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Humor de color agresivo
Roxana Castellanos está feliz de haber encontrado en “Deyanira Rubí”, su garbanzo de a libra. La teibolera que recorre el país haciendo reír, hizo lo propio en su presentación en Tijuana.
Juan Carlos Domínguez
A todo actor se le llega su hora, su personaje, aquel que lo consolida en la carrera. Roxana Castellanos encontró el suyo, como suele ser en estos casos, de repente y sin imaginarlo.
Hace 5 años, “Deyanira Rubí”, la teibolera más famosa de México, nació dentro de la emisión “Otro Rollo”. Su vida iba a ser efímera, un programa, acaso dos; pero se quedó y con ello le cambió la vida a su creadora. Proyectó su profesión como no había sucedido en 15 años de trayectoria.
“Yo creo que a raíz de ese personaje la gente me conoció, la gente supo que era una chavilla que tenía siete u ocho años peleando y haciendo novelas y haciendo cosas, de un trabajo arduo. Pero estoy totalmente de acuerdo contigo, a partir de ‘Deyanira’ mi carrera tomó como otro rumbo”, expresa Roxana Castellanos en entrevista con ZETA.
La idea era caracterizar a una teibolera y a Roxana solamente le dieron a escoger entre varias pelucas. Todo lo demás lo hizo ella; los rasgos, la forma de hablar y hasta el nombre que se le ocurrió “así nomás”.
Además de representar para Castellanos el trabajo y el éxito asegurados por un buen rato, “Deyanira Rubí” representa una proyección y acercamiento con el público que difícilmente podría conseguir desde los fríos foros de televisión o desde el distante proscenio de un teatro.
“Es lo bonito que se da, cuando hay una identificación con la gente. Por ejemplo, al andar por toda la República, y como tú dices, al tener contacto con la gente, adquieres todas las tablas del mundo, esas son las tablas más grandes del mundo”, expresa.
La actriz y comediante, que durante el fin de semana se presentó en el Swap Meet Siglo XXI, ante un público eminentemente popular, tuvo una gran acogida y salió bien librada a pesar de que tuvo imprevistos en su show. Eso es lo que la hace crecer, y ejemplifica: “Se me cayó el tubo y todo mi show es con un tubo, tengo una rutina con él y subo gente; y ahora me quedé media hora sin el tubo y tuve que improvisar. Cuando se me cayó me dije ‘y ahora qué vamos hacer’… ‘pues resuélvelo; y pues empiezas a interactuar con la gente”.
– Dadas las características del personaje, ¿cómo mantienes el equilibrio para no caer en la vulgaridad?
“Mira, es difícil porque de por sí, el personaje es de color agresivo, entonces de pronto mucha gente me pregunta: ‘¿el show es para niños?’ ¡Claro! No digo ninguna palabra mala, hay el doble sentido que hay en la tele y que hay en todos lados, pero nunca hay una mala palabra”, afirma.
“Ya cuando haga un show para cabaret se hará con picante, pero mientras no, porque si tantito me voy hacia la vulgaridad, se vuelve burdo, ya no es coherente. Si te fijas, siempre tengo en primera fila a niños, eso me parece muy bonito; a los niños les llama la atención y están entendiendo lo que estás haciendo, no les hablas en otro idioma”.
Por el momento la actriz, quien básicamente había desempeñado papeles “serios” en telenovelas como “La Mentira”, “Infierno en el Paraíso”, “Primer Amor a Mil por Hora”, “Tú y Yo” y “Volver a Empezar”, no quiere saber nada más que de su teibolera.
“Mira, tal vez ahorita hacer novela sería un poco incoherente. Imagínate que la gente me vea a las cuatro de la tarde haciendo ‘Deyanira’ y a las cinco, llorando. Más adelante sí, ahora como que estoy en la comedia y en la conducción. Hoy en día telenovela no; más adelante lo retomaré”.
Por lo tanto, ya no tiene -que sí lo tuvo- el temor de que se le encasille en ese papel cómico y no pueda hacer nada más: “Sí tuve mucho miedo y estuve a punto de dejarlo, porque estaba en la ‘rayita’ de quedarme en ‘Deyanira’. Pero la gente me ve en la calle y siempre dicen ‘Deyanira… la Roxana…’; yo creo que ‘Deyanira’ es como uno de esos personajes que yo considero ‘garbanzo de a libra’, estoy agradecida con todo. Ahora, sin lugar a dudas es el personaje consentido mío, y creo que Roxana será ‘Deyanira’, por siempre. Hago otros personajes como Paulina Rubio, Galilea (Montijo); pero un personaje que yo haya creado, es éste. Tampoco es mi intención crear otros, éste salió tan espontáneo y solo se dio. Me gusta ser una actriz que maneja la comedia”.
El público, pues, está contento con “Deyanira Rubí”, los productores también, pues asegura Roxana Castellanos que no dejan de considerarla para papeles dramáticos, aunque por el momento sus otras ocupaciones sean la conducción en “La Parodia” y “Wax”. Y qué decir de las teiboleras de carne y hueso, mujeres que han encontrado en ese personaje más que identificación, una empatía y entendimiento.
“Trabajo mucho en tables, me agradecen, me agradecen mucho porque dicen que el personaje dignifica, porque todo el mundo tiene a la teibolera como la prostituta y ‘Deyanira’, finalmente su rollo es que el table es un deporte y que dignifica. Entonces hago muy buenas migas con las chavas bailarinas”.
– ¿Y hacia dónde va tu teibolera, tal vez a su propio programa?
“No. Ya tenemos planeado a lo mejor un calendario de ‘Deyanira Rubí’ y más adelante se hará algo. Ahorita estar en ‘La Parodia’ me permite que juegue con muchos personajes. A mí me encantaría un unitario, pero también está muy controlado el rollo, porque es una teibolera y la empresa (Televisa) no sabe qué tanto sea bueno porque un niño todavía no tiene la conciencia de qué es una teibolera. Sí hubo una propuesta, hice un ‘piloto’ con Eugenio Derbez y se quedó detenido, precisamente porque están analizando el impacto, sobre todo con los niños, no con los adultos. Entonces a ver qué pasa…”, deja en el aire Roxana Castellanos.
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