Spacer10x10
Spacer10x10
ZETA  
ZETA Online Edición Impresa Mas Información
Publicidad Ediciones Anteriores Suscripciones Quienes Somos Contactenos English Index
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
ZETA Cover
Portada
Zoom Político
Para Empezar
Dezarrollo
Negocioz
Dobleplana
Conversaciones Privadas
Dichoz y Hechoz
Reportajez
Huellaz
Ezenario
En Zerio
Sortilegioz
Un Poco de Algo
Opinionez
Macuachadaz
Cultura
Espectaculoz
Deportez
Spacer10x10 Spacer10x10 Opinionez

Vivir y morir felices

Germán Orozco Mora

“Pocos son los hombres que saben caminar a la muerte con dignidad. Y  muchas veces no aquellos de quienes lo esperaríamos. Pocos son los que saben callar y respetar el silencio ajeno”. Primo Levi, Si esto es un hombre.

A los seminaristas próximos a ordenarse de sacerdotes, el arzobispo de Milán, Cardenal Carlos María Martini, como una preparación al sacrificio y el dolor, los llevaba en pequeños grupos durante el crudo invierno polaco a vivir una semana de retiro espiritual en Auschwitz, cerca de Cracovia. El inolvidable infierno de Auschwitz.

Uno puede caer en depresión de tanto pensar en la muerte y en el dolor humano, pero después de todo es un camino auténtico de reflexión y cambio de vida. Por eso en Tijuana han puesto tantas cruces de madera como migrantes han muerto por buscar  una mejor vida en este mundo. Quién sabe si un día pueda montarse una exhibición permanente de Imágenes de la Muerte.

Con fotos de todas las personas que son privadas de la vida en Baja California. Para no olvidar el dolor y el sufrimiento.

Muchos santos suelen tener en su escritorio o habitación, un cráneo humano, para estar recordando lo fugaz de la vida, y el juicio que nos espera ante la presencia de Dios, toda vez que moriremos sin remedio, y entreguemos cuentas al Creador de nuestra vida.

Contradictoriamente, en el contexto de una vida centrada en el placer, en el gozo carnal y espiritual, exagerado hasta lo máximo en la actualidad; aparece el ambiente del dolor y el sacrificio. Basta sumergirse en la literatura y en el cine relacionado al Holocausto y sus mártires.

San Ignacio de Loyola, insiste en que el alma humana debe tener presente el dolor durante el gozo, y no olvidar la alegría de vivir cuando viene el sufrimiento o un dolor intenso.

La espiritualidad cristiana parece decirnos que la identidad de la persona humana no es el puro dolor, o el puro placer, sino una mezcla o vivencia de ambas.

Junto a los grandes logros que produce el ingenio humano y que muchas veces van encaminados al confort o al placer casi exclusivamente, se olvida lo importante del esfuerzo, la abnegación, el sacrificio. Por eso muchos conceptos e instituciones basadas originalmente en el sacrificio, la entrega y la alegría que viene de estos esfuerzos, se derrumban con tanta facilidad, al querer centrarse únicamente en el placer. Vivimos una sociedad “light” o hedonista (el placer por el placer). Por eso no encontramos nuestra identidad.

Ni la felicidad está sólo en sufrir, ni sólo en gozar. Cuánta gente experimenta placeres de todo tipo y finalmente se abrazan al sin sentido del suicidio, por decir algo. O viceversa, cuántas vidas se frustran ante el mero masoquismo del sufrir.

En uno de los barracones de Auschwitz 1, donde vivieron muriendo o murieron viviendo miles de judíos y seres humanos, han puesto una frase célebre atribuida al pensador español George Santayana: “Los pueblos que olvidan su  historia, están condenados a repetirla”.

En un par de semanas, los bajacalifornianos podrían pasar por una especie de Alzheimer social o una amnesia popular, y vivir indiferentes ante el proceso electoral del 5 de agosto con todo y el señor Brizio y las elucubraciones antiéticas de Alazraki y compañía. En 1989 votó en Baja California más del 70 por ciento de los electores registrados.

¿Necesitamos más muertes, más desorden, más crímenes, más presos, más drogadictos, más secuestros? ¿Nuestras colonias no parecen campos de concentración donde se trafica con drogas, autoridad, dinero, sexo y más?

¿Qué necesitamos para decidirnos a participar, tan si quiera con nuestro voto?

Todo mundo descubre, tarde o temprano, que la felicidad perfecta no es posible, pero pocos hay que se detengan en la consideración opuesta de que lo mismo ocurre con la infelicidad perfecta. Los momentos que se oponen a la realización de uno y otro estado límite son de la misma naturaleza; se derivan de nuestra condición humana, que es enemiga de cualquier infinitud. Primo Levi.

Germán Orozco Mora, es residente en Mexicali, B.C.
Correo: saeta87@yahoo.com


Back to top menu

Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
   
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10
Spacer10x10 Spacer10x10 Spacer10x10
  Choix Editores      
© l Choix Editores , S. de R.L. de C.V. l Todos los derechos reservados
Back to top menu
 
Spacer10x10