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Una primera dama muy exhibida
Con “Lo que el Rancho se Llevó”, la actriz Raquel Pankowsky cierra el ciclo de más de seis años que le permitió personificar a “Martita Según”, con la que se volvió popular y muy exitosa.
Juan Carlos Domínguez
La vida en este país funciona por sexenios. Mucho se ha dicho que México se reinventa cada seis años, pero pocos artistas podrían afirmar que su carrera esté supeditada a esos plazos gubernamentales.
El caso de Raquel Pankowsky es excepcional. La existencia de una primera dama muy protagónica y polémica le permitió darle un giro inesperado a su carrera, gracias a la personalización de “Martita Según”.
“Si alguien me hubiera dicho que yo iba a vivir lo que viví, hubiera pensado que estaba loco, eso no me podía pasar a mí. Ha sido el regalo más grande de mi vida cuando menos lo esperaba. Quién iba a decir que a los 50 años, cuando yo pensé que ya nunca me iba a llegar el éxito personal, se me diera algo tan grande y tan bonito”, refiere la actriz.
Pero se acabó. Se fue Vicente Fox, con él, su señora; y por ende, “Martita Según” cumplió su fecha de caducidad: “Tengo muchos sentimientos encontrados, porque por un lado, siento que mis cinco minutos de fama ya se acabaron”, expresa Raquel entre un dejo de tristeza y gusto.
Sin embargo, continúa con los pies bien puestos sobre la tierra: “Estoy consciente de mi edad, estoy consciente de lo que ha sido mi carrera hasta que llegó ‘Marta’; también estoy consciente de que ‘Marta’ fue un paréntesis en mi vida; pero pasó tan rápido, tan rápido, creo que ha sido el sexenio más rápido de toda mi vida”.
Pankowsky a había dejado de hacer el personaje desde octubre del año pasado, pero le pidieron hacer un show de despedida, “Lo que el Rancho se Llevó”, a la postre el mejor espectáculo que ha montado y con el que ahora se despide por toda la República Mexicana.
“Había que despedir al personaje con todas las menciones y toda la gratitud”, lo dice resignada; tal vez, no lo está tanto: “Todavía no lo despedía y ya lo echaba de menos. Cada vez que le digo adiós, lloro. Cómo no se va extrañar lo más importante en la vida de uno. Tengo todos los recortes, tengo todas las revistas donde salí, estoy haciendo álbumes, estoy escaneando todo, porque el día de mañana que ya no tenga fuerzas para trabajar, van a ser mis recuerdos”.
Una primera dama muy exhibida, como no lo había habido nunca, y además la coincidencia de que se pareciera a Raquel, pareciera que fue un juego de la fortuna. Pero para la actriz, no es mera suerte: “No; yo creo que interviene el destino, porque déjame decirte que a mí la política me empezó a encantar y se empezó a convertir en mi pasión muchísimo tiempo antes de que Vicente y Marta aparecieran en el panorama”. De repente le dio por suscribirse a varios periódicos y revistas políticas, y, en el colmo de los casos, hasta veía el Canal del Congreso. Como que era un “llamado” a lo que más tarde vendría.
– Muchos reniegan del sexenio de Fox y todo lo que ello conllevó, evidentemente tú no reniegas…, le infiere ZETA.
“No, claro que no. A mí Fox sí me cumplió. “¡No’ hombre!, yo a Fox lo hubiera reelegido seis años más… No, es broma. Creo que Fox la regó mucho como Presidente, porque tuvo un capital político gigantesco y lo dejó escapar de una manera muy tonta. Me parece que le faltó valor para hacer cambios necesarísimos en este país. Creo que cada presidente llega atado, con tantos favores, que eso no les permite realmente hacer de este país lo que todos quisiéramos. No sé qué pase… la gente se vuelve loca cuando llega al poder. Pero sí creo que se esperó demasiado de Vicente y dio mucho menos de lo que cualquiera hubiera podido aspirar”.
La fama y el éxito llegaron con “Martita Según”, y con ello el dinero, también importante: “En lo económico no fue tanto, porque el país no tiene dinero. Desde luego gané mucho más que lo que hubiera ganado antes. Lo que pasa es que sí traté de ahorrar lo más que pude, porque estoy consciente de quién sabe qué me espere. Mira, lo único que quiero en mi vejez es tener paz; la vejez la tengo en la punta de la nariz, entonces no quiero vivir angustiada porque no tengo trabajo, eso es para lo único que me ha servido el dinero”.
– Además tienes la trascendencia, el reconocimiento…
“Sobre todo el reconocimiento mío, mío -remarca-. Porque sabes que es terrible que pasen los años y llegue un momento de tu vida en que no te sientas orgulloso de nada tuyo. Llegó un momento en que dije ‘qué clase de vida he llevado, no tengo papás, no tuve hijos, no me casé, no tengo ningún éxito como actriz, pero qué clase de vida tan estúpida he llevado, te lo digo abiertamente”, platica Raquel con los ojos que se le empiezan a poner llorosos.
“El reconocimiento que uno debe tener es propio, por primera vez fue sentirme orgullosa por algo que hice, por primera vez sentí que no me había equivocado de fila y que yo podía ser buena actriz, porque el público se olvida, el día de mañana que yo deje de hacer a ‘Marta’ ya nadie se va a acordar. Entonces lo trascendente en la vida de cada ser humano es lo que uno siente con respecto a uno mismo”, y le rueda una lágrima.
Raquel Pankowsky seguirá parodiando a Marta Sahagún hasta finales del año; después descansará un mes, y luego, a buscar trabajo. Mientras tanto se le pregunta: ¿Cómo ve a la Primera Dama actual?, a lo que responde: “Pues no la veo… La veo con un chal en una esquina y luego ya se mete. Lo que pasa es que tiene mucho miedo de que la comparen con Marta, como que no quiere figurar mucho. En cuanto a Felipe (Calderón), es de una grisura que verdaderamente espanta”.
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