La Suprema Corte: Protagonista político
El magistrado José Ramón Cossío Díaz aseguró que no se está judicializando la política porque la SCJN no puede meterse en temas electorales “…pero sí podemos construir las bases, porque ahí es donde vamos a definir como tema central de los derechos fundamentales en donde todos concurrimos”.
Juan Carlos Domínguez
Los enfrentamientos electorales, han expuesto a la Suprema Corte de Justicia de la Nación ante la opinión pública. Se convirtió en la responsable de introducir “racionalidad jurídica” a los juegos políticos.
Pero en medio de una lucha de intereses encarnizada, la SCJN continúa en el proceso de definir cuál será su papel, en materia de las leyes electorales, explicó el Ministro José Ramón Cossío Díaz.
Desde 1947 la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) básicamente había resuelto amparos para casos individuales; dando como resultado una carga enorme de trabajo, falta de definición de los derechos fundamentales y un papel limitado a nada más resolver actos de autoridad.
Cumplía a medias su vocación: “Nunca construyó un discurso constitucional propio”, precisó José Ramón Cossío Díaz, Ministro de la SCJN.
Fue en 1994 cuando por iniciativa del entonces Jefe del Ejecutivo, Ernesto Zedillo, se creó el Tribunal Federal Electoral (Trife) y los conflictos suscitados en las elecciones que antes se solucionaban en lo corto, se hicieron relevantes.
El pluralismo político resquebrajó la hegemonía que tenía el PRI (Partido Revolucionario Institucional) y principales partidos políticos empezaron a compartir el poder. Las diferencias y polémicas se acrecentaron y ya no fue posible resolverlos políticamente.
“Los temas políticos siempre han estado ahí, no es que los pleitos sean nuevos; pero ahora se resuelven desde el aspecto estrictamente judicial”, advirtió el Ministro Cossío Díaz, en entrevista con ZETA.
La práctica estaba arraigada: “Que los problemas políticos lo resolvieran los políticos”. La Suprema Corte de la Justicia ahora revoca la costumbre y funge realmente como árbitro entre las disputas ciudadanas y los órganos estatales. Pero el Ministro Cossío Díaz advirtió que la SCJN no puede meterse a resolver cuestiones electorales y calificar si un proceso fue legal o no, ni determinar constitucionalidad; pero sí para ponerle racionalidad a los juegos políticos, poner las bases de legitmidad. “Y su presencia va a ser cada vez mayor. Yo desearía que las condiciones políticas tomen su propio cauce.
José Ramón Cossío Díaz habló de una Suprema Corte muy participativa, muy visible, definiendo cosas muy importantes, introduciendo racionalidad jurídica en los juegos políticos. Pero marcó limitantes.
Nosotros no podemos meternos en las cuestiones electorales, ése es un problema del Tribunal Electoral. Pero sí podemos construir las bases, porque ahí es donde vamos a definir como tema central de los derechos fundamentales en donde todos concurrimos como sociedad democrática”.
En este contexto, y a propósito de la polémica que se armó en torno a la candidatura de Jorge Hank Rhon por la gubernatura de Baja California, donde el Congreso Local la revocó para después ser ratificada por el Tribunal Federal Electoral, se le cuestionó al Ministro Cossío en qué papel quedan entonces las legislaturas locales, cuando una instancia federal tiene la facultad de desconocerlas.
“Creo también que no vale la pena ver esto en términos de agravios, en términos de quién ganó o quién perdió, porque no son competencias deportivas. Esto tiene que verse con seriedad, insisto, en términos de un juego o una lógica institucional, donde algunos hacen sus planteamientos de legalidad, que pueden ser correctos, que pueden ser valiosos o pueden no serlo; y a otros les toca revisar la constitucionalidad, les toca recibir la aplicación. Nos tendríamos que ir acostumbrando todos a la división de poderes”.
Casos y resoluciones así, ante los cambios que experimenta el país, cada vez serán más recurrentes, o por lo menos más difundidos. Ello tampoco significa, aseguró Cossío Díaz, que se esté judicializando la política.
El Ministro insistió en la imparcialidad de los tribunales federales: “¿Qué ha estado haciendo la Suprema Corte en los últimos 12 años? Eso, decir ‘tal ley está bien, es una decisión política, no nos metemos, pero tiene el inconveniente de que viola tal o cual derecho, de que viola una disposición constitucional y consecuentemente si tiene una votación de ocho o más ministros, esa ley se declara inválida, ¿qué significa?, que se anula en sus efectos generales, se hace como si nunca hubiera existido, o como si no existiera a partir del momento de la decisión en el orden jurídico. Ese es el tema, es el reacomodo de una democracia representativa a una democracia constitucional”.
Agregó que este es el juego más sano que puede darse en nuestro país: “Lo que es muy peligroso, y se ha visto a lo largo de la historia, es la ausencia de frenos y contrapesos. Una sola persona decide, y terminamos en una condición francamente de dictadura. Cuando existen estos juegos, y las partes respetan la decisión, yo insisto, con posiciones institucionales, no con la condición simple de guerra o de competencia deportiva de quién ganó o quién perdió, a la larga todos ganamos porque justamente el juego que establece la constitución establece que así funcione”.
- ¿Es muy complicada la relación Política y Derecho?
“No es complicada en términos cotidianos, sí en términos teóricos…¿eh?.
“No vayas a decir que Cossío dice que la Suprema Corte y los políticos están peleados, no me vayan a descabezar…”; externó, permitiéndose algo de humor en el tema.
“En términos teóricos es muy complicado porque la política tiene sus propias reglas de operación y el Derecho tiene las suyas propias, son dos visiones. ¿Qué se hace en la política? En la política se negocia, ‘yo quiero llegar hasta acá… usted quiere llegar hasta allá…, encontramos un punto y negociamos’. En el Derecho no se negocia, ahí se aplica lo que dice la disposición. Si la disposición dice que un testamento es válido sí y sólo si tiene la firma de tres personas mayores de edad, y usted trae un testamento sólo con dos firmas, yo le voy a decir que su testamento es inválido, punto”.
José Ramón Cossío Díaz explicó que el papel pleno, de la SCJN en materia electoral aún se está definiendo:
“Tenemos que esperar la resolución que tome la Corte Interamericana de los Derechos Humanos respecto al caso de Jorge Castañeda. Desde la larga tradición del Siglo XIX, la Corte no conocía de asuntos electorales, pero con su candidatura independiente, Castañeda fue y dijo ‘yo creo que el amparo es el medio mediante el cual la Suprema Corte se puede pronunciar respecto a los asuntos electorales”.
Cuando Castañeda perdió su decisión por una votación de 6-5, acudió a Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington, y luego a la de Costa Rica: “Y si pierde el Estado mexicano –por ponerlo así–, probablemente la Suprema Corte tendría que entrar a revisar la constitucionalidad de ciertas cosas electorales, por vía de amparo. Hoy podemos analizar ciertos temas electorales por vías de acciones de inconstitucionalidad, nada más…”, concluyó el magistrado.
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