres de ella, la esposa, que como mujer quieren seguirla protegiendo, y que en el caso de problemas entre la pareja, intervienen porque consideran que ella tiene desventaja ante él, y por lo general siempre culpan a los maridos de todos los problemas, aunque no siempre es así. Casos concretos conozco donde un pareja que pasó por una situación similar, que aparentemente resolvieron sus problemas, ahora el padre de ella no le habla al esposo por aquel episodio, lo cual ante una actitud así del suegro, no abona nada para que esa pareja resuelva sus problemas de una vez, y lo que está pasando, es que día a día se están agravando dichos problemas, y que considero van a terminar con una separación o divorcio. Y en alguna forma no buscan una solución, toda vez que consideran que si la primera vez que se conciliaron no sirvió para nada, intentar de nuevo buscar arreglar sus desavenencias, sería infructuoso, lo cual no del todo es cierto, porque si buscan ayuda profesional se darán cuenta de que es posible zanjar las mismas. Todo es cuestión que se decidan y se den cuenta de que no es posible encontrar dicha solución solos, porque la misma sería un solución endeble al igual que la primera ocasión y sería terminar en lo mismo, pero que no deciden en separarse o divorciarse por sus hijos, pequeños que ninguna culpa tienen y que como ha sucedido en otras parejas, estos niños no llegarán  a conocer y convivir con su papá dado que por necesidad esos niños tendrán que quedarse con la madre aunque ella sea la que tenga mayor responsabilidad en los problemas por los que están pasando.

Esos hechos, al igual que lo que los hijos están pasando y aprendiendo, ha orillado que la violencia siga creciendo más y más, por el obvio crecimiento poblacional, los problemas de las grandes ciudades, la falta de trabajo bien remunerado, los conflictos sociales, como pueden ser los propios electorales, el narcotráfico, el graffiti, los problemas escolares, tanto dentro como fuera de las escuelas, donde los maestros gran culpa tienen en ello, puesto que también ellos tienen problemas, y muy graves en sus relaciones intrafamiliares, la falta de espacios escolares, los conflictos entre los diversos niveles de gobierno que en lugar de dar una atención adecuada a los ciudadanos se gastan los recursos y energías en atacar a los otros con el consabido desprecio a sus gobernados, y en fin, problemas sociales que repercuten en el bien vivir y cuyos actores son los mismos que en pareja están viviendo. Para los problemas legales o jurídicos están los abogados, para los contables los contadores, para los de salud los médicos, pero para los emocionales y todo tipo de los que sufren las parejas, están los especialistas como el que escribe esto, o los mismos psicólogos, a los que no deben desdeñar y atenderse lo más pronto posible con la finalidad de preservar a la familia y a la sana convivencia familiar (estos problemas son de salud, de salud emocional).

Gracias como siempre por seguir conmigo a mis dos que tres lectores, por sus comentaros y consultas al teléfono 684-9647, fax 684-1889, al celular 204-6180 o al e-mail: bautista46@hotmail.com

El licenciado Roberto Bautista ejerce su profesión en Tijuana, B.C.


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