Intelectuales opinan sobre elecciones
El escritor Heriberto Yépez sustenta: “Votar por Hank es votar irracionalmente”. El filósofo Felipe Lee argumenta: “Los brotes de violencia no son una anomalía, son algo secretamente buscado y que beneficia al proceso electoral, pues le da una pasión”. Y el Doctor en Historia Marco Antonio Samaniego advierte un escenario de “impugnaciones y judicialización del proceso electoral”.
Enrique Mendoza Hernández
“Narcovideos” utilizados por la Alianza para que Vivas Mejor como propaganda, descalificaciones entre los principales contendientes, debates faltos de propuestas contundentes, localización del Gobierno Estatal de miles de despensas escondidas por el Ayuntamiento tijuanense y hasta violencia física auspiciada por los simpatizantes de Jorge Hank contra los de José Guadalupe Osuna Millán, han sido los ingredientes electoreros en la entidad conocida como la “cuna de la democracia”.
Desde los puntos de vista psicoanalítico, filosófico e histórico, pensadores de la localidad reconocidos nacional e internacionalmente analizan a los principales contendientes por la gubernatura, así como al ambiente electoral.
De entrada, el Doctor en Historia por el Colegio de México, Marco Antonio Samaniego, advierte que “el ambiente que se ha generado está lejos de ser el óptimo para la democracia en Baja California”.
La violencia como instrumento político
“Somos de la opinión que el ambiente se ha vuelto tenso en razón de que el año pasado vivimos a nivel nacional un conflicto post electoral y algunos actores sociales buscan reproducirlo en Baja California para tener elementos que les permitan, en caso de perder, buscar los escenarios para impugnar la elección. Los candidatos, sobre todo en lo referente al Gobierno del Estado, deben ser responsables desde este momento para que la democracia sea la que triunfe y no el revanchismo político”, explica el también Director del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC).
Y es que la violencia física a la cual llegaron los simpatizantes hankistas, atacando con piedras y palos a sus “opositores” osunistas, no es más que el caldo perfecto para que los primeros se pregonen “blancas palomitas”. Es decir, los actos cuasi vandálicos son utilizados por los principales contendientes para armar discursos de víctimas, obviamente sabiendo que son los principales promotores de la violencia.
El filósofo Felipe Lee Vera, argumenta:
“Los brotes de violencia no son una anomalía, son algo secretamente buscado y que beneficia al proceso electoral, pues le da una pasión, saca a la gente de su subversiva indiferencia y les da a los políticos un motivo para hacer discursos edificantes en los que niegan lo que en la práctica generan.
“Si yo fuera Presidente, miraría complacido el que una bola de güeyes se partan la jeta por algo que sólo me hace más fuerte. Su participación, no importa cuán salvaje, me sostiene y me legitima como ninguna ley podrá hacerlo jamás”, sostiene el catedrático de la Escuela de Humanidades de la Universidad Autónoma de Baja California.
“Los partidos políticos se inventan enemigos entre sí para que la gente gaste su energía en broncas absurdas. A río revuelto, ganancia de pescadores. Sus ideologías apenas si son un mal pretexto para agarrarse a golpes. Se suponía que trenzarse a putazos después o durante un partido de futbol era menos digno que hacerlo por una plataforma política. Los políticos ya no están a la altura de esta simple distinción moral. Sus ideologías los hacen más torpes y cerrados, los incitan a golpearse, a golpearnos unos a otros. Al mismo tiempo, es sospechosa la facilidad con la que alcanzan la armonía a la hora de subirse el sueldo”, agrega Lee.
Curiosamente, gran parte de los “volanteros” de ambos bandos son menores de edad. Y son ellos quienes defienden posturas que están lejos de asimilar. Una gran parte de estos adolescentes hace su servicio social de algún CONALEP o bachillerato técnico. Ni siquiera van a votar. Sin embargo, son utilizados como carne de cañón para que se enfrenten a golpes. Jovencitas y muchachos de 16 y 17 años defienden ardientemente la camiseta roja.
Los votantes identificados con sus candidatos
El filósofo Heriberto Yépez arguye la popularidad de Jorge Hank Rhon entre los adolescentes estudiantes (ojo, no universitarios) y gente de las colonias populares, generalmente de escasos recursos y de exigua educación, y en general respecto a la aceptación de un personaje cuestionado judicialmente por distintos sectores:
“La popularidad de Hank se debe a que en el inconsciente bajacaliforniano, él representa un individuo que no está limitado por ‘nada’ (en mayúsculas). En una sociedad con tantas limitaciones como la nuestra, no estar limitado satisface fantasías que vuelven a ese individuo sin límites, increíblemente atractivo.
“Aunque nunca discutamos esto o seamos conscientes de ello, el voto está determinado por factores inconscientes. En el inconsciente, Hank simboliza -como Schwarzenegger o Bush- un individuo heroico, un vengador, Super Hank. A una sociedad que ha sido frustrada en su desarrollo por sus propios padres y por las autoridades, por toda forma de ley, una figura así le resulta increíblemente atractiva”, agrega el autor de “41 Clósets”.
Y analiza:
“Votar por Hank significa dos cosas: Estoy harto de que me limiten, quiero ser ‘Hank’, es decir, no tener límites, imponerme; y significa: Voy a vengarme, voy a castigar, voy a aplastar a aquellos que me limitaron, voy a pasar por encima de la Ley, porque la Ley de mi familia, de mi ciudad, de Estados Unidos, todas las leyes no han hecho sino bloquearme. No tiene nada que ver que Hank sea, en realidad, como lo imaginamos.
Lo importante no es la realidad personal suya, sino cómo la gente lo fantasea, cómo la gente lo imagina, que representa Hank a nivel inconsciente”.
El catedrático de la Escuela de Artes y de la Escuela de Humanidades de la UABC continúa fundamentando de raíz desde un punto de vista psicológico a la sociedad bajacaliforniana y su increíble aceptación por el “soldado del PRI”, Jorge Hank Rhon:
“Hay un complejo muy frecuente en la familia bajacaliforniana, desde la clase baja hasta la clase empresarial: El hijo que no ha podido superar al padre, digamos, que no puede ser tan ‘hombre’ como su padre (pues el padre lo sigue opacando y lo castró), o el hijo, que no puede ser tan exitoso en los negocios como su padre. Lo que llamo el síndrome ‘No soy el dueño del mundo. Soy el hijo del dueño’, el lema de esa muy astuta e inteligente campaña publicitaria local, por cierto.
“Hank, por ser hijo de un hombre muy poderoso del PRI, sin embargo, se volvió un hijo que, en cierta manera, superó o igualó a su padre. Y al haber cumplido esa hazaña que en Baja California pocas veces se cumple -de ahí el fenómeno de la droga compensatoria de poder masculino y fenómenos como los de los juniors-, este candidato se vuelve el héroe de todos esos hijos con un problema de autorrealización, con sueños frustrados. Hank es un hombre que se cumplió a sí mismo, que se agigantó.
“Ser el Super Hijo le ha dado buena parte de su poder psicológico sobre la población. Es un proveedor, además, la gente lo ve como un padre proveedor; autoritario, sí, pero que los toma en cuenta personalmente.
“Todos estos factores lo hacen fuerte y cualquier elemento consciente que se pueda decir en su contra, no importa demasiado, pues es lo inconsciente lo que determina el voto. Hank, en ese sentido, lleva las de ganar. Es una figura mucho más compleja que Osuna y, por ende, la gente tiene un enganche inconsciente más fuerte que con las figuras del PAN”.
– ¿Qué puedes decirnos sobre las campañas de Jorge Hank y Osuna Millán?, se le pregunta al autor de “A.B.U.R.T.O”.
“Los politólogos contemporáneos han perdido de vista algo que los expertos en campañas tienen al centro: Las motivaciones inconscientes que determinan por quién se vota. La diferencia entre la campaña de Hank y la del PAN, es que el PAN estatal no tiene diseño psicoanalítico, mientras que la de Hank, deliberada o accidentalmente, está primordialmente dirigida al inconsciente. Y de ahí su éxito, a pesar de que conscientemente Hank, a quien se le atribuyen crímenes y que en general su desempeño no sea bien evaluado por la propia ciudadanía que, sin embargo, lo encuentra irresistible y termina votando por él, debido a que su figura se vincula con fantasías. ¿Cuáles son esas fantasías que Hank satisface? ‘Es alguien que no puede ser dañado. No será víctima. ¡Será el verdugo!’.
“Para los sectores de la población enojados con el mundo -gente marginada en las colonias, hijos de padres autoritarios, mujeres hartas de sus maridos, jóvenes con impotencia emocional, intelectual o física- sentirán una gran atracción por una figura que claramente se vincula a un gran despliegue de fuerza, contundencia, riqueza, cacicazgo, violencia, venganza”.
Y advierte el Maestro en Psicoterapia Gestalt:
“Quien no entienda que son los mensajes y símbolos inconscientes los que determinan el voto, sencillamente, no entenderá jamás lo comúnmente llamado democracia. A través de Hank, un sector amplio de la población quiere vengarse; ¿de quién?, de sus padres, del PAN, de los criminales, de otra clase social. Votar por Hank es votar irracionalmente, lo sabemos. Pero eso no tiene la menor importancia, porque son estos factores inconscientes los que están determinando las elecciones en todas partes del mundo. Y entre más lo sepa la gente al interior de las campañas, más éxito tienen”.
El papel del crimen organizado
– ¿Qué papel estará jugando el crimen organizado, concretamente los cárteles de Tijuana y Sinaloa, en las elecciones estatales?, se le inquiere al autor de “Ríos Internacionales entre México y Estados Unidos. Los Tratados de 1906 y 1944, México” (Colegio de México-UABC, 2006).
“No tengo información que me permita distinguir el papel del crimen organizado en las elecciones. Lo evidente es que cualquier candidato que tenga nexos con este tipo de organizaciones, comete un grave error. Porque si bien se puede pensar en ganar la elección por todo tipo de fórmulas, el precio que se pagará al momento de ejercer el cargo será demasiado caro. Ser candidato implica pensar más allá del día de la elección y en las consecuencias sociales que puede traer consigo.
“Un candidato responsable debe plantear escenarios futuros, incluido el de perder. Quizá el no resultar electo sea considerado un fracaso personal o el fin de una carrera política, pero los candidatos deben de pensar más allá de sus carreras personales y tomar en consideración que el daño causado puede afectar a miles de personas. Su responsabilidad está en la construcción de la democracia plena. Y los nexos con el crimen organizado cobran factura”.
La misma pregunta se le formula al filósofo Lee Vera, catedrático de la Escuela de Humanidades por la UABC, y responde:
“En cuanto al narcotráfico, dios los hace y ellos se juntan. No sé si hay dinero del narco en las campañas. No tengo pruebas. En todo caso, tal discusión está subordinada al hecho de que el contraste entre un político y un narco beneficia a los políticos. Dios tuvo que inventar al diablo para poder ser dios. El político se apropió del narco para poder redefinirse en un momento en que los enemigos tradicionales (ateísmo, comunismo, robachicos) habían agotado su potencial movilizador. Según mi última encuesta, cada vez que un candidato declara algo contra el narco su popularidad se incrementa 1.23 puntos”.
– ¿Qué podría destacar de las propuestas de los contendientes por la gubernatura por Baja California?, se le pregunta al historiador y novelista, Doctor Marco Antonio Samaniego.
“Debo señalar que poco. Por desgracia, a pesar de lo que ellos afirman, las propuestas no son originales. Nos resulta claro que los partidos políticos han caído en la fabricación de slogans que llevan el fin de convertir a los candidatos en mercancía que se venda. Se vuelven mera retórica que fondo. Sin duda, el uso de las tecnologías ha contribuido a ello”.
Y también, respecto a las propuestas de los aspirantes a la gubernatura de Baja California, Lee coincide:
“… las propuestas de los candidatos son la repetición a nivel estatal de las consignas federales: Más seguridad, más empleo, más educación. Con la desventaja de que aquí son repetidas de una manera más provinciana o ‘bravera’.
“Los candidatos son ignorantes o son muy buenos para ocultar su sabiduría. Todos parecen grabadoras repitiendo fórmulas que a nada incitan y que nadie cree. No hay ninguno que apele a la inteligencia de los ciudadanos. Gane quien gane, una cosa es segura: Todo seguirá igual. Si cumplen lo que prometen, nos va peor. A estas alturas nuestra única esperanza es que sean tan ineptos como parecen. De esta manera, las mallas del poder seguirán siendo lo suficientemente holgadas como para poder escabullirse y ser libre”.
Lee continúa haciendo uso de su pluma filosófica:
“Todo el inmenso poder de los infames políticos es, como decían los antiguos sabios hindúes, sólo maya, ilusión. Nosotros somos los que sostenemos esa ilusión con nuestros aplausos, con nuestros votos, con nuestro desperdiciado entusiasmo. Todo ese prodigio llamado poder político se revelaría como lo que es, nada, si dejáramos de creer. Lo peor de todo es que si votan sólo tres personas, ellos son legítimos. Votar es darles permiso para que nos sigan haciendo lo que nos han hecho. Por eso la insistencia en el deber cívico que todo buen ciudadano debe observar puntualmente; genial invento que permite maniatar a un pueblo con su propio permiso.
“Es la única trampa que funciona por medio de un mecanismo accionado por la propia libertad de la presa. Los partidos políticos dividen a la gente, la hacen creer que está ante opciones distintas. Si la rendición de cuentas fuera en serio, los partidos no deberían de existir. Sólo se puede ir a votar drogado o borracho. Lo siento por los hombres honestos, tendrán que auto reprimir su inteligencia, auto engañarse, para no encarar esa verdad que ellos han visto asomarse peligrosamente en su conciencia: No hay motivos para ir a votar”.
El futuro posible
Por último, se le cuestiona al investigador, Doctor Marco Antonio Samaniego, qué escenario podríamos vivir después de las elecciones estatales, independientemente de quien gane la gubernatura, a lo que responde y concluye:
“Espero equivocarme, pero creo que el de las impugnaciones y el de la judicialización del proceso electoral. Soy de la opinión que los candidatos han demostrado inmadurez y falta de sensibilidad. Deben de llamar a la prudencia, al voto, y al respeto a la diferencia. Ojalá ése sea el escenario, aunque repito, la tónica indica que habrá impugnaciones. Ojalá no llamen a la violencia. Sería un retroceso que tarde o temprano les resultará en su contra. De eso no tengo duda”.
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