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Adela Navarro Bello

Nada

Quienes asistieron al debate organizado por la COPARMEX entre los candidatos varones a Gobernador del Estado, y luego observaron por televisión abierta el convocado por el Instituto Estatal Electoral donde sí estuvieron los cinco aspirantes, se dieron cuenta de algo que no se puede negar:

Jorge Hank Rhon no trae nada.
Nada de nada en lo que respecta a ideas, proyectos, sapiencia, agilidad mental, programa administrativo o noción de lo que un gobernador puede y debe hacer por mantener el orden y el desarrollo de una entidad como Baja California.

Independientemente que a muchos les caiga mal el aspirante y otros estén fanatizados con él y su exótico universo, todos deberán coincidir en que no es un hombre de ideas. Vaya, ni de ocurrencias, que sería poco pedir.

Para el candidato de la alianza encabezada por el PRI, su realidad versa en función de chistes, bromas, surrealismo y ligereza al momento de responder las preguntas en los debates, de los reporteros o ante la petición de la explicación de una propuesta concreta.

Es difícil no ver la pobreza intelectual de Hank. Sería irrisorio y hasta irónico negar lo que resalta a simple vista, es paradójicamente un hombre políticamente pobre.

El argumento ese de su inmensa fortuna no convence a muchos. Tampoco el hecho de fundar en el origen y el crecimiento de su fortuna una pretendida autoridad para dirigir los destinos de Baja California.

Lo sorprendente en un negocio como el de las apuestas sería que estuviera quebrado, se mantiene del juego sin mucho que pensar, tal vez las maneras para que la casa gane, pero como él dice que no le gusta trabajar (lo presume) y que contrata a los mejores, pues bueno.

Aunque bien a bien eso también es una falacia. A Tijuana nunca llegaron los expertos urbanistas que cambiarían la ciudad hasta convertirla en San Diego, para nada. Contrató a unos remedos de burócratas como Alfonso Padrés o Fernando Zamora que lo más grande que realizaron fue darle al traste al presupuesto y a las obras.

Tampoco se vieron a los doctos en el tema de la inseguridad. Los primeros en arribar a tan delicada labor fueron un comando de hampones provenientes del Estado de México que saquearon a respetables familias a través del secuestro, la amenaza. La inseguridad no disminuyó en la administración de Hank, luego de muchos años de presencia, se consolidó.
No puede pues el aspirante, hablar de resultados con fundamento y prueba durante su administración. No hay. No existen. No se pueden inventar. Argumenta ahora que él sí cumple, cuando en el pasado inmediato quedó confirmado que no es así.

Jorge Hank no niega su ignorancia. Engaña con la verdad. Se sabe limitado y se burla de ello para dar una impresión aceptable, para hacerse sentir como cualquier otro con más defectos que virtudes.

Utiliza su folclórico modo de vida para distraer de lo importante. Pondera la idea de que la mujer es su animal favorito, para desviar la atención de temas importantes y urgentes como propuestas concretas contra inseguridad más allá del plan que le fracasó en Tijuana. Dice que quiere un chaleco de pene de burro para irse por la vía de la guasa en lugar de recorrer el camino de los pensamientos.

Inventa leyendas a su alrededor para no tener que vivir estudiando, leyendo o ideando un verdadero proyecto de gobierno. Prefiere, es evidente que le gusta más, despertar miedo, asombro, incredulidad, a enfrentar su verdad: No trae nada. Es una persona extremadamente pobre intelectualmente.

Su realidad se devela cuando se encuentra en foros como los debates, donde no puede por más que intente, huir a la respuesta sobre preguntas específicas. El lunes en el debate televisivo se le vio como es, vaya su léxico es igual que el resto de su intelecto, paupérrimo. Su muletilla, repetir las palabras en lo que encuentra la siguiente: “Vamos, vamos a construir, a construir para ustedes, ustedes los necesitados…” es un ejemplo de la manera en que se expresa. Ni hablar de la propuesta.

Jorge Hank no es el del tequila con penes, ni el de los 19 hijos, mucho menos el de los chalecos exóticos, ésa es su careta para ocultar lo que está detrás. La terrible realidad de un hombre pobre, sin ideas y sin la capacidad para encontrar la oportunidad o tener la visión de invertir, intelectual y económicamente para hacer el bien.

No trae nada. Su padre no estaba equivocado cuando lo mantuvo tantos años alejado de la política.


Es una pena. Ajena, pero pena.


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