Ramón Mundo, nuevo director de la Escuela en la UABC.
Humanidades a Facultad
Explicó el titular del área de Humanidades en la Máxima Casa de Estudios en Tijuana, que el proceso va en marcha y probablemente se concrete en los siguientes años. Además, que promoverá una mayor participación de la escuela con los sectores sociales y empresariales de la ciudad, quiere un mayor impacto de los estudiantes en la localidad.
Juan Carlos Domínguez
Después de ocho8 años hay nuevo director en la Escuela de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
El 19 de junio tomó posesión del cargo Ramón Mundo, ocupando el lugar que por dos períodos encabezó Gustavo Mendoza, por cierto una dirección que no estuvo exenta de descrédito en ocasiones y en la que precisamente Mundo vino encargándose de la Subdirección Académica.
in embargo, el nuevo director, asegura que él viene a romper esquemas, tal como los rompió al ser él el designado por la Junta de Gobierno de la Máxima Casa de Estudios entre los cinco candidatos autos postulados.
La formación de Ramón Mundo es la administrativa, de la que tiene estudios de licenciatura y maestría, es decir, no es ni historiador, ni literato o filósofo, como han sido y podrían ser los perfiles de aquellos que pretendan conducir los destinos de la Escuela de Humanidades; no obstante, Mundo viene trabajando en esa Unidad Académica desde hace 15 años, de los 19 que acaba de cumplir en la UABC. Conoce entonces, más allá de su perfil profesional, el “teje y maneje” de esa escuela, que, por su naturaleza, guarda características distintivas del resto de las facultades.
Desde 1999 el ahora director de Humanidades fungió como Subdirector Académico, por ello, dentro de la propuesta que se le exige a cada aspirante a Director, Mundo presentó un diagnostico de lo que en la Escuela de Humanidades ha sucedido en los últimos ocho años, por lo que lo lleva a asegurar, ahora que ZETA se lo cuestiona, que toma la dirección con una escuela en buenas condiciones.
El también maestro, refirió los avances que ha tenido la Escuela de Humanidades tanto en sus procesos académicos como administrativos, así como de infraestructura.
Señaló en primera instancia, la certificación como programas de buena calidad, que instancias externas le reconocieron a las cuatro carreras que ahí se imparten: Comunicación, Lengua y Literatura de Hispanoamérica, Historia y Filosofía; mecanismo que implica un análisis minucioso de los planes de estudio, y del que pasaron la prueba.
Ramón Mundo presumió con especial entusiasmo lo que en términos físicos ha crecido la Escuela de Humanidades: Un edificio de Audiovisuales de 3 niveles; la renovación de los equipos profesionales de televisión, radio, fotografía y multimedia; un edificio adicional de 10 aulas; un estudio de televisión profesional, “que es una maravilla, y no creo que a nivel Noroeste alguna universidad pública o privada lo tenga como nosotros”; y hasta cubículos cómodos y bien equipados para los maestros de tiempo completo, “que ni los maestros de la UNAM lo tienen”.
Luego entonces, Mundo se ufana: “Se ha generado un entusiasmo en la Escuela de Humanidades porque se ha elegido mi proyecto”.
Crecimiento y maduración
Han sido diversas las voces, tanto de la comunidad estudiantil y académica, como de elementos externos, que han acusado la apatía y estancamiento en que habría caído la Escuela de Humanidades.
ás Ramón Mundo revira al respecto y aclara que precisamente en su propuesta de trabajo fue muy enfático en resaltar la historia de la escuela de 1999 a la fecha: “Para dar respuesta precisamente a esa falta de información”, precisó.
“Asumo que es falta de información, porque la gente que opina no lo haría así tan a la ligera. Por eso, ante el Consejo Técnico y frente a los cinco aspirantes a director, expuse datos precisos, no puro rollo, de cómo se ha transformado la escuela del 99 al 2007. Queda muy claro, ‘hemos avanzado mucho pero no lo sabíamos’, dijeron”.
-- ¿No está estancada la Escuela de Humanidades, dicen que ya debería convertirse en Facultad? Además se ha mencionado el peligro de que desaparezcan ciertas carreras.
“Para mí es lamentable porque eso habla de cierta ignorancia de lo que es la Escuela de Humanidades. Hay que entender que ésta apenas va a cumplir 21 años, es muy joven. Para originar postgrados no se hacen así porque se me antoja o porque lo están pidiendo los estudiantes; no, hay que dejar que pasen procesos de maduración”.
Advirtió que por un lado debe haber un número considerable de egresados que por su preparación y experiencia laboral ya demanden estudios de postgrado; mientras que por otra parte se requiere una planta de maestros de tiempo completo, ya que no se puede ofrecer un postgrado con profesores que solamente tienen estudios de licenciatura. Por ello, mencionó que han trabajado en ese aspecto desde 1999, y que a la fecha tienen 22 profesores de tiempo completo, la mayoría ya con estudios de maestría, mínimo. Bajo este panorama, y el hecho de ya estar haciendo convenios con otras instituciones, el próximo año podría verse convertido en una realidad el “ascenso” de Escuela a Facultad de Humanidades.
“Todo está muy bien pensado, porque a mí y a la Escuela de Humanidades no nos gusta entrar a la simulación, y por supuesto ni a la improvisación nada más por cumplir. Queremos que realmente impacte, si no, entramos a este ´rollo´ de cumplir por requisito y no tiene ningún sentido, después nos lo va a reclamar todo el mundo…”.
-- ¿Hay mejores maestros ahora en Humanidades?
“Yo considero que sí, pero sin embargo también se plantea un programa amplio para ir capacitando, actualizando e ir formando a nuestros profesores”.
El nuevo director mencionó los nombres de profesores que actualmente están cursando estudios de doctorado en otras instituciones, así como de seis más que están listos para irse.
-- ¿Están bien cimentadas entonces las cuatro carreras, no hay peligro de que desaparezca ninguna?
“No. Yo creo que sería un grave error, y además una irresponsabilidad que alguien tan siquiera comente que va a desaparecer alguna de las carreras, que son necesarias, son muy importantes y que le vamos a empujar para que estén más presentes no solamente al interior de la Escuela o la Universidad, sino también en la comunidad. Nosotros queremos que impacte en la vida social y económica de nuestra comunidad”
Aquí retomó Ramón Mundo los avances que durante las dos gestiones anteriores, tuvo en términos académicos la Escuela de Humanidades, que fue reestructurar los planes de estudio de las cuatro carreras ahí impartidas, y que implicaron una evaluación de expertos a nivel nacional de cada disciplina, así como una metodología grupal y colegiada previa a su presentación al Consejo Universitario y los Consejos Técnicos, por lo que “cuando llegó el documento al Consejo Universitario éste se defendió solito, y me parece que somos los únicos que hicimos el proceso de esa manera”.
-- ¿Y qué hay del Plan Flexible, que también se dice no ha funcionado del todo?
“Por lo menos en la Escuela de Humanidades el Plan Flexible se lleva a la práctica de manera completa, porque nosotros sí hacemos una oferta para que los estudiantes elijan según sus condiciones, sus tiempos, sus intereses; y una vez que hacemos la oferta, realizamos los ajustes necesarios para abrir los espacios que realmente se demandaron. Adicionalmente estamos moviendo a muchos estudiantes a otras facultades –de esta Universidad u otras ciudades–. Eso es la flexibilidad. De pronto sí tenemos problemas porque nos piden materias para los cuales no tenemos maestros y tenemos que conseguirlos por fuera”.
-- ¿Sigue siendo problema conseguir maestros?
“Siempre seguirá siendo problema porque cada día hay que traer nuevos conocimientos, gente con conocimientos actualizados, gente que se acaba de formar y que trae proyectos interesantes. Pero en términos de mantener un estándar, digamos, que garantice el proceso de aprendizaje, sí, ya estamos mucho mejor”.
Otro aspecto que hay que mencionar, es la dinámica de oferta y demanda que se ha ido viviendo en la Escuela de Humanidades, con relación a cada una de las licenciaturas que ahí se ofrecen. La carrera de Comunicación, como desde siempre, sigue siendo la más socorrida. Anualmente llegan 600 solicitudes de inscripción, de las cuales la UABC sólo puede atender el 40 por ciento.
En contraparte, las carreras de Historia, Filosofía y Literatura, donde en ocasiones se llegó a registrar hasta uno o dos alumnos por semestre, ahora cuentan hasta con 25 alumnos inscritos; en parte porque la demanda para esas licenciaturas se han incrementado un poco, y en parte porque las autoridades universitarias decidieron abrirlas cada año en lugar de cada semestre, para reducir el desgaste.
El caso de la Licenciatura en Comunicación es de particular atención, pues aparejada a la alta demanda que registra, también existe el fenómeno de la cantidad de egresados que se enfrentarán a un campo saturado, mientras que por otra parte la UABC ha simplificado mucho los procesos de titulación. Ramón Mundo como que no advierte mayor complicación en ello.
“Tenemos que abrir el campo laboral, a mí me parece que está muy cerrado, también por falta de información, por falta de una vinculación muy fuerte, muy concreta con el sector empresarial, con el sector productivo, con el cultural, con todos. Tenemos que acercarnos más y abrir ese mercado. Tenemos que convencer, vender la idea, de por qué es importante un comunicador en esos lugares”.
--¿Pero no se ha tenido la intención de hacer eso desde hace mucho?
“Me parece que ha sido… no sé si una limitación, pero de pronto sí ha sido muy endémico; nos vemos nosotros y nosotros, y eso genera también una baja autoestima porque no estamos siendo valorados donde deberíamos. Nosotros mismos nos valoramos y nos valoramos mal porque no tenemos los parámetros. Tenemos que salir”.
Actualmente la Escuela de Humanidades tiene una población de 800 alumnos, y una planta de 102 maestros, tanto de tiempo completo como de asignatura.
Que impacte en la sociedad
“Son muy inquietos, si no fueran inquietos yo sí me preocuparía tremendamente”, Ramón Mundo se refirió al estudiantado de la Escuela de Humanidades, que se ha caracterizado por su efervescencia y a veces la beligerancia que no se ve en otras facultades. Aunque también se ha mencionado que ya no se ve en los alumnos de hoy en día la participación que se apreciaba en los de generaciones anteriores.
“Yo te puedo decir con toda seguridad que no hay conflicto, más bien hay mucho entusiasmo. Hay expectativas muy grandes de que la Escuela de Humanidades va ser tomada en cuenta por la sociedad como nunca, por las mismas autoridades universitarias. Eso ha generado un ambiente de participación, de entusiasmo, de querer hacer cosas”
La buena respuesta de la comunidad estudiantil, el director de Humanidades la sustenta en el clima de apertura, de foros, de concursos, y de apoyos que la institución, asegura, ha promovido en las actividades de esa unidad académica.
-- ¿Y la Escuela de Humanidades qué tanto impacta en la sociedad en general? ¿No le falta mayor proyección?
“Falta mucho por hacer, necesitamos que la sociedad nos conozca, que nos valore como Escuela de Humanidades”. Apunta que hay que dar a conocer la aportación que tienen para la vida práctica un filosofo, un historiador o un literato: “Cómo es posible que nada más el CECUT promueva la cultura, ¿y la Escuela de Humanidades dónde está? Pues sí, hay vacíos tremendos, pero también es una gran oportunidad para estar ahí, para hacer presencia fuerte; creo que tenemos todo para hacerlo; tenemos la infraestructura, tenemos la gente, tenemos el conocimiento, y pues tenemos el proyecto que nos lleva para allá”.
Para Ramón Mundo la parte más difícil en el desarrollo de la Escuela de Humanidades ya se hizo, su gestión entonces, será la consolidación, cristalizar las partes más finas del crecimiento, que de aquí al 2011 –año en que termine su dirección–, efectivamente refleje a una Facultad madura e influyente: “Será valorada por la sociedad como la interlocutora de los grandes temas”.
El director de Humanidades dijo que de repente esa Escuela no se ha movido en los mejores canales de comunicación y muchas veces ha quedado con mala impresión ante las autoridades de la UABC o el resto de la comunidad estudiantil, por el hecho de levantar la mano cuando ha existido alguna inconformidad y marcar una barrera que ahora parece se disipará: “Tengamos por seguro que la Escuela de Humanidades va ser parte estratégica en el desarrollo de la Universidad”.
Mundo afirmó que las decisiones que se tomen en la Escuela de Humanidades realmente serán de forma colegiada, en la que participarán los tres coordinadores generales, el coordinador de cada una de las carreras, el Consejo Técnico (conformado por seis alumnos y seis profesores), y el Subdirector Académico. Prometió entonces, que su gestión no será unilateral.
El hecho que su perfil no sea estrictamente humanista, lejos de limitarlo, aprecia, lo redimensiona. “Mi formación me ayuda mucho para ver con mayor claridad los proyectos que se pueden realizar; la aplicación del recurso, del presupuesto de manera certera donde realmente impacte y detone cosas buenas para la escuela. Así planteo mi proyecto, con mucha claridad porque manejo datos. Los datos son un lenguaje que tiene interpretaciones y yo los interpreto de una manera más racional, concreta y precisa”
“Yo creo que mi gestión tendrá que estar rodeada de certidumbre en los procesos, en las metas, en los objetivos”; adelantó Mundo, para validar que no prometerá lo que no se pueda cumplir. Pragmático en su proceder, avizora lo que para él ya es tangible: “Yo veo con certeza que en la Escuela de Humanidades vamos a estar en un escenario inmejorable”.
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