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Una Ópera en la Calle accidentada
Artistas, vendedores y público en general se mezclaron en el ya tradicional evento que, en esta edición, pudo haber terminado en tragedia. Al final, la música prevaleció.
Enrique Mendoza Hernández
Grafiteado en su fachada y con la leyenda aún en letras amarillas evocando al otrora Cine Libertad, el histórico inmueble de “La Liber” anunciaba en una lona el “Cuarto Gran Festival Ópera en la Calle”.
El escenario del evento fue la cuadra hacia la calle Quinta, entre Aquiles Serdán y Pino Suárez. Desde la una de la tarde empezaron a pulular tanto vecinos como peregrinos. Un intenso calor daba la bienvenida a los testigos de algunos talleres infantiles, como títeres, antifaces, sombreros, máscaras y cuenta cuentos. Pero también la afamada calle Quinta se convirtió en un corredor visual donde artistas plásticos como Carlos Carrillo y Gonzalo Lara, ofrecían sus propuestas.
Por ahí deambulaban familias, parejas y grupitos de punks. La esencia taquera impregnaba el ambiente mientras se desarrollaba la verbena. Los vecinos abusados aprovecharon la concurrencia para realizar su venta de garage; pozole y tamales, sopes y tostadas, fueron los más anunciados. Ubicada en la privilegiada esquina que hacen las calles Serdán y Quinta, la paletería La Michoacana hacía su agosto en pleno julio; durante todo el día y hasta las 11:20 de la noche no paraba de vender sus refrescantes productos.
Hasta en frente, cerca del escenario, mil 200 sillas eran ocupadas por igual número de asistentes, mismos que empezaron a disfrutar de los eventos artísticos desde las 6:00 de la tarde. Desde esa hora se vio desfilar a sopranos, mezzosopranos, tenores y otros virtuosos del bel canto. Dirigidos por José Medina, los integrantes del Ensamble Lírico Juvenil inauguraron las presentaciones operísticas. En tanto, Síntesis. El Canal de la Frontera iniciaba transmisiones al tiempo que anunciaba el “Operatón” para recaudar fondos a favor de Ópera de Tijuana.
Mozart, Shubert, Beethoven y otros prodigios fueron interpretados por la Cantoría Infantil Orfeo y el Coro Infantil del Conservatorio de Música de la Orquesta de Baja California. También la Sinfónica Juvenil de Tijuana engalanó el callejón con sus ensambles de música de cámara. Sopranos, contraltos, tenores y bajos interpretaron lo mismo obras de Gaetano Donizetti que de Francisco Alonso, Carl Orff o Giuseppe Verdi. Además, el grupo de Danza Irlandesa de la Escuela Preparatoria Federal “Lázaro Cárdenas” hizo su presentación, agradando al respetable. Pero faltarían dos platillos fuertes: Las óperas “Madama Butterfly” y “La Bohème”, ambas de Giacomo Puccini.
A las 10:40 pm, el staff se apresuraba a montar la escenografía de “Butterfly”, mientras los presentes no se movían de sus asientos con tal de ser testigos de una de las óperas más notables. El programa tenía agendada la presentación a las 9:00 pm, pero poco a poco se fue retrasando, al grado de que la puesta de Puccini dio inicio a las 10:50. La historia que protagonizaban la mezzosoprano Encarnación Vázquez (“Cio Cio-San” o Butterfly), el tenor José Luis Ordóñez (Teniente Pinkerton) y demás personajes, mantenía muy atento al heterogéneo público, despojado de formalidades. De pie, a las 11:40 los asistentes prolongaron gustosos sus aplausos. Una tercera parte se dio por satisfecha a pesar de que faltaba otro clímax que recaería en “La Bohème”.
En el preámbulo de la misma, a los que optaron por quedarse, San Diego Taiko los deleitó con música tradicional japonesa. Hasta ese momento, el libreto operístico se estaba cumpliendo tal cual. Sin embargo, un accidente estuvo a punto de causar un desenlace trágico.
Diez minutos después de la media noche, el staff preparaba la escenografía para “La Bohème”. Mientras tanto, unos payasos repartían globos para entretener al público, en tanto la ópera que clausuraría el Festival hacía su presentación. El jolgorio de los globos era máximo. Entre la muchedumbre se encontraba una estructura metálica de aproximadamente 10 metros de altura, por 12 de largo. Cada base estaba pegada por cuatro tornillos de 4 centímetros clavados en la calle. Por lo menos 300 kilogramos pesaba la sólida estructura. De repente, a las 12:17 empezó a tambalearse por los recargones de la propia gente.
Se desequilibró y empezó a caer poco a poco. El público no se daba cuenta porque caía a sus espaldas. “¡Cuidado, quítense!”, gritaban quienes notaron que el marco de hierro se venía abajo. Algunos trataron de detener la caída, pero debido al peso, fue imposible. Dos personas mayores de nombre Mari Terrones y Esmeralda Madrigal, así como la niña Esmeralda López fueron impactadas. Ensangretadas del rostro, la gente obviamente se asustó. Todo mundo pensaba lo peor, y es que 300 kilogramos de hierro encima hacían pensar en un desenlace obvio. Unos 60 gendarmes municipales acudieron al siniestro. No sabían ni cómo actuar, caminaban de un lado para otro. Los Bomberos nada más hacían montón. De hecho, hasta las 12:38 la Cruz Roja hizo su aparición, es decir, 21 minutos después. Antes del accidente, Síntesis mandó su transmisión a comerciales. Ya no pudo seguir haciéndolo después el evento, por lo sucedido. Ante las cruentas imágenes, ni quién se acordara de “La Bohème”.
Asustada e incrédula, la gente caminaba sin rumbo en el lugar de los hechos. Creyendo lo peor, decidió desalojar la calle Quinta. Sillas tiradas, policías municipales “nomás mirando”. Poco a poco aquello quedó desolado, tétrico, después de la una de la madrugada.
Después vino el análisis: La estructura que se cayó no estaba cumpliendo ninguna función, no tenía lámparas y no era parte del escenario, mucho menos de la escenografía. Si acaso fungía como marco de recepción al mismo.
Pero ¿qué función tenía la estructura que se vino abajo?, se le preguntó a la Directora de Ópera de Tijuana, Teresa Riqué, a lo que respondió:
“Iba a ser un soporte para una malla-sombra, pero se quitó porque estaba haciendo mucho viento; decidimos quitarla para evitar problemas.
“Afortunadamente no pasó a mayores”, reconoció. De hecho, para el miércoles 11 de julio, las tres personas heridas ya estaban “dadas de alta”, aseguró. La estructura maciza y, por lo tanto, pesadísima, de puritito milagro no le partió el cráneo a ningún cristiano.
Pero de risa estuvieron las publicaciones de los diarios locales: Frontera reportó el lunes 9: “Poco antes de la media noche el público ovacionó el segundo acto de ‘La Bohème’”. Ya ni la amuelan, ¡si ni siquiera se presentó la obra!
Y de plano el diario El Mexicano publicó dos versiones también el día 9: “Cierra con accidente y heridos Ópera en la Calle”, mientras que en la misma página anunció que durante el festival participó “el plato fuerte, ‘La Bohème’”.
En fin, al no cumplir la estructura metálica ninguna función en específico, lo que afortunadamente no se convirtió en desgracia, pudo ser negligencia por parte de Ópera de Tijuana.
Por lo tanto, Teresa Riqué aseguró a ZETA que para el próximo festival se reforzará la seguridad de los asistentes:
“No vamos a poner ese tipo de estructuras o elementos, y vamos a tener que proteger del Sol a la gente, con una carpa gigante”.
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